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viernes, 19 de febrero de 2010

Grandes Hombres de Estado de la Historia

Un pasatiempo: ¡busca las diferencias!



ACTUALIZACIÓN 23-II-2010: éramos poucos e pariu Habichuelo ("parir" de "decir paridas"):


domingo, 1 de febrero de 2009

Obama en España

Publicaba ayer "Don Javier" Escolar una lista de las siete primeras decisiones de Obama que hay que aplaudir. El caso es que viendo estas decisiones de Barack Obama (que me recuerdan a algunas que hemos visto en España no hace mucho) no he podido evitar imaginarme cómo serían recibidas por una oposición como la del PP y su jauría mediática en España:

1- Ordenar el cierre de Guantánamo, prohibir la tortura y las cárceles secretas

Obama ha decidido excarcelar a los terroristas de Al Qaeda y ha paralizado la lucha contra ellos para facilitarles la reorganización y darles un balón de oxígeno, como parte de su proceso de rendición para entregarles Navarra (o Wisconsin, en este caso), y para humillar a las víctimas, así que convoquemos una manifestación contra él.

2- Levantar el veto a las ONG que defienden el aborto

Obama quiere destruir la familia y promover el aborto como un nuevo deporte, para triturar fetos alegremente como todos hemos podido ver por televisión, que es algo que nos sonroja tós.

3- Permitir la investigación con células madre

Obama quiere promover el exterminio masivo de embriones para hacerse con ellos estofados o empanadas, tras pasarlos por la trituradora, como todos hemos podido ver por televisión.

4- Tender la mano al mundo islámico

Obama quiere rendirse a la Etabatasuna… digooo, a Al Qaeda, Hamás y el régimen iraní, entregarles Navarra, o Wisconsin, o yo que sé, y en general romper EEUU, regalarle Florida a Fidel Castro e implantar la ley islámica en el resto de EEUU, incluyendo el burka y la ablación. Va a haber que convocar una manifestación contra él.

5- Defender el papel de los sindicatos y restaurar parte de sus derechos

Obama va a destruir la libertad y suprimir la flexibilidad del mercado de trabajo, sometiendo a los pobres empresarios a la opresión de unas bandas de vagos que les van a chupar la sangre, lo que va a arruinar la economía, crear paro, aumentar el déficit, vaciar las arcas del estado y favorecer la vagancia, la ocupación ilegal de fábricas y la quema de iglesias.

6- Promover una ley por la igualdad salarial entre mujeres y hombres

Obama quiere imponer la igualdad de sexos por decreto y cuotas, acabando de manera liberticida con el valor del mérito personal, imponiendo ataduras para las empresas, creando una injusticia con respecto a los hombres y destruyendo la libertad, también.

7- Financiar un programa de ayudas que dará cobertura médica a cinco millones de niños estadounidenses sin seguro

Obama va a poner en marcha una medida demagógica y electoralista que arruinará las arcas del estado y dilapidará irresponsablemente la gran herencia económica recibida del Partido Popu... digo Republicano, sin crear verdadero beneficio para los ciudadanos. Además, con estas medidas populistas pretende distraer la atención de los temas que realmente le preocupan a los estadounidenses, como son los fetos triturados que todos hemos podido ver por televisión y el proceso de rendición y venta de Wisconsin a Al Qaeda.


Sé que la mitad de lo dicho (o qué coño, el total) son idas de olla sin ningún fundamento para asustar a las viejas, pero es así como ha construido su labor de oposición la derecha española (política y mediática) durante los últimos años (y ya van 5).

Aunque no creo que esas medidas de Obama (algunas tan similares a algunas de Zapatero en España, como es fácil ver) provoquen esas críticas en el PP: como todos sabemos, los del PP han sido seguidores y partidarios de Barack Obama de los de toda la vida, nunca han sido amigos de Bush y Oceanía nunca ha estado en guerra con Eurasia.

Es más, Mariano Rajoy, como la “fashion victim” de la política que es, ha dado un nuevo giro de veleta y ahora se apunta a ser “el Obama español”. Pero aunque la mona se vista de seda

viernes, 29 de junio de 2007

Busque, compare y si encuentra algo mejor, vótelo

Ayer meneé una noticia en el "menéame" de escolar.net que hoy ha merecido portada y todo (de nada, Don Javier). Se trata de un repaso de hemeroteca (mil veces bendecidas y alabadas sean siempre las hemerotecas) para comparar dos situaciones similares y ver cómo reaccionan distintos políticos ante ellas. El objetivo del hemerotecazo es ver qué clase de políticos tenemos.

Claro que antes de eso, tengo que poner esto en contexto. Todo surge a partir de la muerte de 6 soldados españoles de la misión de la ONU en el Líbano, en un ataque terrorista con coche bomba. Antes de nada vaya mi pésame a las familias y mi condena al atentado, como no podría ser de otra manera. A raíz de esto se ha montado la enésima polémica política de la temporada: Rajoy culpa al gobierno de no haber evitado estas muertes, por no haber puesto inhibidores de frecuencias en el vehículo (que hubieran interferido en el accionamiento a distancia de la bomba). Muy cabreado, ha dicho desde la tribuna del Congreso que "esto es una vergüenza".

El tema de los inhibidores daría para otro post, pero ya he hablado bastante de ello en lo de Don Javier. A modo de resumen, diré que me parece bien eso de que se pongan inhibidores, pero que tampoco debemos pensar que sean una protección mágica que haga invulnerable a nuestros soldados: una vez que haya inhibidores, el siguiente ataque será con un pepinazo de mortero, o una mina antitanque, o con una bomba detonada con cable, o la detonará a mano un suicida subido al coche-bomba (como hacen todos los putos días en Iraq - estando islamistas radicales de por medio, lo extraño es que esta vez no haya sido así).

Sabemos los riesgos de la misión y este asunto no nos pilla de nuevas a los españoles, pues ya tuvimos a nuestro ejército en Bosnia muchos años para conocer el percal. Otra cosa es que Rajoy, el PP y su jauría mediática estén repitiendo como loros mil veces que "Zapatero ha dicho que nuestro ejército es una ONG". Y naturalmente sus seguidores lo consideran artículo de fe. Eso sí, ninguno ha oído tal cosa de boca de ZP nunca: sólo que "les han dicho que lo ha dicho" (como en tantos otros casos, como con lo de que "ZP ha dicho que De Juana es un hombre de paz", o "ZP ha dicho que los vascos decidirán su futuro"...): ése es ni más ni menos que el mecanismo por el que se crean y difunden las leyendas urbanas, y por desgracia para la calidad de nuestra vida política, desde hace tres años la oposición de este país tiene como argumentos y estrategia casi exclusivamente leyendas urbanas.

Otros andan diciendo que esos vehículos no son adecuados para una zona de guerra... a lo que me pregunto: ¿entonces por qué los tiene el ejército? Ni que fueran la furgoneta hippie de Scooby Doo. Esos vehículos son los que usan todos los ejércitos en las patrullas y el ejército español los usó en Iraq y otros escenarios como éste... y sin inhibidores de frecuencias, que en términos de equipo militar no son algo habitual. Han empezado a instalarlos ahora y han empezado por los de Afganistán, donde los atentados son bastante más frecuentes. De todas maneras, y diciendo una maldad de la que tal vez me arrepienta, mira de qué le sirven los tanques y los inhibidores a los yanquis que caen como moscas en Iraq...

Pero volviendo al tema, vamos a establecer comparaciones. Por un lado, la reacción de Mariano Rajoy, jefe de la oposición, tras la muerte esta semana de 6 soldados españoles en el Líbano, enviados por el presidente Zapatero a la misión de la ONU:

Esto es una vergüenza. Usted decidió que hubiera soldados en el Líbano. Yo le apoyé y le pedí seguridad. Han muerto seis soldados y no llevaban inhibidores. Es una vergüenza. Entre sus responsabilidades está garantizar la seguridad de los soldados.

Y por otro la reacción de Zapatero, cuando era jefe de la oposición, tras la muerte (el 29 de Noviembre de 2003) de 7 agentes del CNI en Iraq, enviados por el presidente Aznar a la invasión de Iraq:

Es conocida mi posición sobre el conflicto de Irak, pero es un día de luto, dolor, cercanía y solidaridad con las familias y las personas que están cumpliendo con su deber al servicio de nuestro país.

Un comentarista en lo de Escolar puntualizaba que ambas declaraciones no son comparables, porque lo de Rajoy es un discurso en el Congreso y lo de Zapatero fue una declaración a la prensa. Así que, para igualar, remitámosnos a lo que dijo Zapatero al respecto del asunto en el Congreso (2 de Diciembre de 2003): en su discurso (no lo voy a copypastear todo aquí, que para eso pongo el enlace) critica la decisión de Aznar de apoyar la invasión, critica el desastre en el que, ya entonces, se empezaba a convertir Iraq... pero no acusa a Aznar de que por su culpa nuestros soldados estuvieran desprotegidos. Lo más parecido a lo que ha dicho Rajoy es ésto: "La misión de nuestras tropas debería ser garantizar la seguridad de los iraquíes, pero la misión principal de nuestras tropas es defenderse". Y está claro por el contexto que se refiere a que la situación del país ha degenerado, cosa que es pública y notoria (ya lo era entonces).

Claro que no faltará el listo que diga que Zapatero no usó un recurso tan rastrero y demagógico como el de Rajoy esta semana "porque no pudo"... porque efectivamente SÍ podría haberlo hecho: ¿Ya nadie se acuerda de que, viéndose emboscados, aquellos agentes tuvieron que llamar al CNI a Madrid para pedir socorro, porque no tenían forma de avisar al cuartel español, situado a pocos kilómetros? Si Zapatero fuera como Rajoy, habría dicho algo del tipo:

Esto es una vergüenza. Entre sus responsabilidades está garantizar la seguridad de los soldados. Han muerto siete agentes y no llevaban el número para llamar a la base pidiendo ayuda. Es una vergüenza.

En fin, aquí queda la comparación entre Zapatero y Rajoy, en términos de sentido de Estado, responsabilidad y patriotismo por un lado, y de demagogia, electoralismo y utilización miserable de lo-que-sea por otro. Porque para algunos el "patriotismo" parece consistir en llenar las calles de banderas y ponerle letra al himno.

Para que luego ande la gente diciendo por ahí "es que los políticos son todos iguales". Yunamierda.

domingo, 8 de abril de 2007

Mariano Rajoy y Adolfo Suárez: vidas perpendiculares

El Partido Popular ha emprendido su enésimo "Viaje al Centro" estos días (a mí me da risa cada vez que les oigo esa expresión, pero me da pena pensar que aún haya quien se la crea). ¿Por qué? Porque faltan menos de dos meses para las elecciones autonómicas y municipales y las encuestas pintan mú malamente. Pero esta vez han hecho una especie de fichaje para darles lustre centrista: Adolfo Suárez.

Pero Adolfo Suárez no lo sabe, pues por desgracia se encuentra aquejado desde hace años por una demencia senil agravada por las desgracias familiares (el cáncer se llevó a su esposa y a una de sus hijas, y casi se lleva a otra hija, Sonsoles, la presentadora de TV). Su hijo y tocayo Adolfo Suárez Illana hizo público en 2005 que desde más o menos 2003 su padre estaba enfermo de alzheimer, y no recordaba que había sido presidente, ni reconocía a nadie.

A esta desgracia se suma la otra desgracia de que, "gracias" a su enfermedad, su legado y memoria pueden ser manipulados y utilizados fácilmente aún estando él vivo, pues no se encuentra en condiciones de responder ni de protestar. En esto tiene mucho que ver el hijo antedicho, que pretendiendo hacerse una carrera política a costa de su nombre y primer apellido, se subió al caballo ganador en el 2003 (PP) y se presentó a las autonómicas pensando que aquello iba a ser, como decimos en Galicia, "chegar e encher" ("llegar y llenar [la saca]"). Pero no he venido aquí a rajar del hijo, porque ése se hunde él sólo.

Hoy escribo estas líneas porque resulta que Mariano Rajoy dice ahora que su referente es Adolfo Suárez (no es la primera vez que dice algo así). Y anuncia que el próximo 25 de Abril presentará el libro "Suárez, pasión por la libertad", que pretende recoger el pensamiento del primer presidente democrático. Digo "pretende", porque si el Federico Quevedo que lo firma es el mismo que yo me sé, mejor no perder el tiempo.

Qué suerte habrá tenido Federico Quevedo de que Adolfo Suárez no haya podido revisar el libro. Qué barato es hablar, sobre todo cuanto quien te podría poner en un mentís ya no puede hacerlo. Y qué barato es hablar a toro pasado, porque de haberse visto Mariano Rajoy y el actual PP en tiempos de Adolfo Suárez, no habrían estado precisamente a su lado. Los peperos afirman, quedándose tan anchos, que "todo aquel legado [el de Suárez en la Transición] ha sido dinamitado por las políticas sectarias y radicales de Zapatero". Sí, lo dicen ellos. Pero lo simpático del asunto es que ellos mismos admiten que el objetivo de este "revival adolfosuarista" es lavar la cara del PP: en el propio artículo de El Semanal Digital (que es de los suyos) que enlazaba antes lo dicen: "las mismas fuentes admiten que la reivindicación de la figura de Suárez por parte de Rajoy servirá "para acentuar el centrismo del partido de cara a las elecciones municipales y autonómicas y superar la imagen de radicalidad que nos imputan nuestros adversarios". Coño, otro "Viaje al Centro". Y van...

Las hemerotecas son jodidas y el calendario es inexorable: precisamente coincide que estos días se cumplen 30 años desde que Adolfo Suárez legalizó el PCE. ¿Qué habría hecho Mariano Rajoy entonces?

Suárez tuvo que echarle mucho valor para tomar esa decisión: con ello, se jugó que los militares se le sublevaran; se jugó una involución ultra a dos meses escasos de las primeras elecciones. "El momento político más delicado de la Transición se produce como consecuencia de la decisión del presidente Suárez de legalizar el PCE. El rechazo por parte de todos los sectores de la derecha, incluidos los moderados, y las duras advertencias de los altos mandos de las Fuerzas Armadas ponen al país al borde de un conflicto de dimensiones gravísimas. Tanto el proyecto de democratización de España como la posición política del propio Adolfo Suárez corren esos días serio peligro". Esto no lo digo yo, lo escribe Victoria Prego, especialista en la Transición.

Suárez tuvo que aguantar de todo: a Suárez le dijeron que vendía España, a Suárez le dijeron que traicionaba a los muertos, a Suárez querían mandarlo al paredón. En tiempos de Suárez, unos señores que se consideraban como guardianes de la verdadera España (honrada, decente y de bien) salían a manifestarse, envueltos en banderas rojogualdas, para gritar "¡Gobierno dimisión!", especialmente cuando había un asesinato terrorista.

Y hoy día, Mariano Rajoy, el "Señor No", es el abanderado de la intransigencia y el inmovilismo. Rajoy acusa al actual presidente de vender España y de traicionar a los muertos, y cada Sábado, erigiéndose en portavoz de los verdaderos españoles honrados, decentes y de bien, encabeza una manifestación, donde apropiándose de la bandera, sus seguidores gritan "¡Gobierno dimisión!" e incluso piden mandar a ZP al paredón.

¿Y ESTE TÍO PRETENDE SER EL "HEREDERO" DE ADOLFO SUÁREZ? Como ya dije antes, es muy fácil hablar a toro pasado, sobre todo si en aludido no te puede contestar. Pero los modos y las actitudes son claros. Hace 30 años, los que con más fiereza se oponían a Suárez se envolvían en la bandera de las esencias patrias, advirtiendo contra la "destrucción de España", porque se negaban a perder un poder que consideraban suyo por derecho divino. 30 años después, quienes no aceptan que han perdido el poder se envuelven en la bandera de las esencias patrias, advirtiendo contra la "destrucción de España".

No, Mariano, que este enésimo "Viaje al Centro" no cuela ya. Y mucho menos que pretendas apropiarte de Adolfo Suárez (Junior puede decir misa). Adolfo Suárez trajo la democracia tomando decisiones trascendentes y arriesgadas, y los "patrioteros" de turno, no necesariamente los más radicales, se le opusieron con gritos, amenazas y rasgar de vestiduras. Es un disparate que el intransigente guardián de las esencias "Señor No" pretenda establecer paralelismos entre él y Adolfo Suárez, pues su trayectoria, su estilo y su talante no tienen nada de paralelo, sino todo lo opuesto. En términos geométricos, son perpendiculares.

Así que, ante esta nueva tergiversación histórica del nacional-libegalismo, las cosas están claras: si Mariano Rajoy y su PP se hubieran encontrado entonces ante Adolfo Suárez, hubieran estado en su contra.

 
Dejen a nuestros ancianos tranquilos
19A-lomojó