lunes, 11 de diciembre de 2006

Pinochet ante el Juicio Divino

Al final del famoso túnel de luz está la "Sala de espera para la Justicia Divina", donde las almas de los fallecidos aguardan su juicio, en el que se decidirá si van al Cielo o al Infierno, y que algunos teólogos miopes llaman "Purgatorio" (que según las Escrituras no existe). La espera era ahora un poco más larga, pues desde que se cerró el Limbo se estaban revisando los casos de todos los que estaban antes allí y por antigüedad tenían preferencia. Pero esa tarde había muy poca gente aguardando.

Entró ayer un nonagenario general procedente de Chile, cargado de medallas y aires de superioridad. Se dirigió a un veinteañero sentado cerca de la puerta y preguntó:

- ¿Quién da la vez?
- Yo soy el último - respondió el chico.

El general se sentó a su lado. Tras un rato en silencio, para romper el hielo, dijo:

- ¿No eres muy joven para estar aquí? - el chico se puso pálido y empezó a sudar:
- 27 tacos. Accidente de coche, ya ve, en el puente de la Constitución, en España. Así de golpe... joder, joder, joder... y encima no fue culpa mía...
- Qué pena. Pero ¿vendrás preparado, no?
- Sí, preparado, sí... mierda, mierda - el chico se puso más nervioso - Joder, no pisaba una iglesia desde hacía 13 años... y encima usaba preservativos con mi novia... Dios, qué chungo lo veo... según decían los curas allá abajo, voy de cabeza al Infierno... joder, yo no les hice caso, yo me reía de ellos, ¡ME REÍA DE ELLOS! - el chico estaba desencajado - Y encima me masturbaba, MIERDA, ME MASTURBABA, ESTOY CONDENADO...
- ¿Pero no te confesaste, ni...? - preguntaba el general.
- ¡Qué va! Ya le he dicho que ni siquiera iba a misa. Además, me morí de golpe, es que ni me enteré, ¿cómo iba yo a saber...? ¡MIERDA, VOY A IR AL INFIERNO...!

El chico se puso a llorar desconsolado, desesperado. El general se compadeció de él, pero realmente lo merecía: había sido muy mal cristiano y con las cosas del Más Allá no se juega. El chico paró un poco de llorar y le preguntó al general:

- Snif... ¿y usted? ¿Cómo lo lleva?
- Bueno, muchacho, yo ya era muy viejo y me preparé muy bien: hace una semana me dieron la extremaunción, y me confesé a tiempo con un sacerdote amigo mío, antes de morir. No tengo nada que temer: cumplí mi penitencia y mis pecados quedaron perdonados.
- ¿Qué penitencia?
- Bah, cosa sencilla: tres padrenuestros, dos avemarías y un credo. Ya ves, con un poco de devoción es fácil salvarse.
- Bueno, pero sería poca cosa lo que tenía que perdonársele, ¿no?
- Sí, realmente eran una tontería de pecados: total, por unos pocos miles de desaparecidos, torturados y asesinados... al fin y al cabo eran unos rojos marxistas ateos de mierda, y así salvé a mi país. Hasta creo que deberían premiarme por ello, pero bueno, el cura dijo que debía confesarme... Y por una confesión en el lecho de muerte tampoco hay que ponerse cabezones. Ya ves, gracias a eso vengo limpio.

La puerta se abrió y se asomó San Pedro, con una carpeta, un bolígrafo y unas gafas de leer. Miró la carpeta y dijo:

- ¿Pérez Fernández, José Manuel?
- Soy yo - dijo el chico con voz temblorosa, pálido como las nubes de alrededor.
- Pase, le toca - San Pedro miró el expediente - Mmm, vamos a tardar un poco en resolver, hay aquí unos veniales... y además murió sin confesión... venga, tranquilo hombre, que no es para tanto - le dijo sonriendo al chico, que cruzaba temblando la puerta del Juicio Divino.

San Pedro miró los papeles de la carpeta otra vez y luego miró al viejo general:

- ¿Pinochet Ugarte, Augusto?
- Sí, soy yo.
- Bien, usted va después - miró los papeles otra vez - Su caso está bastante claro, se resolverá rápido.
- Sí, lo suponía. Siempre fui un católico devoto y me preparé bien para esto. No tendré problemas para entrar en el Paraíso - respondió el general, sonriendo.
- Sí, sí, en el Paraíso... - comentó San Pedro, con una sarcástica sonrisa de medio lado mientras cerraba la puerta detrás de sí.

2 comentarios:

Sota dijo...

En cuatro palabras, Darth...

Quiero.

Un.

Hijo.

Tuyo.

/applause/

Agusto dijo...

Por ser gallego, estás absuelto. Se me hace que tu mismo recordarás esto durante muchos años, especialmente el dia de tu juicio, vamos a ver si ahi eres tan gracioso.

 
Dejen a nuestros ancianos tranquilos
19A-lomojó