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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Pogromos mediáticos

Pues ná, que después de un montón de tiempo dejando esto abandonado y triscando por donde Don Javier, ayer en un momento de inspiración me largué un texto que tuvo cierto éxito y hasta llegó a la portada. Se supone que el objetivo inicial de este humilde cutreblog era dejar constancia de mis grandes idas de olla en un sitio localizable, así que qué menos que traer aquí ese comentario, que ya ha sido copiado en otros blogs, aunque sea por tirarme el moco un poco. Lo copio retocando alguna errata que se me coló y copio también las puntualizaciones que hice después. Así que nada, aquí queda, y a ver si actualizo algo más de vez en cuando.

El rollo éste iba sobre la nueva matraca político-mediática de estos días: los gitanos rumanos. Lo que me hizo pensar en...

Es espectacular el modo en que, en tiempos de crisis, “los de arriba” (políticos, banqueros, empresaurios, poderes mediáticos, lo que sea) se las apañan para librarse de las iras de “los de abajo” haciendo que éstos se enfrenten entre ellos. El caso es que los que de verdad tienen poder y responsabilidad y capacidad para arreglar las cosas siempre consiguen escurrir el bulto: “la culpa de este sistema tan injusto no es nuestra, es de los putos [insertar aquí un colectivo de pringaos a los que culpar de todo], a por ellos”.


¿Que no? Sólo en este año de 2010 ya lo hemos visto en varias fases, no hay más que revisar las hemerotecas: hace unos meses la bicha eran los funcionarios (léase con voz lúgubre). Los funcionarios, en su amplia mayoría mileuristas puteados, eran culpados de ser demasiados, de ser unos privilegiados, de ganar mucho, de no currar nada, de ser los culpables de lo mal que va todo… esa opinión, azuzada por ciertos políticos y la derecha mediática, sirvió para instalar en el público la idea de que la solución a todos los males pasa por cepillarse a los funcionarios.


Pasada la fase de los funcionarios y el verano, el objetivo del siguiente “pogromo” fueron los sindicalistas: que si vagos, que si aprovechados, que si lastre para el país… de nuevo la derecha mediática y política consiguió crear el estado de opinión según el cual todo se arreglará dándoles pa’l pelo a los sindicalistas… o mejor aún (para los que promueven estas campañas): cargándose los sindicatos. El pim-pam-pum antisindical de las últimas semanas ha sido de órdago, y la masa borreguil de tertulianos de barra de bar se ha apuntado con entusiasmo: “hostia, que tenemos nuevo chivo expiatorio, a saco a por él”.


Pero como lo de los sindicalistas perderá actualidad después del día 29, pase lo que pase, ya se está preparando la nueva cabeza de turco de los males sociales: los inmigrantes. Lo cierto es que han tardado en sacarlos al disparadero (bueno, son un colectivo al que se puede convertir en chivo expiatorio varias veces si hace falta, así que aún les queda recorrido), así que ya tenemos otro “gran culpable” para que las masas despedacen mientras los que tienen la sartén por el mango respiran aliviados y se guiñan el ojo: “menos mal que tirándoles un huesico se calman”.


Al final, de una manera u otra, con la campaña de politicastro de turno y el altavoz de las vuvucelas mediáticas, el resultado es que nosotros los pringaos acabamos enfrentándonos entre nosotros mientras “los de arriba” se mantienen incólumes. Funcionarios, sindicalistas, inmigrantes y demás currantes y parados desperdiciamos nuestras iras culpándonos unos a otros, cayendo en la trampa que nos tienden: “ése es un privilegiado de la hostia”, “ése viene de fuera a quitarte el trabajo”, “tú no tienes que ver con ellos, que tú eres de clase media, que tienes DVD y móvil táctil”… ésos son los mensajes que llegan para enfrentar y dividir a los trabajadores.


Con ello los estamentos poderosos político-económico-mediáticos no sólo mantienen el descontento social a raya, sino que así pueden colar de rondón sus “soluciones” (los chivos expiatorios suelen ser cuidadosamente escogidos): “abajo los funcionarios, vamos a privatizar”, “abajo los sindicalistas, carguémonos la negociación colectiva y los derechos laborales”, “abajo los inmigrantes, vamos a policializar”. Lo de Niemöller falsamente atribuido a Brecht está muy manido, pero aquí se podría aplicar: “primero vinieron a por los funcionarios… después vinieron a por los sindicalistas… después vinieron a por los inmigrantes…”


Y mientras sigamos lanzándonos contra los huesecillos que nos tiran, en vez de ir a por el solomillo que guardan bien escondido, esto no va a ir a ninguna parte, y estaremos condenados a dar vueltas sin salir de la mierda, y generando más odio, más resentimiento y más injusticia.


A continuación, la adenda que añadí al día siguiente:

Bueno bueno bueno, madremía… qué gran honor que me hace usted, Don Javier, se me suben los colores, muchas gracias a todos.

Ya puestos quiero hacer un par de puntualizaciones, porque estos comentarios se escriben con prisa y medio en caliente (aparte de que se han colado un par de erratillas, pero que se entiende igual).


No pretendo en ese comentario sentenciar sobre quiénes son los verdaderos culpables de la crisis, ni cargar todas las iras sobre los malvados capitalistas de chistera como alguien ha apuntado, porque culpables, lo que se dice culpables, hay más. Por eso suscribo el comentario de Manu (#65) donde recuerda cómo éste país se ha entregado durante años a la cultura del pelotazo y el monocultivo del ladrillo, y aunque aquí “los de arriba” tienen su parte (y no pequeña), también “los de abajo” han participado con entusiasmo.


Lo que critico en el comentario original es cómo se dirigen interesadamente los focos de la atención mediática: no hay más que seguir los editoriales, las declaraciones de políticos, las portadas de los periódicos, los titulares de informativos o las columnas de opinión para ver cómo en los últimos meses vivimos una sucesión de ataques a colectivos concretos, a los que se carga con todos los males. Además esto sucede con una coordinación asombrosa, que parece que se abre la veda de caza: hoy toca leña a los funcionarios y tenemos durante una semana a todos los columnistas rajando de los funcionarios, y las portadas de los periódicos sacando titulares sobre si sobran nosécuántos o cuestan noséqué. Y mañana son los liberados sindicales, pasado los controladores aéreos o los del Metro de Madrid (que los había pasado por alto)… este fenómeno ya se ha reproducido varias veces en los últimos meses, y para señalarlo escribí el comentario.


Además, esos “progromos mediáticos” vienen de narices no sólo para que “los de arriba” escurran el bulto de la parte que les toca (librarse de responsabilidades y de buscar soluciones de verdad) y de paso puedan colar de rondón sus más húmedos sueños (recortes sociales, desregulación laboral…) También a muchos de “los de abajo”, los que se tragan esas consignas y las apoyan con entusiasmo, el mismo entusiasmo con el que se entregaron al ladrillazo (como dijo Manu en el #65), les viene de la leche para lavar sus conciencias.


Hay muchos especímenes, por ejemplo, que ahora están chupando paro, después de haber dejado los estudios a los 16 para irse a poner rasillas, ganar una pasta gansa en la burbuja del ladrillazo y gastársela en un cochazo tuneado y un plasma de 3.000 euros. Ahora sufren las consecuencias: no tiene formación, no tienen un duro y tienen un futuro muy negro. Hay otros que tenían cuatro duros ahorrados y se metieron a especular con pisos, y ahora se los tienen que comer con patatas por habérselo jugado todo a una carta y creerse aquello de “esto nunca baja”. Y hay casos y casos. A estos tíos nada les halaga más que que les digan que ellos no tiene ninguna culpa de su situación, que la culpa es del funcionario del INEM, del delegado de la UGT, del controlador de Barajas o del “paisa” que vende en el top-manta de la esquina. Con razón se tragan lo que dicen los editorialistas de turno.

Por eso digo que hay que dejar de tragarse esos cuentos de “¡ahí está el culpable de todo, a por él!”. Aquí falla el sistema entero de arriba a abajo, y mientras no seamos conscientes y sigamos persiguiendo a la liebre que nos señalen cada vez, esto no se va a arreglar.


Pero en fin, muchas gracias por los halagos, y también gracias a los críticos (y algún troll de los habituales) que ponen a parir a Nacho creyendo que ese texto lo escribió él: precisamente de eso trataba, de cuando se desvían responsabilidades y tal ;-)

viernes, 27 de noviembre de 2009

"... pero que no lo llamen nación"

Anda el gallinero alborotado por la noticia de portada de El País del domingo pasado y el editorial conjunto de 12 diarios catalanes de ayer, en respuesta a lo que contaba El País. Personalmente suscribo plenamente ese editorial, excepto el título ("La dignidad de Catalunya"), que me parece que se pasa de efectista. Aunque más efectistas son las respuestas airadas a ese editorial, acusándolo de pretender "presionar al Constitucional", y más viniendo de quien vienen (los mismos medios madrileños que desde hace años presionan al Constitucional, al Supremo, al Congreso, al Gobierno, a la oposición... creyendo que España es suya).

Pero no hubiera habido editorial si no hubiera saltado la alarma con lo publicado por El País. Al parecer (tengamos presente que se trata de una información un pelín cogida con pinzas) el Tribunal Constitucional pretende darle un buen tajo al Estatuto de Cataluña. Habría artículos anulados o interpretados por todo el texto, aunque las principales objeciones se centrarían en el preámbulo y el título preliminar, que hablan de la identidad y definición de Cataluña.

Considero que si hay cosas en el Estatuto que contradigan la Constitución es legítimo que se adapten o anulen, faltaría más, especialmente en lo tocante a derechos, competencias, financiación, arquitectura institucional... vamos, la "chicha", la parte normativa, lo que afecta al día a día. ¿Que se declara inconstitucional la obligación de conocer el catalán? Me parecería injusto, pero la Constitución está hecha así (aunque creo que en este aspecto debería ser reformada: actualmente impone la obligación de conocer el castellano, pero eso es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión). ¿Que la organización del poder judicial en Cataluña no encaja con la estatal? Se puede ajustar.

Pero los temas identitarios, con ser los que menos afectan al día a día, son los que más afectan a cosas más vaporosas, pero no baladíes, como los sentimientos, el amor propio, el honor y muchas cosas con las que hay que andarse con pies de plomo. Podrán podarse todos los demás artículos sin cabrear demasiado al personal; pero un tajo a las cuestiones identitarias puede ser considerado una ofensa, un "ataque a Catalunya" y una provocación gratuita que sólo traerá crispación y desafección por "España". Ante este asunto, el Tribunal Constitucional debería ser especialmente cuidadoso y aparcar cualquier talibanismo.

Por ello me voy a centrar en la cuestión que yo creo crucial (aunque parezca, y probablemente sea, una chorrada): la definición de Cataluña como nación, que la derecha pretende suprimir. Lo que pretendo argumentar en este largo artículo que nadie va a leer se resume como:

1º: la definición de Cataluña como nación SÍ cabe en la Constitución,

2º: la obsesión de la derecha por suprimirla es fruto de un nacionalismo español excluyente obsesionado por borrar la pluralidad de España, y

3º: la intransigencia de la derecha en este asunto va contra el espíritu de la Constitución, por más que pretendan escudarse en ella.

Vamos allá, y que sea leve.

Por qué la Constitución reconoce implícitamente a España como nación de naciones...

En mi opinión, con la palabra "nación" estamos ante la misma gilipollez pepera de “me parece bien que los maric... los homosexuales se casen, pero que no lo llamen matrimonio”. En este caso, al PP le parece muy bien la palabra “nacionalidad”, que viene en la Constitución:

Artículo 2º: La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.

Pero ¿qué coño es eso de “nacionalidades” de lo que habla la Constitución?

Pues un apaño que se hizo en su momento para reconocer la plurinacionalidad de España sin decir que hay “naciones”, no fuera a ser que algún militroncho facha se cabreara y diera un golpe. Hubo un debate del copón, ya entonces: se propuso “naciones”, “países”, “pueblos”, sólo “regiones”... al final se recurrió a “nacionalidades”, que en el diccionario de entonces no era sino “condición y carácter peculiar de los pueblos e individuos de una nación” (DRAE 1970). En definitiva, la Constitución introdujo la plurinacionalidad “sin pasarse”, con un eufemismo cursi para que el texto resultase ambiguo (como casi todo su texto): “nacionalidades de España” es a “naciones de España” como “pompis” es a “culo”.

¿Que no? Bueno, basta con leer ciertas opiniones autorizadas: nada menos que las de los que redactaron la Constitución, que ya en el mismo proceso de elaboración del texto explicaron claramente qué querían decir con "nacionalidades":

Se define, en consecuencia, que España es una nación de naciones, y éste es un término que no es extraño en nuestra reflexión política y teórica como han demostrado algunos historiadores.
Jordi Solé Tura, 4 de Julio de 1978

Nación de naciones es un concepto nuevo, es un concepto -se dice- que no figura en otros Estados o que no figura en otras realidades, quizá sí; pero es que, señores, ayer ya se decía que nosotros tendremos que innovar.
Miquel Roca Junyent, 12 de Mayo de 1978

Primero, nosotros hemos dicho en Comisión, y lo afirmamos de nuevo aquí, que el término «nacionalidad» es un término sinónimo de nación, y por eso hemos hablado de España como nación de naciones.
Gregorio Peces-Barba Martínez, 4 de Julio de 1978

Y no es el momento de volver sobre el hecho indiscutible de que nación y nacionalidad es lo mismo.
Manuel Fraga Iribarne, 5 de Mayo de 1978

Esos cuatro señores de arriba fueron ponentes redactores de la Constitución, y todas las citas están fusiladas de la Wikipedia, que las documenta nada menos que en el diario de sesiones del Congreso, en pleno debate constitucional, en 1978. Esas actas del debate parlamentario son realmente instructivas: Mariano Rajoy debería echarles un vistazo para entender por qué el concepto "nación" es "discutido y discutible", en lugar de tanto aspaviento escandalizado y tanto rasgar de vestiduras, y para enterarse de qué significa eso de "consensos de la Transición" con los que tanto se llena la boca.

En ese debate se discute sobre qué significa nación, sobre la configuración de España como "nación de naciones" (naciones castellana, catalana, gallega y vasca, se llega a mencionar) y de cómo ello no es incompatible con la existencia de la nación española ni con su unidad. Se cita un ejemplo interesante: el Reino Unido. Allí, la nación inglesa, la galesa y la escocesa (lo de Irlanda del Norte es otra historia) conviven y se reconocen sin que nadie lo considere un peligro para la unidad británica (por algo juegan el Seis Naciones).

Ya en ese debate Manuel Fraga (y con él su partido) se oponía a la introducción del término "nacionalidades" en la Constitución, precisamente porque lo consideraba sinónimo de "nación" y no aceptaba la posibilidad de la "nación de naciones". Miquel Roca argumentaba que lo que modernamente se llama "nacionalidad" no es sino una nación que no tiene Estado propio, pero nación al fin y al cabo (aunque modernamente la costumbre ha reservado el uso de la palabra "nación" a los "estados-nación"). Finalmente, aun con la oposición de AP, el término se introdujo, se aprobó, se refrendó y aún hoy sigue vigente. Y sigue vigente con todos sus significados e interpretaciones, incluido el que permite que Cataluña (y también Galicia, y Euskadi, y Castilla...) se considere "nación" sin menoscabo de la unidad de España.

... y por qué algunos se niegan a reconocerlo

Desengañémonos: el “hecho nacional”, “realidad nacional”, “nacionalidad”, “carácter nacional” o como puñetas queramos llamarlo de Cataluña, Euskadi y Galicia dentro de España está asumido por prácticamente todo el mundo, incluido el PP (quitando a los cuatro friquis fachas como los que magistralmente parodia Fireside chats/La Brasa en Casa/etcétera en Escolar.net todos los días). Por más que podamos proclamar a los cuatro vientos que "España es una y no cincuenta y una" y que no hay más nación que España, sabemos que no es así y que la "uniformidad nacional de España" (por llamarlo de algún modo, en contraposición a la plurinacionalidad) es una quimera que el poder central ha perseguido sin éxito durante los últimos dos siglos (la prueba de ese fracaso es que aún hoy seguimos discutiendo el tema). No quisiera pasarme de pedante, pero es que esto ya lo decía Pi i Margall en "Las nacionalidades" (afirmando que España "tendía" a la federación de manera casi "natural"), y hasta un conservador centralista como Cánovas del Castillo definió a España como (cito de memoria) "un conjunto de pueblos unidos no por el amor, sino por la necesidad y el odio común a los judíos y los franceses".

Está tan asumido por todos que de vez en cuando a algún miembro del PP “se le escapa” (como la actual Presidenta del Parlamento de Galicia Pilar Rojo, que se refería al himno gallego como “nacional” - no creo que fuera tan "lapsus" como dicen). Hasta los fachas más furibundos están íntimamente convencidos de que “los catalanes” (léase con ese tono de desprecio del facha carpetovetónico típico), "catalinos", "catalufos", "catanazis"... son una gente aparte, o por lo menos no son “españoles como debe ser”. No es raro que los españolazos más radicales afirmen que los catalanes y los vascos "no son españoles" al tiempo que se niegan radicalmente a que dejen de serlo. No hay más que asomarse a sus foros para comprobarlo: hasta los nacionalistas españoles más nacionalistas asumen, aunque sea de manera negativa, esa plurinacionalidad, aunque no sean conscientes (o no quieran serlo).

¿Cual es el problema? El nacionalismo excluyente. No es difícil distinguir al nacionalista excluyente del que no lo es (lo que uno “diga que es” es poco fiable: como dice el Dr. House, “todo el mundo miente”): el nacionalista excluyente identifica “nación” con “estado” de manera biunívoca: toda nación debe tener su estado, y a cada estado le debe corresponder una nación (y sólo una). En la mayoría de los casos creo que esa idea (muy extendida) se debe a que no distinguen entre "estado" y "nación", pero de esa manera la posibilidad de un estado plurinacional queda excluida (o al menos no se "entiende"). Un “periférico” independentista que rechaza cualquier forma de integración en España es uno de ésos. El españolista que remacha con insistencia que “no hay más nación que España” es otro (ahí está la línea oficial del PP, la de UPyDance y el facherío en general). Toda esta neura con que el Estatuto catalán NO diga que Cataluña es una nación se basa en ese argumento.

En la extrema derecha (que rechaza las autonomías) o en UPyDance (que quiere eliminar la expresión “nacionalidades” de la Constitución) su postura tiene coherencia con su ideario y su praxis. Pero no es así en el caso del PP, al que lo de “nacionalidades” le parece cojonudo pero lo de “nación” le suena a palabrota. En este asunto, lo del PP no es más que un prejuicio, incluso podríamos llamarlo tabú supersticioso: el PP no puede aceptar la palabra “nación” por una especie de pudor absurdo que no se sostiene, si atendemos a lo que significa "nacionalidad" y cómo está en la Constitución.

Y el Tribunal Constitucional está repitiendo ese prejuicio: comentan que de la definición de Cataluña como nación “podría interpretarse como un derecho a la nacionalidad de los catalanes”. ¿Y con la propia palabra “nacionalidad”, que significa lo mismo, no pasa igual? Si les preocupa la “interpretación” (la interpretación del preámbulo, te cagas), deberían recordar que el Tribunal Constitucional, aparte de “declarar inconstitucional” y por ende anular frases y párrafos, tiene otra herramienta: la de definir cómo se ha de interpretar algo, sin necesidad de anularlo. Éste es el caso adecuado para aplicarla, y no la simple eliminación de un plumazo, que provocaría un problema mucho mayor.

Pero no, parece que debe ser anulado, eliminado, destruido. ¿Por qué? Pues porque al parecer lo de “nación” suena “demasiado fuerte” para sus castos oídos. En conclusión, al PP y sus seguidores les parece muy bien que Cataluña tenga rasgos de nacionalidad (la Constitución admite eso, por algo habla de “nacionalidades y regiones de España”); “pero que no lo llamen nación”

¿Tan peligrosa es la mención del preámbulo?

Mención aparte merece el hecho de que la palabra “nación” está en el PREÁMBULO, que no regula ni legisla NADA, y que dentro de éste es citada como un ANTECEDENTE de la elaboración de ese Estatuto, al simplemente recordar que el Parlamento de Cataluña, como representante que es de los catalanes, ha definido Cataluña como una “nación”. ¿Qué van a hacer, declarar inconstitucional el diario de sesiones del Parlamento catalán?

Esa intención de borrar algo que no es sino la mención de un hecho constatado (la declaración del Parlamento) tiene poco de asunto jurídico o constitucional y mucho de prejuicio y de obsesión por que “no hay más nación posible que España”. Nacionalismo excluyente, en este caso del español. Podrán coger la goma de borrar y ponerse a eliminar con obsesión neurótica cualquier palabra que suene parecida a nación (que como dije al principio, en nada afecta a los derechos ni competencias de nadie). Pero como dijo aquél, eppur si muove. Y como decía al principio, que Cataluña se denomine “nación” en el preámbulo de su Estatuto no va a afectar ni a los derechos, ni a las libertades, ni a la democracia, ni a las competencias, ni a la financiación, ni nasti de plasti. Cataluña puede ser considerada “nación” ¡y no pasa nada!

Por el contrario, excluir categóricamente la posibilidad de una nación catalana dentro de la nación española está dejando fuera a aquellos que se sienten miembros de ambas (que no son pocos) y obligándolos a “escoger”: “o mamá Catalunya o papá España”. Es lo que parece: un divorcio. Por no hablar de los efectos políticos: sería un ataque directo a una cuestión sentimental, no "regulable", que causaría una ofensa gratuita: el nacionalismo radical (el que es tan excluyente como el de los que quieren anular el Estatuto) se vería reforzado y avalado (“¿véis cómo España y Catalunya no son compatibles?”), y el nacionalismo moderado, el que cree en la integración, se radicalizaría. El escenario político y social no podría ser más nefasto. Algunos pretenden “corregir” un “exceso” nacionalista cometiendo el mismo exceso en sentido contrario, pero dos errores no hacen un acierto: España se puede “romper” de dos maneras: tirando hacia afuera o apretándola hacia adentro.

Cómo cargarse la Constitución pretendiendo "salvarla"

Una de las virtudes de la Constitución del 78 es que con su redacción ambigua permite interpretaciones amplias y margen de maniobra para adaptarse a la realidad del país. No hay nada más alejado del espíritu de esa Constitución que pretender convertirla en una Sagrada Escritura con una sola interpretación posible, rígida e incontestable. Reconocer a Cataluña, Euskadi o Galicia como naciones es “encajable”: basta con dejarse de paripés y pudores supersticiosos y admitir de una p... vez, sin tapujos, que “nacionalidades” significa lo que significa, lo que todos pensamos y que parece que sea obsceno decir.

Si los magistrados del Tribunal Constitucional (que por cierto, en este momento NO CUMPLE la Constitución, por su composición adulterada con tíos que deberían estar fuera hace ya dos años) se guían por prejuicios nacionalistas (de “estado=nación” por cojones), y ciertos medios y partidos se apuntan a considerar al Constitucional como una especie de Sumo Pontífice cuya palabra es infalible, estarán convirtiendo a la propia Constitución en algo que no es: un texto rígido e inflexible, con el que no se podrá identificar mucha gente, mucha más gente que nunca en sus 30 años de historia.

Porque empeñándose en eliminar lo de “nación” (que es ¡una mención en el preámbulo!) no sólo se cargarán el Estatuto Catalán de 2006: se habrán cargado también la Constitución Española de 1978.

sábado, 25 de abril de 2009

Refrito postelectoral a la gallega (III): comentarios blasfemos sobre el voto emigrante

Un magro consuelo para los socialistas (y “consuelo de tontos”, de algún modo) en la resaca del 1 de Marzo fue el hecho de que el voto de los emigrantes arrebatara un escaño del PP y se lo diera al PSOE. Núñez Feijoo pasaba así, una semana después, de una holgada ventaja de 3 escaños sobre PSOE+BNG a una mayoría absoluta ajustada.

El resultado en la práctica de ese cambio está entre insignificante y nulo (mayoría absoluta a fin de cuentas), pero debemos plantearnos algo: ¿y si la noche del 1 de Marzo el PP hubiera obtenido 38 escaños en lugar de 39? Nos encontraríamos con que una semana después de celebrar la victoria y el cambio de gobierno les hubiera caído un jarro de agua fría y hubieran vuelto a la oposición. El escándalo no tendría precedentes, al margen de quién ganara o quién perdiera: que los gallegos de Galicia hubieran elegido al PP con mayoría absoluta y que unas sacas de correo de allende los mares torcieran la voluntad de los electores de Galicia. Eso no puede ser aceptable.

(quién me iba a decir que iba a estar aquí defendiendo los intereses del PP – claro que hace 4 años esos intereses eran opuestos, y el PP pretendía salvar la mayoría absoluta perdida en Galicia con los votos de los emigrantes – esa gente es así)

No me peguen muy fuerte, señores políticos

Y es que con esto del voto de los emigrantes hay cosas que no entiendo: que unos tíos que llevan décadas en el extranjero puedan tener esa capacidad de decidir unas elecciones (recordemos que en Galicia el censo CERA es cerca de una octava parte del total), votando de una manera muy poco fiable (cuestionada desde hace años son haberle dado una solución)… y que encima todos los políticos los traigan en palmitas. Hay gente votando que no ha puesto nunca los pies en Galicia, pero que cuando hay elecciones reciben visitas de políticos (de TODOS los partidos), que les montan un fiestorro, les llevan unas empanadas y unos gaiteiros y les hacen una queimada, y votos baratos pa’la saca. Total, mira qué bien les tratan a cambio de rellenar unos papelitos y escoger una papeleta. Pocos pubs son tan generosos con las horas felices y las segundas copas gratis.

Lo del voto emigrante de Galicia es UNA PUTA VERGÜENZA, y da igual a quién beneficie, sea PP, PSOE o el Cristo que lo fundó (ese escaño 25 del PSOE me importa más bien poco). Un señor que se fue de Galicia hace 40 años volviendo sólo una semana de vacaciones cada 2 ó 3 años tiene más poder de decisión que uno que, después de estar en Galicia toda su vida, se fue el año pasado a Madrid, Barcelona o Canarias, y se plantea volver en un par de años. Da igual que haya nacido, vivido, estudiado, trabajado, tributado y sufrido a los gobernantes en Galicia toda su puta vida: los hijos del primero, nacidos en América o Suiza y que nunca han pisado Galicia, pueden tener más poder de decisión que él.

He leído que el censo de presuntos gallegos en Argentina ha seguido creciendo desde hace años. Será por las masas de gallegos que siguen emigrando para allá, no te jode… Con esto de ampliar la nacionalidad a nietos y biznietos estamos llenando el censo de tíos que de Galicia sólo saben que es “una zona de España” de la que vino su abuelo hace muchos años, y poco más.

Aquí hay una avería que ningún partido está dispuesto a arreglar, porque no les conviene y porque el que se atreva a plantear esto en público será azotado, arrastrado por las calles y crucificado para escarnio público. Mis opiniones heréticas sobre el voto emigrante me harían ganar la acusación de ser un enemigo de la democracia que quiere arrebatar sus derechos a los hijos de Galicia en el exterior. Pero me consta que mucha gente en mi entorno opina lo mismo, aunque nadie se atreve a plantearlo en los medios de comunicación, y mucho menos en el Parlamento (el político que lo haga se estará suicidando políticamente). La cuestión es tan impopular y se presta a tanta demagogia que posiblemente nunca se plantee, pero no sería extraño que un día no muy lejano suceda lo que planteé antes (si no ha sucedido ya): que el voto exterior dé la vuelta a la tortilla, bien en unas autonómicas o bien en algún municipio (algunos tienen más gente censada en el extranjero que en el propio municipio). Entonces habrá que aguantarse.

Me parece muy bien y estoy a favor de que se reconozcan derechos a los emigrantes y sus descendientes… pero no el de votar, al menos pasado cierto tiempo. ¿Acaso si me voy a Madrid y me quedo 10 años tengo derecho a elegir al presidente de la Xunta o al alcalde de Ourense? Mi idea es que el que lleve más de X años fuera de Galicia (5, 8, 10 si me apuran), pierda su derecho al voto, y ya está (y lo mismo si se van a Buenos Aires que a Madrid). No digo que pierdan la nacionalidad (ni sus hijos); y si les da por regresar que tengan todos los derechos automáticamente (aunque no sé si tal cosa tendría fácil encaje jurídico). Pero mientras no vivan aquí, no deberían poder decidir el gobierno que va a gobernar a los que SÍ viven.

Mientras nadie (nadie con capacidad para impulsar ese debate) tenga suficiente audacia para cambiar esto, seguiremos dependiendo de las sacas de correo para saber si a quién hemos elegido, y seguirán apareciendo señoras que nacieron en el siglo XIX y que no se pierden ninguna votación. De momento "se va a estudiar" (ya se sabe que lo mejor para que un tema no se resuelva nunca es nombrar una comisión que lo estudie) , mientras que la gran preocupación se queda en poner urnas en los consulados y montar guateques en Buenos Aires.

lunes, 9 de febrero de 2009

Problemas "de importación"

En Galicia, como en todas partes, tenemos problemas. Que si el paro, que si deficiencias en servicios, que si la falta de tejido industrial, que si carencia de infraestructuras, que si el envejecimiento de la población… como en todas partes cuecen habas.

Pero de un tiempo a esta parte presenciamos cómo a ciertos señores los problemas de Galicia no les parecen lo bastante interesantes, y para entretenerse han decidido importar problemas de fuera. Es el caso de la lengua. Ayer esos señores, que han creado la asociación “Galicia Bilingüe”, organizaron una manifestación en Santiago, en teoría por la “libertad de idioma”, aunque esos motivos parecen ocultar otras cosas, cosas que tal vez a sus promotores les da vergüenza mostrar abiertamente (y de las que hablaré después).

Resulta curioso encontrar, entre las adhesiones a la manifestación, las de organizaciones como la "Asociación para la Tolerancia" de Cataluña, el "Círculo Balear", la "Plataforma para la Libertad de Elección Lingüística" del País Vasco, "Convivencia Cívica Catalana" o la "Plataforma Valenciana por la Libertad Lingüística". Vamos, gente que conoce de cerca la situación lingüística de Galicia y que está muy concienciada por ver cómo los pobres galleguitos castellanohablantes somos oprimidos por los malignos nacionalistas. Más inexplicable resulta la presencia de la AVT, que llenó la manifestación con esas sombrillas suyas blancas con banderitas vascas y españolas: alomojó resulta que, como dijo en cierta ocasión Francisco José Alcaraz, quien no secunde la manifestación está fotografiándose al lado del entorno ETA-Batasuna... (no sería la primera vez)

Por cierto, antes de que ningún español de bien se me lance a la chepa diciendo que soy de la ETA, un ANUNCIO IMPORTANTE: CONDENO CON TOTAL ROTUNDIDAD CUALQUIER ACTO DE VIOLENCIA, Y PARTICULARMENTE LOS INCIDENTES PROVOCADOS POR UN GRUPO DE INDEPENDENTISTAS RETRASADOS MENTALES CONTRA LA MANIFA DE “GALICIA BILINGÜE”. Claro que tampoco pienso tolerar que se nos meta en el mismo saco a todos los que nos oponemos a esa manifestación: ayer había tres contra-manifestaciones: la de los subnormales lanzando botellas, la de los que simplemente sostenían carteles contrarios a la convocatoria y la de los que hicieron una parodia totalmente pacífica, "los españolísimos" (la mejor respuesta, muy bien por ellos). Naturalmente los imbéciles de la primera les han venido de perlas a los de la manifestación para apuntarse al victimismo, a través de sus portavoces y prensa afín.

Pero a lo que iba, las adhesiones a la manifa “bilingüe”. Los apoyos de partidos políticos son realmente interesantes: por un lado tenemos al Club de Fans de Rosa d'Ejjjpaña (la estrella y gran impulsora de todo este asunto - que también está muy enterada de la situación lingüística gallega), los "Ciutadans" (llevaban tiempo sin salir por la tele) y el Partido Popular... pero es curioso el caso del PP: es un "sí pero no", un “bueno…” muy gallego, un apoyo con la boca pequeña, como avergonzado. De hecho, el PP no ha apoyado la manifestación, en cuanto organización, con grandes aspavientos; por el contrario, simplemente ha permitido que algunos de sus miembros se sumen "a título individual": Ana Pastor, Corina Porro, Alfonso Rueda... Y es que el PP de Galicia sabe perfectamente lo que hay detrás de esto, y como partido que asume un cierto nivel de galleguismo (por eso no hay en Galicia un partido galleguista de derechas), es remiso a sumarse a tal disparate. Pero llegan órdenes de Madrid, y claro… También estaba Falange Española, pero no voy a comentar nada de eso porque sería demasiado fácil.

Aún así, en “Galicia Bilingüe” cada apoyo, aún con la boca pequeña y por sospechoso que suene, es tremendamente valioso, teniendo en cuenta lo infumable de sus diagnósticos y propuestas. Me pregunto cuántos de los 3.000 de ayer eran gallegos y cuántos eran “figurantes” traídos por las organizaciones foráneas antes dichas, que vinieron “a hablar de su libro” de paso que hacían una escapadita de fin de semana a conocer Santiago y probar el marisco. Su presidenta Gloria se vanagloria de que hay gallegohablantes que la apoyan (aunque tal cosa recuerda mucho al típico “amigo negro” o “amigo gay” del que echan mano algunos para excusarse de su racismo o su homofobia). Bien, de todo hay en la viña del Señor, dicen. Yo por ejemplo soy un gallego castellanohablante que apoya totalmente la enseñanza en gallego y rechaza las posiciones de “Galicia Bilingüe”. Y aquí lo voy a explicar.

La “persecución” del castellano

A los “turistas de manifestación” que ayer pasearon por Santiago les han contado que unos señores muy malos, los nacionalistas, están obligando a los niños a estudiar una lengua exótica y extraña, el gallego, para convertirlos en esclavos de Anxo Quintana y lavarles el cerebro (sí, es una exageración, pero lo que cuentan los de “Galicia Bilingüe” no anda muy lejos). Algunos conocen el problema de integración lingüística de Cataluña y simplemente lo han transplantado, creyendo que en Galicia es lo mismo.

Pero no lo es. Galicia no es Cataluña, básicamente porque aquí no tenemos una gran masa población de inmigrantes del resto de España para los que la lengua del país es extraña (en el sentido de ajena). Es más: los defensores de “Galicia Bilingüe” alardean con frecuencia de que también saben gallego.

El caso es que el bilingüismo es un hecho en Galicia. El nivel de conocimiento y uso del gallego es elevadísimo, y en todas las pandillas y familias se emplean gallego y castellano con naturalidad, sin que nadie se sienta discriminado. Yo soy castellanohablante (aprendí a hablar fuera de Galicia) y mi familia habla gallego. Y como todo el mundo en Galicia, siempre nos hemos entendido sin problemas. Todo Dios se maneja perfectamente en gallego y castellano, y aunque nunca han faltado los talibanes gilipollas, tampoco se les ha hecho nunca demasiado caso. En las escuelas se enseña gallego y en gallego (ya se hacía con Fraga), si bien ahora se aplica con rigor la Ley de Normalización Lingüística (aprobada por el PP en su momento); la TVG emite en gallego, la Consellería de Cultura promueve e impulsa el gallego como establece el artículo 5.3 del Estatuto de Autonomía (el Ministerio de Cultura se hace cargo del castellano) y el gallego es la lengua de trabajo de la administración autonómica.

Y lo sucede es que todo eso, que antes era así con la misma naturalidad con la que se emplea gallego y castellano, se ha convertido en un “problema” desde que la derecha dejó de gobernar Galicia y se creó este frente reaccionario neo-centralista en el que están UPyDance, la COPE y derivados y la corriente dominante del PP (ni siquiera todo el PP). Ahora resulta que cada anécdota pueril y cada rebuzno talibán es magnificado y exagerado, sacándole toda la punta posible para crear la sensación de que vivimos en un gulag nacionalista (nacionalista gallego, conviene precisar) y que los castellanohablantes estamos perseguidos y oprimidos.

Personalmente, como gallego castellanohablante, alguna vez me he sentido un poco “oprimido” por la parte de la ingle, pero luego me di cuenta de que era por los slips, que me apretaban. Llevo toda la vida en Galicia, siempre he hablado normalmente en castellano (cambiando al gallego cuando era necesario) y jamás en mi puta vida me he sentido discriminado ni perseguido ni criminalizado ni ninguna pollada de esas: cuando algún radikal tontolosgüebos (siempre hay alguno, como los tontoslapolla violentos de ayer) me viene con tonterías lo mando a freír espárragos y a raña-lo carallo, en dos idiomas, sin que se me forme un trauma.

Los “cruzados” de la “lengua común” se llenan la boca denunciando las “atrocidades” de la imposición lingüística de los nacionalistas, imposición que en Galicia es simplemente irreal. Por eso se ven obligados a elevar las anécdotas más triviales a la categoría de perversa campaña de limpieza étnica. Siempre ha habido talibanes del gallego, yo he sufrido a unos cuantos: en tiempos de Fraga (aquellos tiempos idílicos sin “imposiciones” ni “persecución”) tuve profesores de gallego que me llamaban “señorito” burlonamente por hablar castellano; yo simplemente me cagaba en sus muertos por detrás, les hacía caricaturas y… aprobaba sus exámenes, para darles en los morros (y pasar de curso, claro). Pero desde luego no había ese victimismo tremendista actual, impulsado por “Galicia Bilingüe”, El Mundo y otros “cruzados”, dispuestos a montar una tempestad en cada vaso de agua y a ver una banda de batasunis separatistas en cada grupo bravú.

¿Bilingüismo o Apartheid lingüístico?

"Galicia Bilingüe" es una organización curiosa, pues contradice su propio nombre. Lo que "Galicia Bilingüe" pretende no es una comunidad bilingüe, sino dos comunidades monolingües separadas, una segregación de los niños gallegos por idioma, un "apartheid" lingüístico en Galicia (tomando la palabra "apartheid" en su significado literal en afrikaans, "segregación"). Las aulas separadas o colegios separados para "niños en gallego" y "niños en castellano" que piden es un modelo diametralmente opuesto al bilingüismo (al pepero Alfonso Rueda se lo plantearon: “¿implica segregar a los niños?”, y él se fue por la tangente). Escuchemos a su presidenta en su discurso de ayer:

“No aceptamos porcentajes de empleo del gallego en la enseñanza […] nuestra lucha no acabará hasta que nuestros derechos sean respetados”.

En este discurso hay muy poco de “defensa de la libertad” (apenas una capita de pintura) y sí mucho de auténtica fobia por la lengua gallega. A Gloria Lago no le preocupa que sus hijos puedan no aprender castellano: lo que le molesta es que aprendan gallego, de ahí que pida un “todo o nada”, una segregación lingüística total. Los promotores de “Galicia Bilingüe” pretenden mantener a sus hijos “a salvo” de la “contaminación” de la lengua gallega, y esa defensa del “bilingüismo” que invocan retóricamente no es más que maquillaje. De hecho, la propia Gloria Lago considera innecesario que los niños sean competentes en ambos idiomas: “¿Por qué tenemos que conocer una de las dos lenguas a un nivel determinado?¿Cómo coño casa eso con llenarse la boca de “bilingüismo”? Deberían rebautizar su asociación con un nuevo palabro: “Galicia Bi-mono-lingüe”.

Esta entrevista del enlace anterior es reveladora: esta profesora de inglés afirma con desparpajo que es “imposible” ser competente en dos lenguas. La desmienten los millones de personas que hay en el mundo que son perfectamente competentes en dos, en tres o incluso más idiomas (diciendo una maldad, supongo que ninguna de esas personas ha sido alumna suya). En la entrevista, esta “enseñante” explica su experiencia personal, dando a entender que su hijo no tiene ni puta idea de gallego… y ella, en lugar de enseñarle o preocuparse de que lo aprenda, ha decidido que quiere excluir el gallego de las enseñanzas que recibe su hijo. El gallego, para las vacas y las letras de las pandeiradas.

Los motivos que mueven a “Galicia Bilingüe” tiene muy poco que ver con la pedagogía y sí mucho con ciertos prejuicios lingüísticos (y sobre todo clasistas) que creíamos superados. Durante muchas décadas el castellano ha sido asociado al progreso en la escala social, mientras que el gallego era la lengua de los campesinos y de los sirvientes, y siendo muuuy generosos, una lengua para el folklore. “Galicia Bilingüe” recoge esos prejuicios, que consideran al gallego como una lengua inferior propia de paletos, y que la “gente bien de la capital” tiene que hablar castellano. No es extraño que la normalización y el impulso del gallego resulten tan “ofensivos” a esa mentalidad: el hecho de que el gallego se haya convertido en una lengua oficial y culta es percibido como que “los pueblerinos y las criadas se les están subiendo a las barbas” y pretenden obligarles a “rebajarse”. Lo de “a mí hábleme en cristiano”, que humilló durante tantos años a la inmensa mayoría de los gallegos, se ha terminado, y algunos no lo acaban de aceptar.

Qué tontos son los niños (y los gallegos más)

Los argumentos en los que se apoyan los preocupados padres de "Galicia Bilingüe" para oponerse a que sus hijos estudien en gallego son realmente endebles, y tratan de ocultar de mala manera que lo que les mueve realmente son un montón de prejuicios lingüísticos sin fundamento, de los que acabo de hablar (por cierto, percibo un “parecido razonable” entre los “bi-mono-lingües” y los objetores de Educación para la Ciudadanía – deberíamos empezar a plantearnos hasta qué punto ese derecho de los padres a decidir la educación de sus hijos es compatible con el derecho a la educación de éstos).

Uno de los argumentos más habituales y que más cala entre los oyentes desprevenidos es el del tipo "si los niños estudian en gallego después no van a saber bien el castellano". Es una frase que ya he oído varias veces, y su fuerza como argumento es tan floja que se desmonta con tres sencillas preguntas al que lo sostenga:

pregunta 1: ¿Y tú en qué idioma estudiaste?
respuesta habitual a la pregunta 1: Pues en castellano
pregunta 2: ¿Y tú sabes gallego?
respuesta habitual a la pregunta 2: Pues claro
pregunta 3: Entonces ¿cuál es el problema?

No sé si es que los de "Galicia Bilingüe" consideran que sus niños son más tontos que los de los demás o que ellos mismos, pero es que la experiencia de generaciones demuestra lo contrario de lo que afirman. La generación de mis padres estudió en castellano exclusivamente, sin una triste asignatura de gallego: conocen el gallego perfectamente (vamos, es que son gallegohablantes en un 90 y muchos %).

Aunque no creo que se trate de eso, sino de un prejuicio mucho más vergonzoso e infame: asociar “gallego” con “tonto”. A estos “señoritos finos de la capital” les parece que los gallegohablantes de los pueblos son poco inteligentes (un viejo y estúpido prejuicio clasista) y deben pensar, tal vez inconscientemente, que el desarrollo intelectual de los niños se verá mermado si hablan gallego en el colegio. Ellos estudiaron en castellano, y aunque consiguieron aprender gallego en casa y en la calle, en su mente el castellano quedó asociado a “cultura” e “instrucción”. Asumido ese prejuicio, piensan que si sus hijos estudian en gallego en el colegio, esa lengua “pueblerina” disminuirá sus capacidades mentales hasta el punto de hacerlos incapaces de aprender castellano. Habría que preguntarse quiénes son realmente los “poco inteligentes”.

Otro “argumento” (este merece unas comillas) derivado del anterior y que he visto alguna vez empezaba diciendo “es que si estudian en gallego, cuando vayan a buscar trabajo fuera de Galicia…” (el resto se puede deducir). Básicamente es lo mismo de antes, sólo que además revela cierto prejuicio casi “étnico”: los gallegos estamos destinados “genéticamente” a la emigración y no tenemos más futuro que irnos fuera. En otros lugares se puede disimular hablando de “movilidad laboral”, pero en Galicia la emigración ha llegado a dejarla despoblada de gente en edad activa, un drama económico y social que ha marcado al país por generaciones, así que poco chiste con eso. Cualquier dirigente político cuyo proyecto de futuro para Galicia pase por seguir emigrando debería buscarse otro trabajo.

Mención aparte merecen las advertencias, repetidas por Gloria Lago, de que los niños van a sufrir “traumas psicológicos” por estudiar en gallego. Más o menos los traumas que tienen todos los gallegos que estudiaron en castellano hace décadas, que por las noches se despiertan entre pesadillas por culpa de aquello. Yo mismo debería estar fatal: empecé el parvulario en Barcelona, donde las clases eran en catalán, y me adapté sin dificultades y sin que mis padres protestaran; luego volví a Galicia y tras hablar castellano en Barcelona (y catalán en clase) me encontré con el gallego de mi familia y de algunas clases del colegio. Y después vino el inglés… Dios mío, no sé cómo no estoy ingresado en un manicomio. Vamos, que encima, madre hiperprotectora.

¡La "Lengua Común" en peligro!

Hoy día, aunque el gallego sea lengua vehicular de la enseñanza, los estudiantes tienen asignaturas de Lengua y de Literatura Castellanas, que son obligatorias como la que más. Lo inverso, con el gallego, no existía antiguamente, así que esa típica comparación de “es que ahora quieren imponer el gallego como antes se imponía el castellano” no cuela (no se molesten).

Y si me dicen que esos chavales no van a aprender el castellano, cuando en su casa, en la tele, en la radio, en la prensa, en los libros, en internet y en todos los medios a su alcancen la presencia del castellano APLASTA a la del gallego... permítanme que me descojone un poco. Desde luego no van a conocer el castellano peor que los estudiantes de otras zonas de España (de zonas monolingües, por cierto).

Esta cruzada uniformista que recorre España (impulsada por medios como El Mundo, la COPE y sus brazos políticos UPyDance y la corriente dominante del PP, que no todo el PP) ha hecho bandera de la “persecución del castellano” en las comunidades bilingües y el peligro que corre la que llaman “lengua común”. Pero ¿está amenazado el castellano en Galicia?

- Tenemos UN SOLO canal de televisión en gallego (la TVG) y unas pocas horas en otro (la programación del centro territorial de TVE), frente a 6 canales en castellano: los dos de TVE, Antena 3, Cuatro, Telecinco y La Sexta (y hablamos de TV convencional, porque si nos vamos a TDT o satélite la desproporción es mayor - incluso en las teles locales, al menos en Ourense, impera el castellano). Me hacen reír los que se quejan de la falta de presencia del castellano en la TVG: conviene recordarles que según la Ley de Creación de la CRTVG (que no es del bipartito) su función primordial es “la promoción, difusión e impulso de la lengua gallega”. Además, parece que seis canales frente a uno les parece poco.

- La misma situación encontramos en la radio: SÓLO UNA emisora 100% en gallego (Radio Galega) que alcance toda Galicia, frente a todas las demás, que apenas hablan gallego en algunas desconexiones locales (y en pocas).

- En la prensa diaria la situación es más curiosa, si tenemos en cuenta que la mayor parte de los diarios vendidos en Galicia son locales o de ámbito autonómico: La Voz de Galicia, el Faro de Vigo, El Correo Gallego, La Región de Ourense, El Progreso de Lugo, El Ideal Gallego, el Diario de Pontevedra, el Atlántico Diario, el Diario de Arousa... TODOS en castellano, con apenas unos pocos artículos sueltos en gallego (y sus ridículas ediciones especiales "galleguizadas" cada Día das Letras Galegas, para que no se diga: "una vez al año no hace daño"). Sólo unas pocas excepciones: Galicia Hoxe, O Xornal y el gratuito De Luns a Venres publican sus contenidos en gallego (A Nosa Terra, periódico histórico del galleguismo, es semanal). Y de los diarios de tirada nacional mejor no hablar.

- Si nos metemos en revistas y semanarios, las que vienen en gallego son la rara excepción, claramente minoritarias y especializadas, con un público bastante escaso y una existencia precaria. La inmensa mayoría, y desde luego las que leen los niños y adolescentes (revistas de videojuegos, de televisión, de moda para quinceañeras…) están todas en castellano.

- Y si uno entra en una librería (o la sección de libros de los grandes almacenes) la hegemonía del castellano es evidente. Hay lugares donde tienen a la venta más libros en inglés que en gallego. Para encontrar una oferta amplia de libros en gallego hay que acudir a librerías especializadas. Tiene cojones que digan que el castellano está en peligro cuando el gallego necesita refugiarse en librerías especializadas.

- Por no hablar del gran medio del siglo XXI, éste en el que nos encontramos. El ciberespacio en gallego es raquítico, la cantidad de webs, blogs y similares en gallego es ínfima, y si de éstos descontamos los de carácter institucional (Xunta, universidades, municipios...) las webs en gallego se cuentan con los dedos de una mano. Frente a esto, millones de webs en castellano. Y si comparamos tráficos...

¿El castellano amenazado por el gallego? Non me fagas rir que teño o labio cortado, como decía un profesor mío. Los que ven al gallego como una amenaza deberían mirar más hacia el inglés, o preoqpars + d otras amnazas q acexan al kasteyano y q son + claras...

Pretender el mismo trato para dos lenguas en una situación tan diferente es injusto, y reclamarlo por parte de cierto sector castellanohablante es un ventajismo que a otros castellanohablantes, como es mi caso, nos da vergüenza ajena. La lengua gallega es una lengua minoritaria con menos de 3 millones de hablantes y unas presiones brutales, que necesita una protección especial, no para “imponerse”, sino simplemente para mantenerse.

Arrinconado en los medios, al gallego sólo le queda la enseñanza y el ámbito oficial para sobrevivir. El castellano tiene su existencia (y su aprendizaje) garantizada en esta sociedad, por eso es necesario que el gallego sea la lengua de la enseñanza para asegurarnos de que las futuras generaciones de gallegos sean (sigan siendo) bilingües. Así lo establecen la Constitución (artículo 3.3), el Estatuto de Galicia (artículo 5.3) y las leyes sobre normalización lingüística (elaborada y aprobada por el PP de Fraga, por cierto). Porque Galicia ya ES y SERÁ una sociedad bilingüe, aunque no en el sentido que a “Galicia Bilingüe” le gustaría.

Conclusiones

- El castellano goza en Galicia de una excelente salud, al contrario que el gallego, que como lengua minoritaria necesita protección oficial; protección que le da la Xunta actual, como hicieron las anteriores y harán las futuras, independientemente de los partidos.

- Es falso que el castellano sea perseguido ni criminalizado, a pesar de la desinformación que se difunde al respecto desde ciertos medios, partidos y asociaciones (bueno, más bien “asociación”, en singular).

- Son absurdas las afirmaciones según las cuales la enseñanza en gallego resulta perjudicial para el aprendizaje, en el sentido de que los niños “no aprenderán bien castellano” o que “pueden sufrir traumas”.

- Los mensajes de “libertad de elección” y “persecución lingüística” lanzados por “Galicia Bilingüe” son una burda tapadera para encubrir prejuicios y fobias lingüísticas sin fundamento racional, basados en prejuicios clasistas no superados.

- Es inaceptable que por el capricho de unos padres acomplejados y llenos de prejuicios se pretenda segregar a los niños por lengua, como antes se segregaban por sexo.

- “Galicia Bilingüe” y sus mariachis pretenden todo lo contrario del bilingüismo: segregar Galicia, desde las escuelas, en dos sociedades monolingües separadas, creando un “apartheid lingüístico”.

Ha quedado claro que no soy partidario de “Galicia Bilingüe”. Pero es que mis objeciones a este movimiento van más allá del desacuerdo. Me parece ridículo, a la par de lamentable, que algunos traten de importar “conflictos de lengua” de otras comunidades, que no tienen sentido aquí. Pero sus motivos para hacerlo me parecen peor.

Detrás de todo esto hay unos intereses políticos que poco tiene que ver con Galicia. Estamos en plena ofensiva nacionalista española reaccionaria, que con el pretexto de “defendernos” de un talibanismo nacionalista, pretenden colarnos otro talibanismo nacionalista. Una cosa es quejarse de las decisiones del BNG, y otra pretender eliminar, como pretende UPyDance, el artículo 3.3 de la Constitución (la protección especial de las lenguas cooficiales como riqueza cultural), quitar las competencias de educación a la Xunta y dejar a la lengua gallega a la intemperie, camino de la desaparición, para convertirse en una lengua “folklórica”.

La manifestación de ayer en Santiago no iba dirigida a Galicia: iba dirigida a impulsar un proyecto político determinado en toda España. Es imperdonable que por las ambiciones políticas de ciertos medios y profesionales de la política de Madrid, y los caprichos de ciertos colectivos de gente con prejuicios absurdos se intente envenenar la convivencia en mi país con una disputa artificial.

Galicia no es ningún polígono de tiro para que El Mundo y Rosa d’Ejjjpaña hagan maniobras. Y el 1 de Marzo habrá que dejárselo claro.

Nota al pie

Mientras en Santiago algunos de sus compañeros se manifestaban porque se sentían “oprimidos”, Mariano Rajoy estaba en Suiza haciendo campaña entre los emigrantes. Hubiera sido una buena ocasión para que se enterara de la situación lingüística suiza, y de cuántos padres de Zürich protestan porque en Ginebra obligan a sus hijos a dar las clases en francés, y no en alemán. Pobres suizos, que no tienen “lengua común”.

Y otra cosa: aquí arriba, a la izquierda, está el banner del Manifiesto a favor de la convivencia lingüística y de la igualdad de derechos para el gallego, un contra-manifiesto frente aquél de la “lengua común”, impulsado por la Mesa pola Normalización Lingüística. Animo a todos los que estén de acuerdo conmigo a que se sumen.

lunes, 28 de abril de 2008

Que no me he ido, ojo

Aquí estoy, sonrojado por haber dejado este humilde cutreblog abandonado tanto tiempo. Pido disculpas a mis lectores (a mis dos ó tres lectores). Se me han juntado un montón de cosas que me han mantenido alejado de las internetes y que me temo que me mantendrán así durante algunos meses más: en Semana Santa me fui de viaje y estuve toda la semana sin leer un periódico siquiera, en plan desconexión total. Y después de eso he estado muy ocupado, por motivos profesionales: he cambiado de ciudad (de mi querida Ourense y miña terra galega a la capital del Reino, el reino taifa de €$PP€) y entre líos de viajes, mudanzas, conocer gente nueva y cambiar de aires uno no tiene mucho tiempo para escribir. Además tengo delante unos examencillos que me van a dar pol'saco algún tiempo.

Estoy viendo que algunos de mis blogs y webs favoritos están cerrando, al menos temporalmente: los Genoveses se han montado un "cese temporal", 3 Días de Marzo ha dejado los comentarios políticos y 192 muertos, 192 mentiras cerró también, aunque por suerte sólo ha sido un "traslado" a un nuevo blog, Un País de Locos. También La Sombra de Aznar de Peperufo cerraba, pero ante la avalancha de peticiones ha regresado, pues un blog tan activo y bien documentado no se puede perder así como así. Incluso destacados blogs de la otra trinchera lo dejan (la guerra sucesoria en el PP está provocando desbandada en Red Libeggal, qué penita pena me da), y hasta Pío Martillos dice que se va, aunque en este caso no me lo creo (atufa a numerito de promoción que tira p'atrás). También yo me lo he pensado: sin embargo, aunque esto no es un blog que esté todos los días en la brecha, de vez en cuando me apetece escribir, cuando surge algún tema que me interesa y tengo tiempo (aunque hay altibajos muy marcados). Así que voy a seguir, porque en cualquier momento me viene otra racha.

Los temas para hablar son apasionantes: la guerra de puñaladas traperas en la derecha me tiene enganchado como si de un culebrón se tratara. Hoy leo la última: Marianín le da plantón a €$PP€ en su acto de exaltación del 2 de Mayo (el acto de exaltación de la Lideresa que se celebra el próximo 2 de Mayo, se entiende - el tufillo partidista pro-nacionalismo español que se desprende de los actos organizados por la Comunidad de Madrid es más bien tufo). También quiero hablar de un tema que ya he tratado otras veces, lo de la necesaria reforma electoral. Lo del PP nos va a dar aún muchas tardes de gloria, así que comentaré algo más adelante. En cuanto al sistema electoral, voy a dejar una pequeña contribución, por hoy.

¿Cuántos votos se perdieron el 9 de Marzo?

En un viejo post eché cuentas sobre cuántos votos se van por el retrete gracias al cojonudo sistema electoral que tenemos, aplicado al caso de las Generales del 2004. Hoy traigo los cálculos sobre el resultado de las de 2008 (realmente debería haberlo traído hace semanas, pero ya he dicho que he estado a otras cosas). Como la otra vez, en el siguiente cuadro he sumado, para cada partido, los votos recibidos en las circunscripciones donde NO sacaron ningún escaño el 9 de Marzo de 2008. Los resultados helos aquí:

PartidoVotos totalesDónde se presentóDónde obtuvo escañoVotos donde NO obtuvo escañoVotos "útiles"% perdido sobre votos totales
PSOE11.064.524Toda EspañaToda España menos Ceuta y Melilla29.53811.034.9860,27%
PP10.169.973Toda EspañaToda España menos Girona40.32710.129.6460,40%
CiU774.317CataluñaTodas las provincias en que se presentó0774.3170,00%
EAJ-PNV303.246EuskadiTodas las provincias en que se presentó0303.2460,00%
ERC296.473Cataluña y ValenciaBarcelona y Girona62.560233.91321,10%
IU963.040Toda EspañaMadrid y Barcelona645.008318.03266,98%
BNG209.042GaliciaA Coruña y Pontevedra51.852157.19024,80%
CC164.255CanariasSta. Cruz de Tenerife29.756134.49918,12%
UPyD303.535Toda EspañaMadrid172.293131.24256,76%
Na-Bai62.073NavarraTodas las provincias en que se presentó062.0730,00%


Y como la otra vez, un resumen del porcentaje de votos perdidos de cada partido (esta vez no he incluido ni a los andalucistas, ni a los aragonesistas, ni a EA, que se han quedado fuera y se quedarían fuera incluso con circunscripción única):



PSOEPPIUCiU
UPyD
0,27%0,40%66,98%0,00%56,76%
PNVERCBNGCC
Na-Bai
0,00%21,10%24,80%18,12%
0,00%


Aquí vemos como una vez más los grandes perjudicados son los "terceros partidos" de ámbito estatal (Izquierda Unida y el Club de Fans de Rosa d'EjjjPPaña), y los grandes beneficiados PP y PSOE, como ya sabíamos. Y también se ve, una vez más, que el mito de que el sistema electoral favorece a los nacionalistas no tiene sustento real (a algunos les dan un buen bocado, como al BNG, ERC y CC). Queden aquí estos números para reflexionar, y para contribuir al debate sobre cómo mejorar el sistema.



De eso hablaré en un próximo post, que puede tardar alguna semanilla, aunque espero que no meses como este. Saludos y hasta pronto.

domingo, 27 de enero de 2008

Optimización del voto progresista

Hace unos días, en el post sobre los límites del “voto útil”, dejé en el aire la pregunta de si se podría “optimizar” el voto de izquierdas. La idea me vino a partir de algunos comentarios leídos en escolar.net, que se preguntaban “¿Qué hubiera pasado si el voto a IU en aquellas circunscripciones donde no sacó nada hubiera ido al PSOE?”. Pues bien, como sigo teniendo tiempo libre y el tiempo está jodido, he aprovechado para recopilar los datos de voto de las últimas generales y jugar con ellos en una tabla de Excel.

Lo que he hecho ha sido recalcular el reparto de escaños en todas las provincias tras sumar al PSOE los votos obtenidos por IU, excepto en Madrid, Barcelona y Valencia, donde IU sí obtuvo escaños (los datos los saco de donde siempre, la base del Ministerio del Interior). Poner toda la tabla aquí es demasiado trabajoso, así que sólo expondré los resultados. Si a alguien le interesa contrastar los datos puedo pasarle la tabla de Excel por correo electrónico o subirla a algún alojamiento de archivos, para que el que quiera pueda repasar los números por si me he confundido (no os quejaréis, sólo con esto ya ofrezco más detalles sobre “de dónde lo saco” que la mayoría de periódicos cuando publican encuestas).

Pues bien, los resultados son los siguientes:

- En las circunscripciones de Castellón, Guadalajara, Toledo y Valladolid, el PSOE, sumándole los votos de IU, habría superado al PP como partido más votado y le hubiera arrebatado un escaño en cada una.

- En Murcia, PSOE + IU hubieran conseguido reducir la ventaja del PP, sacándole un escaño.

- En las circunscripciones de Badajoz, Córdoba, Huelva y Sevilla, el PSOE habría aumentado su ventaja sobre el PP arrebatándole también un escaño en cada una.

- En Girona, el PSOE, con los votos de IU, le habría quitado un escaño a ERC.

- En el resto de las circunscripciones no se hubiera producido ninguna variación.

Es especialmente interesante el primer punto: esas circunscripciones tienen 5 escaños cada una que se reparten entre PP y PSOE en proporción 3 – 2 (excepto Guadalajara, que tiene 3 escaños repartidos 2 – 1). La diferencia entre PP y PSOE fue lo bastante pequeña como para que un ligero aumento de votos del segundo diera la vuelta al reparto. En Valladolid, si de los 13.000 votos de IU unos 8.000 hubieran ido al PSOE, le hubieran arrebatado otro escaño al PP; en Guadalajara, si el PSOE recibiera algo más de 4.000 votos más de los 5.100 de IU, también; en Castellón, el PSOE habría necesitado poco más de 3.000 votos de los más de 10.000 de IU; y en Toledo, con sólo unos 2.500 votos prestados de los 12.700 de IU se habría dado la vuelta a la tortilla.

En resumen, con esos “trasvases de optimización de voto”, el reparto de escaños hubiera variado así:

PartidoEscaños obtenidosEscaños reales 2004Diferencia
PSOE174164+ 10
PP139148– 9
CiU1010=
ERC78– 1
PNV77=
IU55=
CC33=
BNG22=
EA11=
ChA11=
Na-Bai11=


He de decir que este resultado va más allá de mi previsión más optimista. “Optimizando” los votos de la izquierda, en 2004 el PSOE se habría quedado a sólo dos escaños de la mayoría absoluta y hubiera podido sumarla solamente con Izquierda Unida, con los mismos 5 escaños de ahora. “Optimizando” el voto de izquierdas, la izquierda hubiera ganado hasta 10 escaños, y hubiera sido posible la opción de gobierno que a mí me gustaría, un gobierno de Zapatero con Izquierda Unida (y con Llamazares en el gobierno). Un gobierno progresista y sin ese “chantaje nacionalista” del que tanto hablan en el PP (y al que con tanto gusto se someten cuando se trata de gobernar ellos).


Claro que esto del voto útil siempre despierta, y con razón, el recelo del “socio minoritario”, por aquello de que el pez gordo se coma al pequeño. La lucha contra el “voto útil” es desde hace tiempo una de las banderas de IU, y precisamente el “voto útil” fue lo que hizo que el PP se “comiera” al CDS. Por eso creo que, si pedimos a los seguidores de IU que voten PSOE para construir una mayoría suficiente de izquierdas, en justa compensación deberíamos trasvasar unos cuantos votos socialistas a las listas de Llamazares en aquellas circunscripciones donde sabemos con seguridad que se convertirán en escaños: Madrid, Barcelona y Valencia. Traspasando unos ciento y pico mil ó doscientos mil votos del PSOE a IU en cada una de esas circunscripciones, IU podría sacarle al PSOE unos 5 ó 6 escaños.


Así que también me he puesto a calcular cuál sería el resultado si IU recibiera del PSOE, en Madrid, Barcelona y Valencia, el mismo número de votos que IU prestaría al PSOE en el resto de España. De este modo sí que estaríamos ante una verdadera “optimización”: con los mismos votos para cada partido ¿cuántos escaños más podrían obtener PSOE e IU?


Según las cuentas anteriores, pasarían de IU al PSOE un total de 782.341 votos. Devolviéndoles el favor con otros tantos votos del PSOE a IU y repartiéndolos entre las tres circunscripciones más o menos en proporción a su tamaño, tendríamos que pasar unos 320 ó 330 millares de votos de PSOE a IU en Madrid, unos 300.000 en Barcelona y el resto, 150 ó 160.000 votos en Valencia. Con esos trasvases de votos, IU podría obtener (a costa del PSOE) hasta otros 3 escaños en Madrid, otros tantos en Barcelona y 2 en Valencia. En total, podría llegar a 13 escaños, 8 más de los que obtuvo. Incluso recibiendo la mitad, IU doblaría su representación. Además, aun pasándole 8 escaños a IU, el PSOE seguiría obteniendo 2 escaños más, por lo que con la “optimización de votos” ambos partidos saldrían ganando.


Ese sería el resultado en el Congreso con una “optimización”, manteniendo los mismos votos a PSOE y a IU pero repartiéndolos mejor: PSOE 166 escaños e IU 13, sumando 179 (tres por encima de la mayoría absoluta) y con la posibilidad de una coalición estable de izquierdas. El PP se quedaría en 139 (más adecuado a su verdadera fuerza electoral) y los nacionalistas se quedarían igual (a fin de cuentas no están sobrerrepresentados como se suele decir, sino que tienen lo que les corresponde), salvo ERC, con uno menos.


En fin, que si los progres de todo el país nos dejáramos de recelos entre nosotros y votáramos “estratégicamente” otro gallo nos cantaría (como dijo Elvis en los comentarios del post anterior, no sería mala la idea de una lista única de izquierdas en ciertos lugares). A la gente de IU que conozco, por desgracia, les da salpullido cada vez que se les sugiere votar PSOE, y no les culpo, pues incluso a mí las políticas del PSOE no me parecen todo lo izquierdistas que me gustaría. Pero optar por la abstención (como hacen muchos desde una posición de supuesta “superioridad moral” que no sé en qué coño basan) o dividir el voto izquierdista no es la mejor táctica para que un gobierno del PSOE haga políticas claramente izquierdistas, sino al contrario: si los rojeras preferimos quedarnos en casa, el PSOE tratará de buscar voto centrista y se hará más centrista. Si queremos que se gire a la izquierda, tenemos que demostrar nuestro peso, no quedarnos en casa o desperdiciar el voto.


Ya lo decía Nod en un comentario en la página de escolar.net que me dio la idea al principio: ¿En qué sitios puede votarse a IU? Habría que promover una campaña de voto responsable, e incluso un cierto mercado de votos: cambio voto a IU en Segovia por voto PSOE Madrid, y así. No sería mala idea. El ala más izquierdista del PSOE bien podría hacer un esfuerzo y entenderse con IU, mientras que los seguidores de IU podrían dejarse de remilgos, para practicar ese “intercambio de votos” que beneficiaría a ambos: que los de IU voten al PSOE en aquellas circunscripciones donde IU no tiene opciones y que los del PSOE (al menos el ala más izquierdista, que bien pueden reunir esos 700.000 votos que decía) pasen sus votos a IU en Madrid, Barcelona (Joan Herrera es uno de mis diputados favoritos) y Valencia. Y dando mayor peso a IU en el Congreso, al tiempo que haciendo bien visible que sus votos en muchas provincias han ido al PSOE, favoreceríamos el giro a la izquierda del gobierno de Zapatero.


Sé que esto ya se intentó en 2000 a nivel de direcciones de partidos y fracasó, porque se hizo a medias, con demasiados recelos y rigideces (aparte de otros factores, como la buena situación de Aznar entonces). Pero en 2008 la situación es muy distinta. Ya sé que es triste tener que votar así, haciendo cábalas sobre votos útiles y no útiles, y que a mucha gente no le gusta votar "tapándose la nariz"; pero el sistema está hecho de esa manera y con estos bueyes hay que arar (aparte de que más triste es chupar banquillo para siempre por no dar el brazo a torcer). Si queremos cambiar las cosas hay que empezar consiguiendo el poder para cambiarlas, y eso tiene que ser por las urnas. El colega pezón Fétido lo dijo muy bien: Desgraciadamente quitarle votos al PSOE en sitios donde IU no va a alcanzar ni de coña esos porcentajes significará que el PP pueda conseguir el tercer escaño sobre cuatro cuando no el pleno sobre dos. Vale, el voto útil es una mierda, pero eso podremos planteárnoslo cuando erradiquemos el espíritu aznarí del panorama político. O así me lo aprendí yo.


En resumen, si a alguien le interesa mi consejo para las próximas elecciones: si vives en las provincias de Madrid, Barcelona o Valencia, vota IU; y si vives en cualquier otro sitio, vota PSOE.

domingo, 20 de enero de 2008

Cuándo estamos atrapados por el "voto útil"

Hace algunas semanas publiqué un post donde contabilizaba el número de votos que se habían ido por el desagüe en las Elecciones Generales de 2004, gracias a nuestro magnífico sistema electoral. Allí contaba cómo 782.000 votos largos a Izquierda Unida o más de 181.000 al Partido Andalucista desaparecían “como lágrimas en la lluvia” por culpa del tamaño de las circunscripciones electorales. Como también conté, la principal causa de las injusticias de nuestro sistema electoral no es la Ley D’Hondt, como se suele decir, sino el gran número de circunscripciones con pocos escaños: las numerosas circunscripciones pequeñas favorecen a los dos grandes partidos, dificultando que el voto a terceros partidos (léase IU, CDS, nacionalistas o cualquiera que no sea PP o PSOE) se trasforme en escaños del Congreso, por numeroso que sea en el conjunto de España.

Pues bien: a partir de aquel estudio me puse a pensar sobre a partir de qué tamaño de circunscripción se puede huir del “voto útil” y cuántos votos necesita un “tercer partido”, respecto a los dos “grandes”, para obtener representación. Y aquí traigo las conclusiones.

Empieza todo en la Ley D’Hondt. La Ley Electoral y algunas explicaciones de algunos medios nos explican cómo funciona la asignación de escaños, así que no me voy a extender explicándola (para eso están los enlaces - por cierto, he encontrado un simulador cojonudo). Así que pongámonos en la situación en la que ya se ha elaborado la “tabla de cocientes”. Supongamos que A, B, C, D… son los partidos políticos en liza, que han recibido un número de votos a, b, c, d… respectivamente. En la tabla de cocientes están ordenados de mayor a menor, de tal manera que a > b > c > d… Así tenemos la tabla:

DivisorABCD...
1abcd...
2a/2b/2c/2d/2...
3a/3b/3c/3d/3...
..................


Si definimos n como el número de escaños a repartir, la asignación según la Ley D’Hondt consiste en escoger dentro de esos cocientes los n valores mayores. Lo que queremos saber son las posibilidades del partido C de lograr al menos 1 escaño (y nada más, estamos buscando el mínimo). Si definimos na como el número de escaños obtenido por el partido A y nb como el número de escaños de B, entonces, para la situación en que C consigue 1 escaño la tabla queda así:



DivisorABCD...
1abcd...
2a/2b/2c/2d/2...
..................
nba/nbb/nbc/nbd/nb...
nb+1a/(nb+1)b/(nb+1)c/(nb+1)d/(nb+1)...
..................
naa/nab/nac/nad/na...
na+1a/(na+1)b/(na+1)c/(na+1)d/(na+1)...
..................


Donde los cocientes marcados en amarillo son los “escogidos” como parte de los n mayores (la columna de D queda excluida, porque se supone que c > d y C ha sacado el escaño por los pelos, así que D se queda fuera).


Para que C haya obtenido su escaño ha tenido que cumplirse la condición de que el valor c sea mayor que los otros posibles cocientes que le habrían podido quitar el puesto de “último cociente”: éstos son a/(na+1) y b/(nb+1) (también está d, pero ya dijimos que c > d, por fuerza). También es posible que c fuera mayor que uno de ellos y menor que el otro, y que hubiera entrado en el reparto no por ser el “n” mayor cociente, sino por ser el “n-1”. Sin embargo aquí buscamos el caso más extremo, el minimum minimorum de votos que garantiza un escaño a un tercer partido. Por lo tanto, se plantean las dos siguientes inecuaciones:


c > a/(na+1) ; c > b/(nb+1)

Las operamos un poco para tener los mismos denominadores:

(na+1) > a/c ; (nb+1) > b/c

y ahora sumamos las dos expresiones. Si i>j y k>l, se cumple que i+k > j+l (este paso puede ser difícil de ver, pero es correcto). Así obtenemos:


(na+1) + (nb + 1) > a/c + b/c

na + nb + 2 > (a + b) / c

Ahora bien: si como hemos dicho na es el número de escaños de A, nb el de B y C ha obtenido 1 escaño (y nadie más ha sacado escaño), entonces na + nb + 1 = n; así


n + 1 > (a + b) / c

c > (a + b) / (n + 1)

Por lo tanto, podemos decir que el número mínimo de votos que necesita un tercer partido C para obtener al menos 1 escaño en una circunscripción de n escaños es igual a la suma de votos de los dos “grandes” dividida por n+1 (se puede considerar tanto en términos de número de votos como en porcentajes, es lo mismo; simplemente dividir por el total de votos los dos miembros de la expresión).


Ésta es una condición suficiente, es decir, que es la condición que garantiza el escaño si se cumple. No obstante, como señalé arriba, c puede no ser el “último cociente”, y así C podría obtener su escaño con menos votos dependiendo de la relación que guardaran los votos de A y B entre sí (la Ley D’Hondt es así de puñetera). Así que voy a hacer un segundo cálculo: el número de votos al partido C por debajo del cual de ninguna manera obtiene escaño. O sea, la condición necesaria, de tal manera que si no la cumplen no hay nada que hacer (los que sean de ciencias ya sabrán de qué va eso de “condición necesaria” y “condición suficiente”).


Volvamos a la tabla de cocientes, en una situación tal que C no ha logrado escaño:

DivisorABCD...
1abcd...
2a/2b/2c/2d/2...
..................
nba/nbb/nbc/nbd/nb...
nb+1a/(nb+1)b/(nb+1)c/(nb+1)d/(nb+1)...
..................
naa/nab/nac/nad/na...
na+1a/(na+1)b/(na+1)c/(na+1)d/(na+1)...
..................


En esta ocasión, C no ha sacado escaño porque los cocientes de A y B son mayores, es decir: se ha cumplido que a/na > c y que b/nb > c. Con estas inecuaciones repetimos el mismo proceso de antes:


c < a/na ; c < b/nb


na < a/c ; nb < b/c


y sumamos, como antes:
na + nb > a/c + b/c

na + nb > (a + b) / c

En este caso nc (los escaños de C) es cero, por tanto na + nb = n; y así


n > (a + b) / c

c > (a + b) / n

En conclusión, si los votos que recibe el tercer partido C son menos que la suma de los de los dos “grandes” dividida por n (el número de escaños a repartir), C no tiene nada que hacer (y sus votos no habrán servido para nada).


Resumiendo: un “tercer partido” necesita obtener un porcentaje de votos:


  • superior a ( % PSOE + % PP ) / ( nº escaños + 1 ) para tener posibilidades, y
  • superior a ( % PSOE + % PP ) / ( nº escaños ) para asegurarse el escaño.

A partir de un dato exacto como n (el número de escaños que elige nuestra circunscripción) y de otro que desconocemos pero podemos estimar a partir de datos históricos de elecciones anteriores (a + b, la suma de los porcentajes de votos de PP y PSOE), podemos calcular con estas fórmulas si merece la pena votar por un tercer partido o si, por el contrario, estamos atrapados en el bipartidismo, porque ese voto se perdería. Basta con acudir a la base de datos electorales del Ministerio del Interior para hacer nuestra cuenta de la lechera y decidir si nos podemos arriesgar a votar por una opción minoritaria como IU (o ChA, o BNG, o lo que toque en cada sitio) o si estamos abocados al “voto útil”.


Un poco de deporte nacional: las cábalas

Por ejemplo, mi circunscripción, Ourense. Se eligen 4 escaños y en las últimas elecciones celebradas (las municipales del año pasado) los porcentajes de PP y PSOE fueron respectivamente 47 y 27% (redondeando). Aquí la tercera opción es el BNG, pues IU es prácticamente testimonial; en esas elecciones el BNG sacó casi un 19%. Los porcentajes PP-PSOE-BNG en las elecciones anteriores hasta el 2000 han sido 51-31-16 (Autonómicas 2005), 56-32-10 (Europeas 2004), 55-31-11 (Generales 2004), 52-23-18 (Municipales 2003), 59-20-21 (Autonómicas 2001) y 57-23-17 (Generales 2000).


En las últimas Generales el BNG no logró bastantes votos para obtener escaño, pero sí le sacó al PSOE los suficientes como para hacerle perder el segundo, de tal manera que el PP obtuvo 3 escaños por 1 del PSOE. El BNG saca sus mejores resultados en las municipales, porque sus candidatos suelen ser gente muy dinámica y renovadora (para calentar poltronas ya están los alcaldes peperos), que cotiza al alza en los pueblos a medida que pasa el relevo generacional. En otro tipo de elecciones, tal vez la época de esplendor del BNG ya pasó: serían los años 2000-2001, en los que el PSOE atravesaba una fuerte crisis de liderazgo tanto a nivel estatal como autonómico. En cuanto al PP y el PSOE, podemos suponer, buscando el caso más favorable al BNG (o sea, tirando bajo), cerca del 50% a los peperos y 30% a los sociatas. Con estos números, el BNG necesitaría el 20% ((50+30)/4) para asegurar el escaño, que lo veo jodido, y en cualquier caso el 16% ((50+30)/(4+1)) para tener opciones. Sólo estuvieron cerca de eso, en unas Generales, en 2000, cuando el PSOE estaba hecho unos zorros. Así que por desgracia para nuestro vice autonómico, en Ourense toca voto útil, sobre todo si tenemos en cuenta que el PSOE se juega sacarle un escaño al PP y pasar del 3-1 al 2-2, que es posible. Más fácil lo tienen en Pontevedra o Coruña, donde espero que al menos se mantengan.



En un próximo post continuaré echando cuentas, aunque en principio cabe esperar que sólo sale a cuenta votar IU en lugares con muchos escaños (Madrid, Barcelona, Valencia…) o en circunscripciones medianas donde no haya un partido nacionalista “fuerte” que le quite el puesto (y creo que si pedimos a los de IU que voten PSOE, en justa compensación no estaría mal pasar algunos cientos de miles de votos del PSOE a Llamazares en Madrid o Barcelona - ¿podríamos "optimizar" el voto progresista? Hablaré de ello en el próximo post). Mientras, podéis hacer vuestras cuentas en vuestras circunscripciones.

 
Dejen a nuestros ancianos tranquilos
19A-lomojó