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viernes, 25 de marzo de 2011

"Es que el gallego me tiene manía"

É habitual que en tódalas escolas haxa rapaces "con dificultades de aprendizaxe" (o que os nenos, que son moi crueis, chaman "o parvo da clase"). Non ten nada de raro aínda que é pouco común (un alumno entre varios centos, normalmente), e o problema pode solucionarse, unha vez que se detecte, que os pais recoñezan a natureza do problema e se poñan os medios necesarios por parte de pais e profesores.

Pero gracias a "Galicia Bilingüe" ese problema está "desaparecendo" en Galicia: Jloria Lajo descubriu un día a verdadeira natureza das "dificultades de aprendizaxe" dos escolares galegos. Gracias a ela, esas nais, angustiadas pensando que tal vez o seu fillo é un pouco "retarded", xa teñen a excusa perfecta para enganarse a sí mesmas: "no, mi hijo no te tiene ninjún problema para aprender, mi hijo no te es tonto ni nada de eso: la culpa la tiene el jallejo". A lingua galega é o novo chibo expiatorio: para qué recoñecer que se ten un problema na casa cando se lle pode bota-la culpa a algo ou alguén de fóra?

E ós nenos (non só ós que teñan dificultades para aprender, senón tamén ós que simplemente son pouco aplicados) esa excusa venlles de carallo: antes era habitual o de "é cousa da profe, que me ten manía", pero estaba moi visto e era difícil que unha nai tragase ese conto. Agora, "Jalicia Pilingui" ofrécelles unha excusa nova: "es que yo el jallejo no te lo entiendo y con estes libros no me entero, ho".

Se a isto engadimos unha nai o bastante idiota como para tragar esa excusa (seguro que coa asignatura de inglés non vale), e con prexuízos contra o galego (ata o punto de cambiarlle o libro ó seu fillo, non sexa que co libro en galego se lle volva "de pueblo"), o resultado é o que vimos esta semana: unha melodramática rolda de prensa con Jloria Lajo e unha nai angustiada, contando o terrible drama humano das "víctimas da imposición lingüística". Isto sí que é unha horrible desgracia para moitas familias, e non o do tsunami dos xaponeses.

Se temos en conta que seguramente na mesma escola hai centos de nenos co mesmo libro en galego, que non son galegofalantes e que non teñen ningún problema, non é difícil deducir que se cadra o problema do rapaz non é o galego... síntoo moito por el, por ter unha nai tan imbécil e prexuizosa que en lugar de tentar solucionar os problemas de aprendizaxe do seu fillo co galego, prefire utilizalo para as súas guerriñas ideolóxicas (da man desa banda), e ademáis contribuíndo a agrava-lo problema (cambiándolle o libro en galego por un en castelán, en lugar de axudarlle a aprende-la lingua que non domina; meténdolle na cabeza os seus prexuízos lingüísticos; creándolle unha situación de conflicto nas aulas...) Lamentable. Moito.

En fin, débenlle pagar moi ben a Jalicia Pilingui por facer o indio desta maneira. Eu pensaba que, unha vez que Habichuelo perpetrase o seu contradecreto do galego, os seus servizos xa non serían necesarios e os amigos da FAES de las JONS lles cortarían o grifo... pero resulta que ó final este teatrillo aínda lles é útil (sobre todo agora que veñen unhas eleccións): Jloria Lajo e os seus mariachis teñen que facer estas paiasadas para facer que, ó seu lado, Habichuelo e o PP parezan "moderados", "ecuánimes" e "equilibrados" no tema lingüístico. Se é que está todo pensado.

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Es habitual que en todas las escuelas haya chavales "con dificultades de aprendizaje" (lo que los niños, que son muy crueles, llaman "el tonto de la clase"). No tiene nada de raro aunque es poco común (un alumno entre varios cientos, normalmente), y el problema puede solucionarse, una vez que se detecte, que los padres reconozcan la naturaleza del problema y se pongan los medios necesarios por parte de padres y profesores.

Pero gracias a "Galicia Bilingüe" ese problema está "desapareciendo" en Galicia: Jloria Lajo descubrió un día la verdadera naturaleza de las "dificultades de aprendizaje" de los escolares gallegos. Gracias a ella, esas madres, angustiadas pensando que tal vez su hijo es un poco "retarded", ya tienen la excusa perfecta para engañarse a sí mismas: "no, mi hijo no te tiene ninjún problema para aprender, mi hijo no te es tonto ni nada de eso: la culpa la tiene el jallejo". La lengua gallega es el nuevo chivo expiatorio: ¿para qué reconocer que se tiene un problema en casa cuando se le puede echar la culpa a algo o alguien de fuera?

Y a los niños (no sólo a los que tengan dificultades para aprender, sino también a los que simplemente son poco aplicados) esa excusa les viene de narices: antes era habitual lo de "es cosa de la profe, que me tiene manía", pero estaba muy visto y era difícil que una madre tragase ese cuento. Ahora, "Jalicia Pilingui" les ofrece una excusa nueva: "es que yo el jallejo no te lo entiendo y con estes libros no me entero, oh".

Si a esto añadimos una madre lo bastante idiota como para tragarse esa excusa (seguro que con la asignatura de inglés no vale), y con prejuicios contra el gallego (hasta el punto de cambiarle el libro a su hijo, no sea que con el libro en gallego se le vuelva "de pueblo"), el resultado es lo que hemos visto esta semana: una melodramática rueda de prensa con Jloria Lajo y una madre angustiada, contando el terrible drama humano de las "víctimas de la imposición lingüística". Esto sí que es una horrible desgracia para muchas familias, e no lo del tsunami de los japoneses.

Si tenemos en cuenta que seguramente en la misma escuela hay cientos de niños con el mismo libro en gallego, que no son gallegohablantes y que no tienen ningún problema, no es difícil deducir que a lo mejor el problema del chaval no es el gallego... lo siento mucho por él, por tener una madre tan imbécil y prejuiciosa que en lugar de intentar solucionar los problemas de aprendizaje de su hijo con el gallego, prefiere utilizarlo para sus guerritas ideológicas (de la mano de esa banda), y además contribuyendo a agravar el problema (cambiándole el libro en gallego por uno en castellano, en lugar de ayudarle a aprender la lengua que no domina; metiéndole en la cabeza sus prejuicios lingüísticos; creándole una situación de conflicto en las aulas...) Lamentable. Mucho.

En fin, le deben pagar muy bien a Jalicia Pilingui por hacer el indio de esta manera. Yo pensaba que, una vez que Habichuelo perpetrase su contradecreto del gallego, sus servicios ya no serían necesarios y los amigos de FAES de las JONS les cortarían el grifo... pero resulta que al final este teatrillo aún les es útil (sobre todo ahora que vienen unas elecciones): Jloria Lajo y sus mariachis tienen que hacer estas payasadas para hacer que, a su lado, Habichuelo y el PP parezcan "moderados", "ecuánimes" y "equilibrados" en el tema lingüístico. Si es que está todo pensado.

viernes, 5 de febrero de 2010

20 mentiras sobre a lingua galega

Presentouse hoxe o libro "55 mentiras sobre a lingua galega", pubricado pola plataforma ProLingua, para a defensa da lingua galega. Trátase dun argumentario onde se recopilan e desmontan, con datos e argumentos, as principais falacias difundidas por grupos e medios contrarios á normalización do galego.

Falacias absurdas como "el gallego no sirve para nada", "los niños no entienden las asignaturas en gallego", "los niños castellanohablantes se traumatizan", "dar clases en gallego atenta contra la libertad", "los niños que estudian en gallego no aprenden español"... e tantas outras milongas inventadas para soster, disfrazar e disimular o único e verdadeiro motivo que anima a eses grupos: OS PREXUÍZOS CLASISTAS: "el gallego es una lengua bárbara de aldeanos, nosotros somos personas cultas y de categoría de la capital, y no queremos que nuestros hijos se contaminen con ese dialecto paleto".

Para ir abrindo a boca, ProLingua colgou na súa web esta presentación cun resumo das 20 falacias máis significativas. Sen dúbida este libro será a miña próxima adquisición. Aquí inserto ese resumo:



Para mis lectores no gallegos, en cuanto tenga algo de tiempo haré una traducción de la presentación de antes al castellano, porque creo que esto debe ser difundido al máximo: es importante contar la verdad al resto de España, que desde hace meses ha sido bombardeada con un montón de falacias y cuentos de brujas sobre la lengua gallega (que si "imposición lingüística", que si "el castellano está en peligro", que si no había libertad lingüística pero ahora Feijoo nos la va a dar, que si los que defendemos el gallego somos todos unos radicales nacionalistas medio etarras...), difundidas por ciertos medios y partidos que no hace falta enumerar.


Porque ya está bien de tener que aguantar tantas estupideces, falsedades y prejuicios contra el gallego repetidas mil veces.

viernes, 27 de noviembre de 2009

"... pero que no lo llamen nación"

Anda el gallinero alborotado por la noticia de portada de El País del domingo pasado y el editorial conjunto de 12 diarios catalanes de ayer, en respuesta a lo que contaba El País. Personalmente suscribo plenamente ese editorial, excepto el título ("La dignidad de Catalunya"), que me parece que se pasa de efectista. Aunque más efectistas son las respuestas airadas a ese editorial, acusándolo de pretender "presionar al Constitucional", y más viniendo de quien vienen (los mismos medios madrileños que desde hace años presionan al Constitucional, al Supremo, al Congreso, al Gobierno, a la oposición... creyendo que España es suya).

Pero no hubiera habido editorial si no hubiera saltado la alarma con lo publicado por El País. Al parecer (tengamos presente que se trata de una información un pelín cogida con pinzas) el Tribunal Constitucional pretende darle un buen tajo al Estatuto de Cataluña. Habría artículos anulados o interpretados por todo el texto, aunque las principales objeciones se centrarían en el preámbulo y el título preliminar, que hablan de la identidad y definición de Cataluña.

Considero que si hay cosas en el Estatuto que contradigan la Constitución es legítimo que se adapten o anulen, faltaría más, especialmente en lo tocante a derechos, competencias, financiación, arquitectura institucional... vamos, la "chicha", la parte normativa, lo que afecta al día a día. ¿Que se declara inconstitucional la obligación de conocer el catalán? Me parecería injusto, pero la Constitución está hecha así (aunque creo que en este aspecto debería ser reformada: actualmente impone la obligación de conocer el castellano, pero eso es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión). ¿Que la organización del poder judicial en Cataluña no encaja con la estatal? Se puede ajustar.

Pero los temas identitarios, con ser los que menos afectan al día a día, son los que más afectan a cosas más vaporosas, pero no baladíes, como los sentimientos, el amor propio, el honor y muchas cosas con las que hay que andarse con pies de plomo. Podrán podarse todos los demás artículos sin cabrear demasiado al personal; pero un tajo a las cuestiones identitarias puede ser considerado una ofensa, un "ataque a Catalunya" y una provocación gratuita que sólo traerá crispación y desafección por "España". Ante este asunto, el Tribunal Constitucional debería ser especialmente cuidadoso y aparcar cualquier talibanismo.

Por ello me voy a centrar en la cuestión que yo creo crucial (aunque parezca, y probablemente sea, una chorrada): la definición de Cataluña como nación, que la derecha pretende suprimir. Lo que pretendo argumentar en este largo artículo que nadie va a leer se resume como:

1º: la definición de Cataluña como nación SÍ cabe en la Constitución,

2º: la obsesión de la derecha por suprimirla es fruto de un nacionalismo español excluyente obsesionado por borrar la pluralidad de España, y

3º: la intransigencia de la derecha en este asunto va contra el espíritu de la Constitución, por más que pretendan escudarse en ella.

Vamos allá, y que sea leve.

Por qué la Constitución reconoce implícitamente a España como nación de naciones...

En mi opinión, con la palabra "nación" estamos ante la misma gilipollez pepera de “me parece bien que los maric... los homosexuales se casen, pero que no lo llamen matrimonio”. En este caso, al PP le parece muy bien la palabra “nacionalidad”, que viene en la Constitución:

Artículo 2º: La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.

Pero ¿qué coño es eso de “nacionalidades” de lo que habla la Constitución?

Pues un apaño que se hizo en su momento para reconocer la plurinacionalidad de España sin decir que hay “naciones”, no fuera a ser que algún militroncho facha se cabreara y diera un golpe. Hubo un debate del copón, ya entonces: se propuso “naciones”, “países”, “pueblos”, sólo “regiones”... al final se recurrió a “nacionalidades”, que en el diccionario de entonces no era sino “condición y carácter peculiar de los pueblos e individuos de una nación” (DRAE 1970). En definitiva, la Constitución introdujo la plurinacionalidad “sin pasarse”, con un eufemismo cursi para que el texto resultase ambiguo (como casi todo su texto): “nacionalidades de España” es a “naciones de España” como “pompis” es a “culo”.

¿Que no? Bueno, basta con leer ciertas opiniones autorizadas: nada menos que las de los que redactaron la Constitución, que ya en el mismo proceso de elaboración del texto explicaron claramente qué querían decir con "nacionalidades":

Se define, en consecuencia, que España es una nación de naciones, y éste es un término que no es extraño en nuestra reflexión política y teórica como han demostrado algunos historiadores.
Jordi Solé Tura, 4 de Julio de 1978

Nación de naciones es un concepto nuevo, es un concepto -se dice- que no figura en otros Estados o que no figura en otras realidades, quizá sí; pero es que, señores, ayer ya se decía que nosotros tendremos que innovar.
Miquel Roca Junyent, 12 de Mayo de 1978

Primero, nosotros hemos dicho en Comisión, y lo afirmamos de nuevo aquí, que el término «nacionalidad» es un término sinónimo de nación, y por eso hemos hablado de España como nación de naciones.
Gregorio Peces-Barba Martínez, 4 de Julio de 1978

Y no es el momento de volver sobre el hecho indiscutible de que nación y nacionalidad es lo mismo.
Manuel Fraga Iribarne, 5 de Mayo de 1978

Esos cuatro señores de arriba fueron ponentes redactores de la Constitución, y todas las citas están fusiladas de la Wikipedia, que las documenta nada menos que en el diario de sesiones del Congreso, en pleno debate constitucional, en 1978. Esas actas del debate parlamentario son realmente instructivas: Mariano Rajoy debería echarles un vistazo para entender por qué el concepto "nación" es "discutido y discutible", en lugar de tanto aspaviento escandalizado y tanto rasgar de vestiduras, y para enterarse de qué significa eso de "consensos de la Transición" con los que tanto se llena la boca.

En ese debate se discute sobre qué significa nación, sobre la configuración de España como "nación de naciones" (naciones castellana, catalana, gallega y vasca, se llega a mencionar) y de cómo ello no es incompatible con la existencia de la nación española ni con su unidad. Se cita un ejemplo interesante: el Reino Unido. Allí, la nación inglesa, la galesa y la escocesa (lo de Irlanda del Norte es otra historia) conviven y se reconocen sin que nadie lo considere un peligro para la unidad británica (por algo juegan el Seis Naciones).

Ya en ese debate Manuel Fraga (y con él su partido) se oponía a la introducción del término "nacionalidades" en la Constitución, precisamente porque lo consideraba sinónimo de "nación" y no aceptaba la posibilidad de la "nación de naciones". Miquel Roca argumentaba que lo que modernamente se llama "nacionalidad" no es sino una nación que no tiene Estado propio, pero nación al fin y al cabo (aunque modernamente la costumbre ha reservado el uso de la palabra "nación" a los "estados-nación"). Finalmente, aun con la oposición de AP, el término se introdujo, se aprobó, se refrendó y aún hoy sigue vigente. Y sigue vigente con todos sus significados e interpretaciones, incluido el que permite que Cataluña (y también Galicia, y Euskadi, y Castilla...) se considere "nación" sin menoscabo de la unidad de España.

... y por qué algunos se niegan a reconocerlo

Desengañémonos: el “hecho nacional”, “realidad nacional”, “nacionalidad”, “carácter nacional” o como puñetas queramos llamarlo de Cataluña, Euskadi y Galicia dentro de España está asumido por prácticamente todo el mundo, incluido el PP (quitando a los cuatro friquis fachas como los que magistralmente parodia Fireside chats/La Brasa en Casa/etcétera en Escolar.net todos los días). Por más que podamos proclamar a los cuatro vientos que "España es una y no cincuenta y una" y que no hay más nación que España, sabemos que no es así y que la "uniformidad nacional de España" (por llamarlo de algún modo, en contraposición a la plurinacionalidad) es una quimera que el poder central ha perseguido sin éxito durante los últimos dos siglos (la prueba de ese fracaso es que aún hoy seguimos discutiendo el tema). No quisiera pasarme de pedante, pero es que esto ya lo decía Pi i Margall en "Las nacionalidades" (afirmando que España "tendía" a la federación de manera casi "natural"), y hasta un conservador centralista como Cánovas del Castillo definió a España como (cito de memoria) "un conjunto de pueblos unidos no por el amor, sino por la necesidad y el odio común a los judíos y los franceses".

Está tan asumido por todos que de vez en cuando a algún miembro del PP “se le escapa” (como la actual Presidenta del Parlamento de Galicia Pilar Rojo, que se refería al himno gallego como “nacional” - no creo que fuera tan "lapsus" como dicen). Hasta los fachas más furibundos están íntimamente convencidos de que “los catalanes” (léase con ese tono de desprecio del facha carpetovetónico típico), "catalinos", "catalufos", "catanazis"... son una gente aparte, o por lo menos no son “españoles como debe ser”. No es raro que los españolazos más radicales afirmen que los catalanes y los vascos "no son españoles" al tiempo que se niegan radicalmente a que dejen de serlo. No hay más que asomarse a sus foros para comprobarlo: hasta los nacionalistas españoles más nacionalistas asumen, aunque sea de manera negativa, esa plurinacionalidad, aunque no sean conscientes (o no quieran serlo).

¿Cual es el problema? El nacionalismo excluyente. No es difícil distinguir al nacionalista excluyente del que no lo es (lo que uno “diga que es” es poco fiable: como dice el Dr. House, “todo el mundo miente”): el nacionalista excluyente identifica “nación” con “estado” de manera biunívoca: toda nación debe tener su estado, y a cada estado le debe corresponder una nación (y sólo una). En la mayoría de los casos creo que esa idea (muy extendida) se debe a que no distinguen entre "estado" y "nación", pero de esa manera la posibilidad de un estado plurinacional queda excluida (o al menos no se "entiende"). Un “periférico” independentista que rechaza cualquier forma de integración en España es uno de ésos. El españolista que remacha con insistencia que “no hay más nación que España” es otro (ahí está la línea oficial del PP, la de UPyDance y el facherío en general). Toda esta neura con que el Estatuto catalán NO diga que Cataluña es una nación se basa en ese argumento.

En la extrema derecha (que rechaza las autonomías) o en UPyDance (que quiere eliminar la expresión “nacionalidades” de la Constitución) su postura tiene coherencia con su ideario y su praxis. Pero no es así en el caso del PP, al que lo de “nacionalidades” le parece cojonudo pero lo de “nación” le suena a palabrota. En este asunto, lo del PP no es más que un prejuicio, incluso podríamos llamarlo tabú supersticioso: el PP no puede aceptar la palabra “nación” por una especie de pudor absurdo que no se sostiene, si atendemos a lo que significa "nacionalidad" y cómo está en la Constitución.

Y el Tribunal Constitucional está repitiendo ese prejuicio: comentan que de la definición de Cataluña como nación “podría interpretarse como un derecho a la nacionalidad de los catalanes”. ¿Y con la propia palabra “nacionalidad”, que significa lo mismo, no pasa igual? Si les preocupa la “interpretación” (la interpretación del preámbulo, te cagas), deberían recordar que el Tribunal Constitucional, aparte de “declarar inconstitucional” y por ende anular frases y párrafos, tiene otra herramienta: la de definir cómo se ha de interpretar algo, sin necesidad de anularlo. Éste es el caso adecuado para aplicarla, y no la simple eliminación de un plumazo, que provocaría un problema mucho mayor.

Pero no, parece que debe ser anulado, eliminado, destruido. ¿Por qué? Pues porque al parecer lo de “nación” suena “demasiado fuerte” para sus castos oídos. En conclusión, al PP y sus seguidores les parece muy bien que Cataluña tenga rasgos de nacionalidad (la Constitución admite eso, por algo habla de “nacionalidades y regiones de España”); “pero que no lo llamen nación”

¿Tan peligrosa es la mención del preámbulo?

Mención aparte merece el hecho de que la palabra “nación” está en el PREÁMBULO, que no regula ni legisla NADA, y que dentro de éste es citada como un ANTECEDENTE de la elaboración de ese Estatuto, al simplemente recordar que el Parlamento de Cataluña, como representante que es de los catalanes, ha definido Cataluña como una “nación”. ¿Qué van a hacer, declarar inconstitucional el diario de sesiones del Parlamento catalán?

Esa intención de borrar algo que no es sino la mención de un hecho constatado (la declaración del Parlamento) tiene poco de asunto jurídico o constitucional y mucho de prejuicio y de obsesión por que “no hay más nación posible que España”. Nacionalismo excluyente, en este caso del español. Podrán coger la goma de borrar y ponerse a eliminar con obsesión neurótica cualquier palabra que suene parecida a nación (que como dije al principio, en nada afecta a los derechos ni competencias de nadie). Pero como dijo aquél, eppur si muove. Y como decía al principio, que Cataluña se denomine “nación” en el preámbulo de su Estatuto no va a afectar ni a los derechos, ni a las libertades, ni a la democracia, ni a las competencias, ni a la financiación, ni nasti de plasti. Cataluña puede ser considerada “nación” ¡y no pasa nada!

Por el contrario, excluir categóricamente la posibilidad de una nación catalana dentro de la nación española está dejando fuera a aquellos que se sienten miembros de ambas (que no son pocos) y obligándolos a “escoger”: “o mamá Catalunya o papá España”. Es lo que parece: un divorcio. Por no hablar de los efectos políticos: sería un ataque directo a una cuestión sentimental, no "regulable", que causaría una ofensa gratuita: el nacionalismo radical (el que es tan excluyente como el de los que quieren anular el Estatuto) se vería reforzado y avalado (“¿véis cómo España y Catalunya no son compatibles?”), y el nacionalismo moderado, el que cree en la integración, se radicalizaría. El escenario político y social no podría ser más nefasto. Algunos pretenden “corregir” un “exceso” nacionalista cometiendo el mismo exceso en sentido contrario, pero dos errores no hacen un acierto: España se puede “romper” de dos maneras: tirando hacia afuera o apretándola hacia adentro.

Cómo cargarse la Constitución pretendiendo "salvarla"

Una de las virtudes de la Constitución del 78 es que con su redacción ambigua permite interpretaciones amplias y margen de maniobra para adaptarse a la realidad del país. No hay nada más alejado del espíritu de esa Constitución que pretender convertirla en una Sagrada Escritura con una sola interpretación posible, rígida e incontestable. Reconocer a Cataluña, Euskadi o Galicia como naciones es “encajable”: basta con dejarse de paripés y pudores supersticiosos y admitir de una p... vez, sin tapujos, que “nacionalidades” significa lo que significa, lo que todos pensamos y que parece que sea obsceno decir.

Si los magistrados del Tribunal Constitucional (que por cierto, en este momento NO CUMPLE la Constitución, por su composición adulterada con tíos que deberían estar fuera hace ya dos años) se guían por prejuicios nacionalistas (de “estado=nación” por cojones), y ciertos medios y partidos se apuntan a considerar al Constitucional como una especie de Sumo Pontífice cuya palabra es infalible, estarán convirtiendo a la propia Constitución en algo que no es: un texto rígido e inflexible, con el que no se podrá identificar mucha gente, mucha más gente que nunca en sus 30 años de historia.

Porque empeñándose en eliminar lo de “nación” (que es ¡una mención en el preámbulo!) no sólo se cargarán el Estatuto Catalán de 2006: se habrán cargado también la Constitución Española de 1978.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Cuento de Navidad en 2008

Me encontré, hace pocos días, con un conocido (que no amigo), uno de esos españoles "de bien", católico de derechas, como dicen que Dios manda. Tras un par de protocolarios saludos y comentarios de "¿qué tal?" y todo eso, hablamos sobre los estresantes preparativos de la Nochebuena y la compra de regalos. Él, que conoce un poco de qué pies cojeo, debió ver una oportunidad para joder una conversación hasta ese momento cordial: me miró con mirada inquisitiva, y con bastante sorna me preguntó:

- Y tú, que eres tan ateo, ¿a qué viene que celebres la Navidad?

"¡Hala, carallo!", pensé. No era la primera vez que me encontraba ante esa pregunta, así que no me pilló desprevenido. Me paré unos segundos para recopilar las respuestas y argumentos, ponerlos en orden y estructurarlos en un discurso adecuado.

Pensé en decirle, para empezar, que en mi casa siempre hemos celebrado la Navidad sin necesidad de rezos ni misas, porque aunque vengo de una familia católica siempre hemos visto estas fechas, ante todo, como una ocasión para reunirse toda la familia, compartir una buena cena, intercambiar regalos y pasar un buen rato en compañía de seres queridos. Y que la noche del 24 de Diciembre era un momento tan bueno como cualquier otro, pero teniendo en cuenta que el mundo en que vivimos tiene esa fecha fijada para esa clase de celebración entrañable y familiar (los usacas prefieren Acción de Gracias, miratú), pues así lo hacíamos, porque es la costumbre de la familia y participar en la cena de Nochebuena no perturbaba mis no-creencias ateas, porque también iba a bodas por la Iglesia de amigos y parientes sin que eso me incomodara.

Pensé también en decirle que la Navidad tiene mucho más contenido de tradición cultural que de celebración religiosa, que ya los romanos celebraban algo en estas fechas, que las tradiciones navideñas están repletas de elementos paganos (sin ir más lejos el árbol - en mi casa siempre hemos sido más de árbol que de belén, aunque desde hace pocos años ponemos las dos cosas, porque el belén casa bastante bien con la afición de mi padre por las maquetas y las manualidades), y que ya que todo un planeta se ponía de acuerdo para celebrar una tradición cultural de raíz religiosa pues qué bien, y que aunque ya no se creyera en esa religión la cultura asociada a ella tiene valor por sí misma, porque también puedo admirarme y disfrutar de la belleza y grandiosidad de una catedral, por ejemplo, o de una pagoda de la India, sin ser creyente.

Pensé también en explicarle que uno no necesita ser católico, ni siquiera cristiano, para entender y sentir el "espíritu navideño", pues por más que a los creyentes no les entre en la cabeza, uno puede ser "bueno", perfectamente ético y moral, sin tener ninguna fe religiosa, y que la moral cristiana, al igual que la mayoría de morales religiosas, se fundamenta en la máxima "ama al prójimo como a tí mismo", y que ahí no se menciona para nada a ningún Dios, ni ningún niño divino nacido de una virgen, ni ningún dogma de fe, porque la moral y los dogmas son cosas distintas aunque a los curas les guste mezclarlas, y que por eso un ateo puede experimentar igualmente sentimientos de solidaridad, piedad, compasión y respeto por sus semejantes, aunque no crea ni en Dios ni en el alma inmortal ni en el castigo del infierno.

Todo esto estaba yo pensando cuando ví la cara complaciente de mi interlocutor, que a la espera de mi respuesta esbozaba una sonrillisa sarcástica, como diciendo que como soy ateo, de algún modo (a su entender, claro) no tengo derecho a celebrar la Navidad y que si lo hago debo ser un incoherente, un hipócrita o algo por el estilo. Así que, para no hacerle esperar más, devolví todos los argumentos anteriores al cajón y le respondí escuetamente, con la misma sonrisilla que él me mostraba:

- Pues yo celebro la Navidad básicamente porque me sale de los cojones.

(y felices fiestas para todos, seáis ateos, católicos o mediopensionistas)

domingo, 19 de octubre de 2008

Ejercicio para equidistantes

¡Busca las diferencias!

Entre estar enterrado así:


... y estar enterrado así:


Y ahora cuéntame el chiste ese de que "hay que tratar por igual a las víctimas de todos los bandos". Sí, como hasta ahora, ¿verdad?

Una vez más, me cago en la equidistancia.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Reformas electorales, malvados nacionalistas y votos perdidos

Hace unos días el diario Público publicó (coño, qué cacofónico queda) un estudio sobre los desajustes de nuestro sistema electoral. El reportaje desmontaba uno de los mitos de los que no escribe Pío Moa: que el sistema electoral español “favorece” a los partidos nacionalistas. Esta vieja magufada es una de las favoritas de los nacionalistas españoles (esos que se hacen llamar “no nacionalistas” al tiempo que exigen ver banderas rojigualdas en cada esquina): desde el PP al completo (cuando no tienen que pactar) a Rosa d’EjjjPPaña, pasando por algún socialista rarito tipo Rodríguez Ibarra, todos sostienen que el sistema actual da demasiado poder decisorio a las minorías nacionalistas y que habría que hacer “algo” para evitarlo.

El reportaje de Público nos muestra los crudos datos: los partidos nacionalistas tienen el número de escaños que les corresponde según los votos que obtienen, con diferencias mínimas. Por el contrario, los dos “grandes partidos nacionales” PP y PSOE son los que se llevan la ventaja a costa del tercero, IU. Así que no son los malvados nacionalistas rompespañas los beneficiados, sino los “grandes nacionales”. Mira qué cosas.

Hace tiempo que Izquierda Unida realizó un estudio en el mismo sentido (un pdf que leí hace tiempo y que no he sido capaz de encontrar para este post - si alguien lo localiza que avise), y concluía que la culpa de esos desajustes la tiene el tamaño de las circunscripciones, por varios motivos. El primero es que las circunscripciones pequeñas están sobrerrepresentadas, al imponer un mínimo de 3 escaños a cada provincia al margen de su población: de ahí viene la típica queja de que "un voto en Soria vale tantas veces más que uno en Madrid o Barcelona". La famosa Ley D'Hondt empleada para asignar los escaños no tiene la culpa, como se suele decir, o más bien su culpa es "secundaria": la Ley D'Hondt da unos resultados bien proporcionados cuando el número de escaños a repartir es relativamente alto (hablamos de 10 ó 12 en adelante); sin embargo, en circunscripciones con 3 ó 4 diputados (como son la gran mayoría de las españolas) las desproporciones en favor del más votado se disparan. Así, en Ourense, el PP ha podido obtener, con algo más que el 50% de los votos, 3 escaños de 4, el 75%, una sobrerrepresentación de 20 puntos. Éste es el segundo motivo por el que las pequeñas circunscripciones provocan tanto desajuste. Un par de artículos que recomiendo sobre el tema son éste y éste de Malaprensa, ambos con interesantes comentarios, y este interesante estudio que es lo más parecido que he encontrado a aquél de IU (que ahora no encuentro).

En busca del voto perdido

Esto me lleva a pensar en cuántos votos son "desperdiciados" en cada elección. IU (por poner el ejemplo más claro) obtuvo en 2004 escaños en el Congreso, a duras penas pero los obtuvo. Pero sólo en tres circunscripciones: Madrid, Barcelona y Valencia. Así, los votantes de IU en esas provincias ven como su voto sirve para elegir representantes, mientras que cualquiera que vote a IU en otros lugares verá que su voto no es suficiente para que IU obtenga escaño en su provincia. El gran problema y la gran injusticia del sistema actual es que, además, no obteniendo escaño en su provincia, ese voto ya no cuenta para nada. ¿A cuántos votos les sucede eso?

En el siguiente cuadro (mi humilde aportación a este debate) he sumado, para cada partido, los votos recibidos en las circunscripciones donde NO sacaron ningún escaño en las pasadas elecciones del 14 de Marzo de 2004. He incluido al Partido Andalucista, que aunque no obtuvo ningún escaño, consiguió más votos que algunos partidos que sí lo consiguieron.


PartidoVotos totalesDónde se presentóDónde obtuvo escañoVotos donde NO obtuvo escañoVotos "útiles"% perdido sobre votos totales
PSOE11.026.163Toda EspañaToda España menos Ceuta y Melilla24.04211.002.1210,22%
PP9.763.144Toda EspañaToda España menos Lleida y Girona75.0759.688.0650,77%
IU1.284.081Toda EspañaMadrid, Barcelona, Valencia782.341501.74060,93%
CiU834.471CataluñaTodas las provincias en que se presentó0834.4710,00%
ERC652.196CataluñaTodas las provincias en que se presentó0652.1960,00%
PNV420.980EuskadiTodas las provincias en que se presentó0420.9800,00%
CC235.221CanariasTodas las provincias en que se presentó0235.2210,00%
BNG208.688GaliciaA Coruña y Pontevedra51.466157.22224,66%
PA181.868AndalucíaNinguna181.8680100,00%
ChA94.252AragónZaragoza13.09281.16013,89%
EA80.905EuskadiGuipúzcoa37.93442.97146,89%
Na-Bai61.045NavarraTodas las provincias en que se presentó061.0450,00%

(si algún alma caritativa me puede explicar cómo hacer que queden bien las tablas en blogger, se lo agradeceré profundamente)



Y aquí, en resumen, el porcentaje de votos perdidos de cada partido:

PSOEPPIUCiUERCPNV
0,22%0,77%60,93%0,00%0,00%0,00%
CCBNGPAChAEANa-Bai
0,00%24,66%100,00%13,89%46,89%0,00%


El resultado de IU es desolador: sólo un 39% de sus votos, menos de la mitad, sirvieron para convertirse en escaños, en tres provincias; el resto se perdieron sin reflejarse en la composición del Congreso. Estamos hablando de más de 782.000 votos, más que todos los obtenidos por ERC, PNV, BNG o CC, más incluso que los de varios de esos partidos sumados, y más incluso que votos en blanco. Estaría bien que en las elecciones, además de los detallados datos de participación, votos nulos y en blanco, las autoridades y la prensa reflejaran los votos "desperdiciados" para que viéramos la verdadera magnitud de la injusticia de este sistema. Sólo los "votos desperdiciados" de los partidos parlamentarios suman 982.000, y si añadimos los que se quedan fuera (con el caso particularmente sangrante del Partido Andalucista, sin un triste escaño con más votos que ChA, EA y Na-Bai) son 1.805.308 los votos que no van a ninguna parte. Todos juntos serían la tercera fuerza política del país.


Para que el sistema fuera justo habría que permitir que esos votos pudieran recuperarse para tranformarse en escaños: si yo voto por un proyecto político para gobernar España, no debería importar que lo votara en Madrid o en Ourense. Se ha propuesto una circunscripción única nacional, pero no creo que eso fuera buena solución, pues de alguna manera habrá que garantizar que todos los territorios fueran representados: con una circunscripción única al final la mitad de los diputados serían residentes en Madrid o Barcelona y volveríamos a los tiempos de los "cuneros", aquellos diputados de la Restauración que eran "elegidos" en distritos que nunca habían pisado y por votantes que no les conocían. Lo mejor sería que una parte de los diputados fueran elegidos en circunscripciones territoriales, como hasta ahora, y se reservara otra parte para repartirla a nivel nacional entre los "restos" que vimos arriba. Con 30, 40 ó 50 diputados sería suficiente para dar unos resultados proporcionales.


También sería mejor, como proponía IU, que la circunscripción fuera la comunidad autónoma en lugar de la provincia (algo han hablado con Zapatero del asunto). Pero para ello habría que reformar la Constitución, pues ésta dice expresamente (artículo 68.2) que "la circunscripción electoral es la provincia" (la división provincial, esa organización obsoleta de 1833, que seguimos arrastrando a pesar de estar hoy día casi vacía de contenido - otro día hablaré de ella). Habría, por cierto, una manera de "puentear" esto, que es fusionando las provincias y hacer que todas las comunidades fueran uniprovinciales; no obstante esto traería más problemas aún para organizar la administración local y los servicios periféricos del Estado. En todo caso, debería tratarse de una reforma profunda y un replantamiento del sistema representativo que tenemos; no bastaría con un par de retoques a un reglamento como algunos quieren hacer creer.



Cómo nos "chantajean" los nacionalistas

En fin, que como hemos visto, el problema no es que los nacionalistas estén favorecidos, por ser nacionalistas o algo así: el problema es que el sistema favorece claramente el bipartidismo y los "terceros partidos", si quieren obtener algo, deben concentrar sus votos en pocas circunscripciones. Medio millón de votos, en una o dos provincias, te dan varios escaños en el Congreso; los mismos votos, repartidos en cuarenta provincias, no te dan nada. Los nacionalistas simplemente "encajan con el perfil".


Y si a la hora de la gobernabilidad los nacionalistas son los que tienen la llave, ello se debe sencillamente a que el sistema no permite que "la llave" la tengan otros: ¿qué pasó con el CDS? Acabó arrollado y desapareció del arco parlamentario: en 1993, con más de 400.000 votos se quedó fuera del Congreso, siendo la quinta fuerza política de España (por delante del PNV, CC, ERC, EA, HB, UV...); e IU parece ir por el mismo camino. Una opción respaldada por 400.000 votantes se fue por el desagüe sólo por los "efectos matemáticos" del sistema de elección (y luego nos quejamos de la gran pérdida para la política que representó la retirada de Adolfo Suárez). Si el sistema fuera realmente justo podría aparecer un partido de centro o dos, entre PP y PSOE, y con sacarle 8 ó 10 escaños a cada uno se podrían formar coaliciones de gobierno sin tener que recurrir a los malvados nacionalistas rompespañas.



El miedo a la proporcionalidad

Claro que a no todo el mundo le parece mal que la ley electoral no refleje fielmente la voluntad de los ciudadanos sin añadir ni quitar nada. Un argumento que se suele emplear contra la proporcionalidad es que da lugar a parlamentos muy fragmentados, de donde sólo salen coaliciones inestables y un cachondeo y desbarajuste como el que había hace años (y aún colea) en Italia. Pero eso es fácil de contrarrestar: basta con hacer que el presidente del gobierno sea votado directamente por los ciudadanos (por un sistema que le garantice la mayoría de los votos: segunda vuelta, voto alternativo...), al mismo tiempo que se eligen los diputados (para evitar desajustes y "cohabitaciones" incómodas). Si a los socios de coalición se les quita la capacidad de hacer caer al gobierno simplemente con "retirar su apoyo" (el presidente está respaldado por los ciudadanos) se evitarán las "pataletas a los Carod" y favorecerá el sentido común.


El argumento contra el sistema proporcional basado en la "gobernabilidad", por otra parte, es bastante chusco: si se considera que la formación y existencia de un gobierno "fuerte" debe primar sobre la representación de la voluntad ciudadana en la Cámara (que es plural, siempre), desde ese punto de vista la dictadura sería el mejor "sistema electoral": que no haya elecciones (partido único y a correr, no te j...)


También se dice que abriría las puertas del Congreso a un montón de partidos extremistas, neonazis lepenianos y cosas así. Durante mucho tiempo se ha "presumido" de que en España no había ningún partido de extrema derecha (fuera de los clubes de cuatro gatos que añaden la nota colorista y folklórica a las manifas de la AVT). Pero desde hace algún tiempo tengo serias dudas de que eso sea realmente "bueno": que no haya un gran partido de extrema derecha no significa que no exista la extrema derecha, sino que lo que ocurre es que ésta se cobija debajo del PP (e incluso puede llegar a hacerse con el control del partido, como vemos actualmente). Sería estupendo que toda la purria neofranquista del PP se montara su propio partido al margen, porque sin ellos el PP se convertiría en ese partido de centro-derecha liberal, moderno, democrático y europeo que pretende ser (con escaso éxito hasta ahora), y habría más opciones de "gobernabilidad" (sería posible incluso una "Gran Coalición" como la que gobierna hoy en Alemania).


No me gustan (esto es sólo un comentario personal, fuera del tema electoral) los partidos que abarcan desde el "centro-lo que sea" a la "extrema-lo que sea", me parecen poco fiables y poco claros. Y me parece estupendo que exista IU a la izquierda del PSOE: el día que el PSOE se coma a IU me preocuparé seriamente, porque estaremos en el camino del bipartidismo puro a la americana: dos partidos convertidos en "máquinas cazavotos" y que son casi iguales porque compiten por el mismo tipo de votante, el "indeciso", con el resultado de niveles exorbitados de abstención (y no nos falta mucho para eso si se mantienen ciertas tendencias). Y en otros casos, sucede que un amplio espectro de centristas moderados está sometido a las neuras de una banda de nacionalcatólicos histéricos por perder el poder, que dirigen el "aparato", como en el actual PP. Pero bueno, todo esto da para otro debate bastante largo. Sólamente comentar (en respuesta a ese "miedo" a la aparición de partidos extremistas) que si la Ley de Partidos se aplicara realmente para todos, el peligro de que un partido fascista peligroso entrara en el Congreso estaría conjurado.


En fin, que posibilidades y alternativas tenemos por un tubo, lo que hace falta es verdadera voluntad de mejorar las cosas. Pero me da que los que pregonan que "hay que cambiar el sistema electoral" no están por la labor de hacer un sistema más justo, sino que buscan un sistema que les favorezca a ellos.



Reformadores con truco

Una vez visto qué es lo que sucede realmente con el sistema electoral español, ahora estaría bien que Mariano Rajoy, Rosa d’EjjjPPaña y demás salvadores de la PPatria explicaran qué es lo que quieren cambiar exactamente (eso de “hay que buscar una ley mejor” no es suficiente: ya va tocando mojarse). Porque las insinuaciones que se han hecho por parte de nuestros salvadores políticos y periodísticos van todas en la línea de las restricciones: subir el listón del 3% de voto mínimo (¿qué tal el 10%, como en Turquía, modelo de democracia y libertad?), o de exigir un mínimo de votos o candidaturas presentadas a nivel nacional... es curiosa esa pretensión de querer mejorar el sistema democrático limitando las opciones: “democracia sí, pero dentro de un orden”.


(Bueno, en el caso de Mariano ya conocemos su propuesta para los ayuntamientos: una ley con la que una minoría del 40% podría gobernar contra una mayoría del 60%, por el simple hecho de que la primera se concentra en una sola lista electoral -a poder ser, la del PP-: de la democracia a la “listacracia”, o mejor dicho la “listocracia”. Parafraseando a Rajoy, Rajoy interpreta de una forma curiosa el sistema democrático).


Además, todas esas barreras y restricciones para echar a los nacionalistas del Congreso son fáciles de sortear: bastaría con que todos los nacionalistas de diferentes territorios se unieran en una gran coalición (o varias), como en las europeas. Todos, absolutamente todos los territorios de España tienen algún partido nacionalista o regionalista (hasta en Madrid hay nacionalistas castellanos); hay bastantes partidos nacionalistas o asimilados como para crear dos grandes coaliciones a nivel nacional, una más de derechas y otra más de izquierdas (como en las europeas, repito).


Mención aparte merece eso de la barrera del 3%, uno de los elementos más antidemocráticos del sistema. El propio estudio de Público concluye que no tiene efecto, por lo que debería suprimirse, simplemente por estética: si una opción es muy minoritaria, la propia fórmula de reparto (D'Hondt o la que sea) se encarga de dejarla fuera; si tenemos en una provincia 4 escaños a repartir, está claro que un tío con el 4% no va a sacar escaño en la vida; y si tienes de 34 puestos en adelante, cada uno de ellos, en principio, representará a un 3% como máximo, por lo que esa barrera contradice directamente el principio de proporcionalidad. Tengo la sensación (no lo he podido confirmar) de que en su origen ese porcentaje mínimo tendría como objeto simplemente facilitar los cálculos: la Ley D'Hondt exige realizar un montón de divisiones sucesivas, y en una época sin ordenadores ni una triste calculadora, el trabajo debía ser realmente penoso. Ese mínimo serviría como "guía" para excluir aquellas candidaturas que por simple efecto matemático no conseguirían nada, y ahorrarse un montón de cuentas. Pero hoy día, siendo innecesaria, se ha mantenido con propósitos espúreos, para excluir a las opciones minoritarias a priori: así se habla de esta barrera como instrumento para "librarse del chantaje nacionalista" y se habla alegremente de subirlo aún más.


Hay ejemplos y modelos a porrillo para mejorar el sistema español, y el debate está abierto. Un día de estos, si tengo ganas, tal vez cuente cómo me gustaría a mí, después de lo que he leído por ahí (este es un tema que me interesa especialmente, y no sé bien por qué): sistema alemán de doble voto combinado con el voto alternativo australiano. Ya hay estudios hechos en España que parecen no interesar a nadie: algunas propuestas muy interesantes que he visto son ésta de Demopunk sobre el Voto Personal Transferible (empleado en Irlanda con buenos resultados y que también sería muy interesante para España), ésta otra de reforma para las elecciones autonómicas en Cataluña (extrapolable a nivel nacional) o ésta de Ready for Tomorrow que ya enlacé antes.


Pero el problema está en que realmente haya voluntad de mejorar las cosas, y eso es difícil, porque el interés de los partidos mayoritarios apunta en otra dirección. Para cambiar el sistema electoral es necesario que los partidos mayoritarios se pongan de acuerdo, pero ellos serían, paradójicamente, los más perjudicados por el cambio, así que no podemos ser optimistas. Si hay alguna reforma, lo más probable es que se haga en el sentido de restringir aún más las opciones, subir arbitrariamente los porcentajes mínimos exigibles y facilitar el bipartidismo. En pocas palabras, a los que podrían mejorar el sistema les interesa más empeorarlo. Una pena.

sábado, 14 de julio de 2007

Que gobiernen los "listos" más votados

Tras un paréntesis alejado de las internetes, vuelvo para hablar de un tema del que hacía tiempo quería hablar, la magufada preferida de los peperos cada vez que hay una elección de lo que sea: "Debe gobernar la lista más votada".

La historia se repite: el PP, fuerza mayoritaria y única de la derecha, es el partido más votado, básicamente porque no tiene a nadie haciéndole la competencia en su "mercado" (como mucho, algún partidillo friqui de extrema derecha al que sólo le votan los familiares del candidato); pero resulta que, en la izquierda (o en lo que no es la derecha cavernaria del PP) varias listas (PSOE, IU, algún nacionalista...), obteniendo cada una de ellas menos votos que el PP, entre todas suman más votos y más escaños. Los partidos progresistas, con programas e idearios similares (o que al menos no se dan de hostias entre ellos tanto como con el programa e ideario del PP) y sumando más votos y escaños llegan a un acuerdo para gobernar y mandan al PP a la oposición, y el PP se pone a lloriquear diciendo que "hemos sido los más votados, esto es una injusticia", y reclamando que se cambie la ley, o se haga un pacto, para que se deje gobernar a la lista más votada, independientemente de cuánto más votada sea.

¿Una injusticia? A primera vista parece que todo el mundo podría pensar que sí, que pobrecitos, que han ganado y no gobiernan... pero es que NO ES ASÍ. Elegir a quien va a gobernar una municipio, una autonomía o un país no es como elegir al ganador de Eurovisión, que participan 30, obtienen todos 50 puntos y hay uno que saca 51 y se lleva el premio. La expresión "legitimidad democrática" es más que ser el primero a los puntos. Es algo tan simple, tan de cajón, que es de primer curso de democracia: un componente básico de la democracia, la regla de la mayoría.

El gobierno de la mayoría

Explico: una cosa son las campañas electorales, los partidos y las siglas, y otra es gobernar. Entre las opciones políticas a las que apuntarnos o apoyar podemos escoger entre una amplia gama de tendencias, capillas y etiquetas: trotskistas, maoístas, marxista-leninistas, eurocomunistas, ecopacifistas, socialdemócratas, socioliberales, socialcristianos, democristianos, neoliberales, conservadores, nacionalcatólicos, fascistas... pero cuando se trata de ejercer la acción de gobierno, en la práctica sólo hay dos tipos de políticos: los que gobiernan y los que están en la oposición. Así funcionan los sistemas democráticos del mundo entero (salvo excepciones curiosas y muy limitadas, como Suiza, y esto por un acuerdo tácito de los partidos): unos señores gobiernan y dirigen el país, y otros, opuestos a ellos, fiscalizan y marcan el contrapunto desde el correspondiente parlamento, por aquello de que los poderes del Estado se controlan entre sí.

El principio del gobierno de la mayoría (o de los representantes de la mayoría de votantes, porque hablamos de democracia representativa y no directa - otra vez Suiza es la excepción) establece que el gobierno corresponde a quien obtenga el respaldo de la mayoría de los votantes. Y en este caso "mayoría" no significa "lista más votada", sino mayoría absoluta. Un partido con el respaldo del 36% de los votantes (como el PP en las últimas municipales) no reúne la mayoría para gobernar, aunque su lista sea la más votada, por la sencilla razón de que el restante 64% NO les respalda. Si el PP quiere gobernar con su 36% del respaldo, debe llegar a acuerdos con otros partidos que le permitan reunir el 50%+1 y así SÍ ser la mayoría. De lo contrario, gobernando el más votado "porque sí" (como ellos pretenden) nos encontraríamos en una situación en la que una minoría del 36% mandaría por encima de una mayoría del 64%, es decir, una paradoja, pues sería el gobierno de una minoría, mandando a la mayoría a la oposición.

Todos los sistemas democráticos del mundo funcionan por el sistema de mayoría=gobierno, minoría=oposición. Los sistemas democráticos se dividen en parlamentarios (como el nuestro) o presidencialistas (y de nuevo Suiza se sale de esta clasificación). En los sistemas parlamentarios se escoge un parlamento como representación de las voluntades de los ciudadanos, como una especie de "sociedad a escala", y quien aspire a gobernar tiene que obtener el respaldo (investidura) de la mayoría de representantes parlamentarios, que equivale a la mayoría del cuerpo electoral, y no basta con tener la "lista más votada" (dejando aparte posibles fallos prácticos del sistema electoral que convierte votos en escaños). Si su partido tiene la mayoría absoluta, pues bien. Si no, tiene que negociar el apoyo de otros hasta obtenerla. Si no lo logra, debe dejar paso a otro que pueda lograrlo (como López Aguilar en Canarias ha tenido que hacer). Si ni aún así se consigue, como última opción excepcional queda que gobierne quien logre mayoría simple, pero sólo como última opción cuando lo demás haya fallado (y desde luego nunca si los votos en contra superan a los favorables, como le pasa a muchos aspirantes del PP).

En los sistemas presidencialistas son los votantes los que votan directamente al presidente que les va a gobernar, pero también están previstos mecanismos que aseguran que el ganador está respaldado por la mitad más uno (o más) de los ciudadanos y rechazado por, como muy mucho, la mitad menos uno: de nuevo el principio de "gobierno de la mayoría. En la mayoría de los casos el "mecanismo" es una segunda vuelta entre los dos más votados cuando nadie obtiene mayoría absoluta. Otros sistemas más sofisticados establecen el "voto transferible", que ahorra el tener que ir dos veces a la urna. Otros sistemas, más imperfectos (que no preven esos mecanismos) han evolucionado por sí mismos a un sistema en el que los partidos se agrupan en torno a candidatos comunes para evitar que la división del voto de un bando (izquierda o derecha) favorezca al otro (vamos, que hacen la primera vuelta "en su casa" y acuden a la elección con un solo candidato como si fuera una segunda vuelta). Lo que desde luego no sucede es que un señor con un 36% del voto (e incapaz de atraerse a nadie más, como el PP) se convierta en Presidente; y si sucediera, el país estaría ante una crisis política bastante gorda.

El objetivo de ambos sistemas es garantizar que quien vaya a gobernar tenga el apoyo de la mayoría de la ciudadanía, expresado a través de sus representantes (parlamentarismo) o directamente (presidencialismo). Y debe ser una mayoría clara, que supere a la minoría de los que se oponen. Lo que propone el PP, el gobierno ipso facto de la lista más votada, significará en la mayoría de los casos que el alcalde o presidente de turno será rechazado desde el principio por más ciudadanos de los que le apoyan, con lo que estaríamos contradiciendo el principio de "gobierno de la mayoría". Como decía, esto es "de primero de Democracia".

La doctrina pepera de la victoria a los puntos

Ayer Mariano Rajoy, tras desbancar del gobierno canario a la lista más votada (PSOE), volvía a insistir en el tema, quejándose de que en su (y mi) Galicia natal el PP está en la oposición habiendo ganado por 10 puntos al segundo (PSdG-PSOE) y 20 al tercero (BNG). Mariano piensa que la Xunta es Eurovisión o algo así, "PP, twelve points". Si Rajoy tuviera dos dedos de frente no sería necesario recordarle que el actual gobierno PSOE-BNG de la Xunta de Galicia cuenta con el respaldo del 53% de los votantes gallegos y 110.995 votos más que el PP. 53%, mayoría absoluta clara, frente al 46% del PP (el 1% que falta fue a grupos extraparlamentarios). Si dejáramos gobernar al PP "por ser la lista más votada" tendríamos a un partido con el 46% de los votos gobernando frente a un 53% que lo rechazaría, una minoría gobernando por encima de una mayoría (¿alguien cree que el BNG y/o el PSdeG apoyarían al PP?), y todo por la peregrina justificación de que fueron tan listos que concentraron sus votos en una sola lista en lugar de en dos con programas similares. Y quien dice Xunta de Galicia dice Concello de Ourense o cualquier otra situación similar donde el PP lloriquea por el mismo motivo.

También en los días posteriores a las elecciones municipales he oído a muchos peperos de a pie protestar: "en Ourense hemos conseguido 26.200 votos y por culpa de los pactos esos 26.200 votos no van a servir para nada". Quejas análogas se han oído en otros lugares donde han pasado cosas parecidas. Pues miren, ese "argumento" es muy fácil de rebatir, basta con mirarlo desde el otro lado: si se deja gobernar al PP "porque sí", por ser "la lista más votada", resultará que los que "no habrán servido para nada" serán los más de 28.700 votos del PSOE+BNG. Se habrían "desperdiciado" 2.500 votos más que con el pacto. Hay que "minimizar el daño", señores. Lo dicho, los más tienen que gobernar y los menos estar en la oposición.

Claro que tampoco debemos olvidar la laxitud con la que el PP se aplica a sí mismo lo que exige a los demás, tanto en este asunto como en tantos otros. Da la risa oír a Rajoy quejarse por el bipartito de Galicia al mismo tiempo que en Canarias PP y CC hacen lo mismo. Que ojo, yo considero que, de acuerdo con el principio de la mayoría del que hablaba antes, el pacto PP-CC es perfectamente legítimo y válido, y considero que López Aguilar y el PSOE, si no han logrado construir una mayoría a pesar de ser los más votados, pues lo siento mucho pero se tienen que joder. En las municipales de 2003, el PP, a pesar de ya entonces repetir la cantinela de "la lista más votada", no tuvo empacho en investir en Porqueira a la candidata menos votada, como ya conté en otra ocasión. Por no hablar de lo que pasaba en muchos municipios vascos donde hace años los más votados eran HB (aunque en este caso aceptamos barco como animal acuático).

Y es que además hay otro problema, que demuestra que en el PP no se toman estas cosas en serio y lo único que buscan realmente con todo esto es practicar el victimismo: no sólo se trata de que fulanito del PP sea nombrado alcalde o presidente autonómico; es que además, después de éso, debe gobernar. Y para sacar adelante sus iniciativas debe contar con apoyo parlamentario (o de la corporación municipal, en su caso). Supongamos que, por ejemplo, aceptamos a Núñez Feijóo como presidente de la Xunta (con su 46% frente al 53% y sus 110.995 votos menos): ¿qué iba a hacer ese señor cuando los votos en contra del PSOE y del BNG le tumbaran en el Parlamento todas las iniciativas, proyectos y presupuestos? Pues que simplemente no podría gobernar ni llevar a cabo su programa... o tendría que gobernar según el programa de la oposición... lo que lo llevaría a tener que dimitir, a menos que se aferrara al sillón ("De aquí no me mueve nadie, que soy la lista más votada"), con lo que tendríamos una legislatura bloqueada y perdida. Estas situaciones son las que nos propone el PP con su idea de "reforma electoral".

En definitiva, si el PP es un partido tan simpático y dialogante que no ve manera de lograr el apoyo de nadie que no sean ellos mismos, a joderse tocan. Los pactos son algo básico y fundamental en un sistema parlamentario, y si no entienden eso es que no entienden el sistema. Y si lo que quieren es cambiar a un sistema presidencialista, que se haga bien. Estoy dispuesto a apoyar un sistema de elección directa de alcaldes e incluso de presidentes, pero con una condición imprescindible: segunda vuelta o cualquier otro método que garantice que el ganador cuente con el respaldo mayoritario de los votantes. Así sería no sólo más justo y más democrático (no tendríamos a una minoría gobernando sobre una mayoría, como describí antes), sino más operativo, porque se evitaría el bloqueo del que hablaba en el párrafo anterior. Lo malo de la segunda vuelta (para el PP) es que, de aplicarse, teniendo en cuenta la mayoría social de este país, el PP no volvería a gobernar en muuucho tiempo en la mayoría de lugares: fuera de sus feudos les tocaría siempre banquillo, y el gobierno de España ni lo olerían. Es más: aún aplicando la propuesta de Rajoy, el voto de la izquierda, ahora dividido en varias listas (menos votadas que la del PP), acabaría por moverse hacia el voto útil, por lo que el PSOE saldría reforzado, y en muchos sitios donde ahora el PP es "el más votado", dejaría de serlo. Qué pena, Mariano.

Claro que, como sospecho, tal vez toda esta idea de Rajoy de cambiar un sistema electoral supuestamente injusto no sea más que otra maniobra de propaganda. Sin segunda vuelta, lo que él propone sería más injusto todavía (en principio, porque a la larga se crearía un bipartidismo puro izquierda/derecha que perjudicaría al PP, como hemos visto), y con segunda vuelta tal vez el PP saldría más perjudicado. El caso es hacer un poco de victimismo y de desinformar, sembrando la idea de que lo democrático es que gobierne el más votado "porque sí", montar ruido y presentarse como el Salvador de la Patria que nos va a traer verdadera democracia. Lo de siempre, vamos.

De todos modos, seamos constructivos: propongo una elección directa de alcaldes, pero a dos vueltas: ¿hay cojones para aceptar la doble vuelta, Mariano? como me da que no, mi otra propuesta es que mantengamos el sistema actual, pero que el candidato de la lista más votada sea agraciado con una banda como la que lucen las "misses" que diga algo como "Lista más votada Ourense 2007"; podrá lucirla en los plenos y en los actos públicos, aunque no sea alcalde (o presidente, o lo que sea), y le dará derecho a ciertos honores protocolarios. Así espero que al menos lloriqueen menos.

lunes, 16 de abril de 2007

La "Ejemplar Transición", esa época de caos y violencia

Con motivo del LXXVI aniversario de la proclamación de la II República (me encantan los números romanos), han vuelto a los foros internáuticos, como las golondrinas en primavera, las interminables discusiones sobre si la República era buena o mala o las comparaciones (traídas por los pelos) entre República y Franquismo.

A pesar del intenso "deja vu" (no pongo las tildes porque sé que me voy a equivocar, que no sé francés)... decía, a pesar del intenso "deja vu" que me producen esas discusiones, no puedo evitar meterme. Sería interesante debatir si, en ciertos aspectos, era mejor o más avanzada la República o la democracia actual, pero me produce bastante asco comparar la República con el Franquismo: las cosa es tan sencilla como que la primera era un régimen de libertad y democracia y el segundo una dictadura anti-liberal y anti-demócrata (incluso fascista en sus comienzos - luego hubo que cambiar el pelaje). La Constitución de 1931 establece una república democrática, liberal, parlamentaria, con avances en derechos y libertades que Caragarbanzo de Ferrol se cargó y que no se recuperaron hasta 40 años después (divorcio, laicidad, abolición de la pena de muerte...)

Ante este argumento, la respuesta automática de los defensores de Franco / detractores de la República es decir que la Constitución del 31 eran bonitas palabras, pero que los hechos de la República eran muy diferentes: violencia, caos, anarquía, suspensión de derechos, arbitrariedades... lo simpático del asunto es que el Franquismo también fue una época de violencia (aunque sólo en una dirección), supresión de derechos (todos) y arbitrariedades (todas); la única diferencia fue cambiar el caos y la anarquía por la paz y el orden de los cementerios. Y además, sin ni siquiera tener una constitución con bonitas palabras.

Incluso circulan por ahí elaboradas listas de actos violentos (quemas de conventos, huelgas revolucionarias, asesinatos políticos y cosas por el estilo) para demostrarnos, esa es la tesis, que la II República fue un tiempo de anarquía y violencia que debemos repudiar (no se refieren a repudiar la violencia y la anarquía, sino repudiar la República). Este tipo de propaganda ya lo empleaban los anti-republicanos durante la mismísima República: la cuestión del "orden público" se convirtió en su discurso monotemático, mil veces repetido y exagerado, para deslegitimar al régimen republicano y de paso impedir (o sencillamente no hablar de) avances necesarios como la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores o la reforma agraria.

Esta mañana, al asomarme a "mi tertulia habitual", me he encontrado con una de esas listas de tropelías "de" la República (como si las cometiera la República en sí misma). Por cierto, me encanta cómo empieza el tocho copypasteado: "II REPÚBLICA: ¿Democracia o caos? Lee y juzga sin prejuicios"; "sin prejuicios", dicen, los muy jachondos... El argumento, como ya he dicho, es MUUUY viejo, y su refutación también: si debemos repudiar el régimen republicano en base a los disturbios que se produjeron en su época, debemos repudiar cualquier régimen de no-dictadura, incluyendo la democracia actual, que en sus primeros años fue al menos tan caótica y violenta como la II República. ¿Que no? Ahora que a Marianico Rajoy le da por llenarse la boca con Suárez y la Transición, no estaría mal recordarlo.

Desde la proclamación de la II República (14-IV-1931) hasta que la sublevación militar la hizo saltar por los aires (el 17-VII-1936) transcurrieron 5 años, 3 meses y 3 días. El mismo tiempo transcurrido desde la muerte de Franco (20-XI-1975) hasta el intento golpista del 23-F (23-II-1981): 5 años, 3 meses y 3 días (casualidades de la Historia). La magufada al uso afirma que la República era "una época de caos y violencia", pero la Transición fue "ejemplar y modélica". ¿Estamos seguros?

(Por cierto: desde la Gloriosa Revolución demócrata de 1868 hasta el golpe de estado de Pavía transcurrieron 5 años, 3 meses y 14 días; CONCLUSIÓN: cada vez que España ha iniciado el camino de la democracia y las libertades, los militares reaccionarios han tardado 5 años, 3 meses y algunos días en abortar a tiros ese viaje - que alguien se lo cuente a Iker Jiménez).

Para ser justos (vuelvo otra vez a lo de la República y la Transición) hay que emplear la misma vara de medir para ambos periodos: no podemos juzgar a la República considerando únicamente los sucesos violentos e ignorando las reformas positivas, y juzgar a la Transición considerando únicamente las reformas positivas e ignorando los sucesos violentos. Tras ver la lista de antes (la de sucesos en la República) acudí al original y le comenté al presunto autor parte de la lista de abajo (violencia política en la Transición - al final de este post), diciéndole que por esa regla de tres, la España de Adolfo Suárez era tan nefasta y rechazable como la II República. El sujeto, que no se muestra muy "liberal" según con qué cosas, me respondió en los siguientes términos:

Vamos a ver señor Darth, donde esta el paralelismo?
Haga el favor de no insultar a la inteligencia de las personas decentes. En ese periodo de tiempo que cita quien asesinaba era ETA, Grapo, etc bandas terroristas. En la II República quien asesinaba eran los SOCIALISTAS, COMUNISTAS...En definitiva, la izquierda española.
Y eso de que en el reinado de Don Juan Carlos I y la transición fué un periodo de anarquía y caos, dice de usted bastante, que el caos lo tiene usted mismo en sus neuronas...Vamos, que no tiene ni idea de lo que habla. No dice mas que tonterias.
Ahh, y por cierto, no hable del reinado de Don Juan Carlos I en pasado, ya que todavía esta reinando...Ve?!, eso es otra muestra mas de que usted es un completo analfabeto. No da el nivel mínimo. Como vuelva con otra mamarrachada similar, le borro el mensaje...por burro.

Iba a intentar responderle explicando lo que quería decir, pero tras releer su mensaje y contar más insultos hacia mi persona que líneas, decidí que no debía perder tiempo con un sectario tan maleducado (mi comentario no incluía ni un sólo insulto) y le ahorré el trabajo de borrar mi mensaje, borrándolo yo mismo, para dejarlo con sus palabras en la boca.

REGLA DE ORO: jamás discutas con un gilipollas: te obligará a rebajarte a su nivel y te ganará porque tiene más experiencia.

La lista que tanto cabreó a nuestro decente amigo es la que viene a continuación: la he elaborado, a imitación de la de nuestro decente amigo, con el interés de dar un poco de perspectiva cuando se habla del "caos y la violencia" durante la República: para comparar, más que nada, y ver que ni la República era tan terrorífica, ni la Transición tan maravillosa. Y sí, si alguien la quiere usar, es totalmente de gratis y sin comisiones. Ahí va:

EL REINADO DE JUAN CARLOS I Y LA "EJEMPLAR" TRANSICIÓN ESPAÑOLA: ¿Democracia o caos? Lee y juzga sin prejuicios.

1975 (desde el 20/XI, muerte de Franco: Juan Carlos I, Rey de España)
24/XI: ETA mata al alcalde de Oyarzun

1976
3/III: huelga general en Vitoria: 4 trabajadores muertos por la policía y más de 100 heridos
18/III: ETA secuestra al empresario Ángel Berazadi; un mes después aparece el cadáver
9/V: enfrentamiento de Montejurra entre carlistas: el sector más ultra la emprende a tiros: 2 muertos y 2 heridos
25/VII: desaparición del dirigente etarra Pertur
4/X: ETA asesina al presidente de la Diputación de Guipúzcoa, Araluce Villar
11/XII: los GRAPO secuestran al presidente del Consejo de Estado, Oriol Urquijo.
Se cierra el año 1976 con 17 asesinados por ETA

1977
11/I: ETA asesina a Gonzalo Santos, trabajador de Magefesa
23/I: un grupo ultra asesina al estudiante Arturo Ruíz en una manifestación pro amnistía
24/I: los GRAPO secuestran al teniente general Villaescusa Quilis, presidente del Consejo de Justicia Militar
24/I: en una manifestación por la muerte de Arturo Ruíz, un bote de humo de la policía mata a Mari Luz Nájera
24/I: matanza de Atocha: un grupo de extrema derecha mata a 5 personas y hiere a otras 4 en un bufete de abogados laboralistas
28/I: doble atentado del GRAPO en Madrid: 2 policías y un guardia civil asesinados
11/II: los GRAPO asesinan a un policía en Hospitalet
13/III: ETA mata a dos guardias civiles en Mondragón
9/V: el industrial barcelonés José María Bultó muere al estallarle una bomba que unos individuos le habían pegado al cuerpo
12/V: 3 muertos en el País Vasco en manifestaciones pro amnistía
20/V: ETA secuestra al empresario Javier de Ybarra
22/VI: aparece el cadáver de Ybarra, asesinado por ETA
17/VIII: la policía frustra un atentado con bomba contra el Rey y el presidente Suárez en Palma de Mallorca
20/IX: la Triple A, de extrema derecha, atenta contra la revista "El Papus" en Barcelona; 1 muerto
9/X: ETA mata al presidente de la Diputación de Vizcaya, Augusto Unceta
El año termina con 12 muertos SÓLO de ETA

1978
15/I: atentado del FRAP contra una sala de fiestas en Barcelona
25/I: el ex-alcalde de Barcelona Joaquín Viola y su esposa, asesinados por la colocación e una bomba pegada al cuerpo de Viola
22/III: los GRAPO asesinan al Director General de Prisiones, Jesús Haddad
28/VI: ETA asesina en Portugalete al periodista José María Portell
2/VII: la Triple A asesina a la mujer del ex-dirigente etarra Juan José Etxabe
8/VII: los grises entran a tiros en el ruedo de la plaza de toros de Pamplona en plenos sanfermines: un muerto y 150 heridos
9/VII: ETA mata al juez de paz de Lemona, Javier Jáuregui
21/VII: ETA asesina en Madrid a 2 militares
25/X: ETA asesina en Durango a un sindicalista de UGT
30/X: ETA mata a un miembro de Gestoras Pro Amnistía (!)
30/X: paquete bomba de la extrema derecha a El País: un muerto y dos heridos graves
9/XI: ETA mata en Guipúzcoa a un miembro de UCD
16/XI: ETA mata en Madrid al magistrado José Francisco Mateu
16/XI: Operación Galaxia: frustrada una trama golpista organizada por Tejero e Ynestrillas padre
30/XI: ETA asesina en Irún al militar Alejandro Hernández
21/XII: asesinado en Francia el etarra Argala
Se cierra el año con 68 asesinados, contando sólo a ETA

1979
2/I: ETA asesina a un militar en Guipúzcoa
2/I: un policía muere en Pamplona al intentar desactivar una bomba
3/I: ETA mata al gobernador militar de Madrid, Constantino Ortín
6/I: ETA mata a 2 personas en Beasaín
6/I: el propio Rey tiene que llamar al orden a los militares
9/I: los GRAPO matan en Madrid a un magistrado del Supremo
9/I: un guardia civil asesinado por ETA en Llodio
13/I: otros 2 guardias civiles asesinados por ETA en Azpeitia
13/I: atentado contra el dirigente etarra Peixoto
Del 15 al 31/I: otros 5 guardias civiles asesinados por ETA
3/II: ETA asesina a otro guardia civil, y mata a otros 4 durante el resto del mes
19/II: secuestro del director de Michelin en Vitoria, por ETA
26/II: intento de asesinato de Pina López, secretaria general de la Joven Guardia Roja, por parte de un grupo de ultraderecha
5/III: el GRAPO mata en Madrid al general Muñoz Vázquez
5/III: un niño de 14 años muere por impacto de pelota de goma de la policía en una manifestación en Parla (Madrid), en una protesta por la escasez de agua
9/III: el jefe de los Municipales de Beasaín, asesinado por ETA
10/III: el inspector de policía Ángel Rodríguez muere en Madrid en un tiroteo con los GRAPO
23/III: ETA mata a un policía en Vitoria
4/IV: el GRAPO mata a un policía en Madrid
6/IV: ETA asesina en Pamplona a Pedro Fernández
7/IV: 3 policías asesinados por ETA en San Sebastián
9/IV: ETA asesina en San Sebastián a Dionisio Imaz
17/IV: un guardia civil asesinado por ETA en Tolosa
28/IV: ETA mata a un policía municipal en Durango
30/IV: muere en Oñate el guardia civil Juan Díaz al intentar desactivar una bomba de ETA
2/V: ETA mata a 2 guardias civiles en Villafranca de Ordicia; a lo largo de Mayo y Junio, mata a otras 9 personas
25/V: ETA mata a 4 militares en Madrid
26/V: atentado de los GRAPO en la cafetería California 47 de Madrid: 8 muertos y 40 heridos
23/VI: tiroteo entre policías y etarras en Basauri: un muerto
3/VII: el diputado de UCD Gabriel Cisneros herido grave al intentar secuestrarlo ETA; ETA mata a 5 personas en Julio
29/VII: ETA(pm) pone bombas en Barajas y las estaciones de Atocha y Chamartín: 6 muertos y más de 100 heridos
4/VIII: ETA mata en Éibar a un guardia civil; matará a otras 7 personas en Agosto
13/IX: un asesinado por ETA en Barakaldo
19/IX: ETA mata a 2 militares en Bilbao
23/IX: ETA mata al gobernador militar de San Sebastián
24/IX: el Ministro de Defensa llama al orden al Capitán General de Canarias y al de Valencia (un tal Milans del Bosch) por unas declaraciones golpistas
27/IX: un asesinado por ETA en Rentería
30/IX: 2 muertos por ETA, en Getxo y Amorebieta
5/X: otro asesinato de ETA en Lejona; hasta final del año, otros 8 asesinatos
11/X: frustrado un intento de ETA de volar el cuartel de la Guardia Civil en San Sebastián
22/X: ETA(pm) interrumpe un programa de TVE para lanzar sus mensajes (!!)
3/XII: en el Día de Andalucía, Fuerza Nueva provoca disturbios en Córdoba: varios heridos
Finaliza el año con 76 asesinados sólo por ETA

1980
5/I: primer asesinato de ETA del año, en Barakaldo; entre Enero y Febreo, 21 muertos
19/I: un grupo de extrema derecha mata a 4 personas en Basauri
1/II: dos ultraderechistas asesinan a la estudiante Yolanda González
21/II: ETA(pm) lanza una granada contra La Moncloa (!!!)
18/III: ETA mata a un soldado en Madrid; hasta final de año, matará a 68 personas más
15/IV: un joven de la CNT asesinado por la extrema derecha

1981, hasta el 23-F
2/I: ETA mata a 4 personas a lo largo de Enero
29/I: ETA secuestra al ingeniero de la central de Lemóniz, José María Ryan
2/II: ETA asesina a Ryan
13/II: muere un etarra en comisaría por torturas
19/II: ETA(pm) secuestra a los cónsules honorarios de Austria, Uruguay y El Salvador
23/II: Golpe de estado.

(fuente: "Memoria de la Transición", El País, 1995, depósito legal B-30.728-95)

jueves, 22 de marzo de 2007

Escudándose tras el escudo de Isabel y Fernando

La proliferación de banderas y otros símbolos franquistas en las habituales PProcesiones de los sábados que organiza (directa o indirectamente) el PP ha dado bastante que hablar en los últimos tiempos. Para cualquier demócrata resulta (o debería resultar) incómoda la presencia de "la bandera del aguilucho", por lo que ese hecho ha sido usado para desacreditar esas manifestaciones (aunque esas manifestaciones se desacreditan solas). Como respuesta, el PP tenía dos opciones: la primera era esconder los aguiluchos debajo de las alfombras (eso sí, sin renunciar a que los "aguilucheros" se sumen a las manifas - por el interés te quiero Andrés); la otra es salirse por peteneras y decir que la bandera franquista es tan legal o más que la republicana (un "y tú más" de libro, aunque algo fullero) y que representa otras cosas que no tienen que ver necesariamente con la dictadura (unidad nacional, tradición, historia, catolicismo...)

Por una vez en la dirección del PP se ha impuesto la sensatez y han optado por lo primero: en la manifa del 10 de Marzo, el "servicio de orden" del PP se encargó de esconder las banderas fachas, "invitando" a los que las llevaran a dejarlas y llevar un lazo azul (otro símbolo usurpado de manera partidista, aunque ya hablaremos otro día). Sin embargo no se pudo evitar algún que otro esquirol.

Pero como a la derecha salvaPPatrias del Nacional-Libegalismo no le lleva la contraria ni Dios, el laboratorio ideológico del PP (la KKoPPe) se lanzó rápidamente en defensa del escudo franquista, porque pa'güebos, los suyos. Jomeini Losantos abrió fuego: "a mí me parece mucho más tradicional el Águila de San Juan que la corona esta, hortera por cierto, que tenemos ahora". La argumentación fue pronto recogida y difundida por todos los foreros y trollecillos libegales (que por cierto, seguro que ese día descubrieron que el águila franquista era "de San Juan", je, je...). Otra argumentación típica del derechío más montuno, el "ytúmás" que mencioné antes, es meterse en fregaos sobre si su bandera es más pre/in/anti-constitucional que la tricolor republicana: "la bandera del águila siguió vigente hasta 1981, y aparece en los ejemplares originales de la Constitución". Sí, porque no había dado tiempo a cambiarla, no te jode... (aparte que el diseño del águila ya se había modificado en 1977, y el que exhiben los fachas es el de antes del 77 - gracias, Napartheid).

No acepto en ningún caso que se me diga que la bandera franquista es más legítima que la tricolor de la II República: la tricolor era la bandera de una democracia, de un régimen de libertad (y no me vengan con las checas y los del 34: esos no usaban la tricolor, usaban banderas rojas comunistas o rojinegras anarquistas); por contra, la franquista es la bandera de una dictadura, de un régimen sin libertad ni democracia. Y no acepto más discusiones respecto a esto: "equidistancias" de baratillo no.

Las justificaciones a la simbología franquista se hacen ahora apelando a la tradición, la historia y los Reyes Católicos: esto dicen en www.generalisimofranco.com: "Por otro lado, el escudo de los Reyes Católicos, al tener más de 500 años de antigüedad, carece de cualquier significado partidista y pretender atribuir carácter franquista a los emblemas que ellos adoptaron en el siglo XV, es desconocer la Historia". Que franquistas reconocidos, públicos y notorios exhiban y justifiquen sus símbolos entra dentro de lo lógico; pero me toca las narices oír esas mismas argumentaciones salidas de unos tipos que se llenan la boca diciendo que son demócratas, liberales, de centro y devotos de la Constitución del 78, de Don Juan Carlos y del Estado de las Autonomías. Se escudan en falacias pseudo-históricas (como voy a exponer) para no reconocer abiertamente sus simpatías por el caudillísimo; lo cual, aparte de consideraciones políticas (justifican un símbolo de una dictadura), me parece una falta total de honestidad: es tirar la piedra (defender el franquismo a través de sus símbolos) y esconder la mano ("es que es el símbolo de los Reyes Católicos, no de Franco").

Y esto lo digo a propósito del discursito que respecto al tema le escuché, en el pograma de Cretina López Schilishtinschistinting (creo que el Jueves pasado) a nada menos que Don Gabriel Cisneros (¡uno de los "padres de la Constitución"!) defendiendo el escudo franquista, con la argumentación habitual: que si el águila de San Juan, que si los Reyes Católicos, que si la Historia, que si estos progres ignorantes... (esto último parece ser el núcleo de la argumentación). "Quién le iba a decir al pobre San Juan que, siglos después, iba a ser considerado un facha..." (cito de memoria).

El motivo de este post es rebatir la magufada esa de que el escudo franquista es más guay, más tradicional y más histórico. De eso nada: ese escudo es, y sólo es, el de la dictadura, y simboliza a la dictadura, por encima de cualquier otra cosa.


1: Los Reyes Católicos: busca las diferencias

La primera excusa de baratillo que se ha dado para justificar el escudo franquista es decir que "es el escudo de los Reyes Católicos", más que de Franco. El pequeño fallo de este argumento es que es FALSO: el escudo franquista es parecido al de los Reyes Católicos, pero no es el mismo. Aquí tenemos el escudo franquista, tal como exhiben los PPatriotas, en su bandera:




Y aquí tenemos el de los Reyes Católicos:

Tomado de esta página, donde hay una estupenda colección de antiguos escudos reales (aquí hay más).

Dejando aparte detallejos como si el águila es más grande o menos, o si mira a la derecha, arriba o hacia atrás, hay varias diferencias importantes. La primera, aunque no muy importante, está en las columnas y el lema "PLVS VLTRA": aunque los Reyes Católicos no las tenían, fueron añadidas poco después por Carlos I, representando las conquistas de ultramar. La segunda está en los cuarteles: los Reyes Católicos NO incluían las cadenas de Navarra, sino las armas del Reino de Sicilia, parte de la Corona de Aragón. Y la diferencia más importante de todas está en las divisas: el de los Reyes Católicos dice "TANTO MONTA", el de Franco "UNA, GRANDE Y LIBRE", lema que los Reyes Católicos desconocieron. ¿Cuántas banderas con el lema "Tanto monta" había en las manifas peperas?

En conclusión, vale que digan que ese escudo está inspirado en el de Isabel y Fernando (luego veremos por qué), pero no aceptamos que digan, para lavarse la cara, que es el de Isabel y Fernando.


2: El escudo más ¿tradicional?

Otra cosa que se ha afirmado es que el escudo franquista tiene mayor tradición e historia incluso que el actual. Un vicio habitual de los nostálgicos del régimen es creer que España (la España Eterna, curiosamente) la inventó Franco, y que antes de él no hubo nada, salvo caos, miseria y horror. La Historia empieza en el 36, parece; pues hay que asumir eso para afirmar que el escudo con "más tradición" es el franquista.

Una vez más, esto NO es cierto. Hasta la Gloriosa Revolución de 1868, España había usado como escudo el del monarca reinante, que más que simbolizar al país, simbolizaba los títulos de soberanía del Rey. Si echamos un vistazo, en esos blasones reales aparecen representados dominios y posesiones ajenos a España: aquí vemos los estandartes reales usados (hasta 1785), y en la página que enlacé antes se ven más blasones, con cuarteles alusivos a Austria, Borgoña, Flandes, Jerusalén (¿sabíais que Don Juan Carlos, entre otros títulos, es Rey de Jerusalén? Qué cosas)...

En 1785 Carlos III estableció la actual bandera de España, y se hizo corriente el uso de las armas del Reino de Castilla y León como blasón nacional, en una disposición similar a la actual, como se ve en esta moneda de Isabel II (o en esta de Carlos IV, o esta de Fernando VII): Columnas de Hércules, corona real, escudo dividido en cuartos, con la granada del Reino de Granada en punta y un escusón (pequeño escudo) en el centro, con las armas de los Borbones (las tres flores de lis). Este diseño ya es sorprendentemente parecido al que tenemos hoy día.

En 1868 el Gobierno provisional estableció el escudo que conocemos hoy, tras solicitar un dictamen a la Real Academia de Historia. Este ya es un escudo que se puede llamar claramente "escudo nacional", donde se unen los blasones de los antiguos reinos: Castilla, León, Aragón, Navarra y Granada "entado en punta"; corona y Columnas de Hércules. Desde entonces las variaciones son mínimas (si exceptuamos el franquismo): cuando ha habido República, la corona real se ha reemplazado por la corona mural, y se ha eliminado el escusón con las armas de la dinastía; cuando la dinastía ha cambiado (con Amadeo de Saboya), simplemente se ha cambiado el escusón.

En fin, que nos encontramos con que el escudo de España actual, con esa corona que tan hortera le parece a Jomeini Losantos, ha estado vigente, con variaciones mínimas, en los últimos dos siglos. Con la excepción del periodo franquista, que se convierte en un paréntesis en la historia del escudo nacional. El franquismo rompió con más de un siglo y medio (entonces) de tradición continuada, para crear un escudo basado en un diseño de más de cuatrocientos años atrás (pues los escudos de los sucesores de Isabel y Fernando fueron diferentes). Por ello, al hablar de "tradición", podemos afirmar que incluso el escudo de la II República es más tradicional que el franquista.

Una apostilla a este punto: ¿por qué el franquismo retrocedió hasta principios del siglo XVI para buscar símbolos? Por la Falange, el partido fascista español que cortaba el bacalao en el régimen en los años 40. La retórica y simbología falangista, como la de todo fascismo, exaltaba el "glorioso pasado imperial de la Patria", y para el caso de España el ideal eran los Reyes Católicos, los "fundadores del Imperio" (Carlos I y Felipe II no eran tan atractivos, pues el primero está manchado por ser "extranjero" e importar el nefasto "austracismo", y el segundo carga con la "Leyenda Negra" y el comienzo de la decadencia). En su admiración por los Reyes Católicos, la Falange adoptó su símbolo (el yugo y las flechas - eso sí, unidos en cruz, algo que los RRCC nunca hicieron), y cuando llegó al poder con Franco, adaptó el escudo de España para asemejarlo al de Isabel y Fernando: recuperaron el águila (no tanto como símbolo de San Juan Evangelista como por ser el símbolo "imperial" por excelencia desde el Imperio Romano - Hitler y Mussolini también adoptaron el águila), recuperaron el yugo y las flechas, reordenaron los cuarteles del escudo (para hacerlo más parecido al escudo antiguo, y menos al escudo cuarteado de la decadente modernidad) y añadieron de su cosecha el lema "Una, Grande y Libre". En definitiva, que además de NO ser tradicional, el escudo vigente durante el franquismo era (y es) una genuina creación del fascismo. Y no hay tu tía.


3: Las cosas no sólo son como son, sino también como aparentan

Tras esta perorata, no puedo, sin embargo, librarme de la sensación de estar perdiendo el tiempo. ¿Por qué? porque a fin de cuentas todos esos pretextos de "es el escudo de los Reyes Católicos" o "es el escudo tradicional" no son más que burdos intentos de disimular (y justificar) un franquismo muy real.

Por más que Gabriel Cisneros explique el origen y significado del Águila de San Juan, le puedo asegurar que NINGUNO de los que llevan banderas franquistas ha escogido ese símbolo por los Reyes Católicos. Con la "bandera del aguilucho" no se reivindica ni a Isabel y Fernando ni a la España de Isabel y Fernando (estos defensores de la Sagrada Unidad de la PPatria se asustarían del grado de autonomía y separación entre los reinos españoles de entonces). Creo haber dejado claro que el escudo franquista es, y sólo es, el emblema de la dictadura, y mostrándolo no se reivindica otra cosa que la dictadura.

Las explicaciones de Cisneros y de otros eruditos de la derecha son totalmente superfluas, por lo tanto: el hecho de que el águila represente a San Juan Evangelista ha quedado eclipsado por la dictadura, tanto para sus partidarios como para sus detractores. Dudo que sean muchos los portadores de banderas "de aguiluchos" que conozcan el origen y significado del aguilucho o del yugo y las flechas; y desde luego le apostaría una mariscada a Cisneros a que NINGUNO escoge esa bandera por otro motivo que no sea "exaltar la España de Franco". En el mismo sentido, sabemos muy bien que la esvástica es un símbolo solar que representa la buena fortuna, y que tiene miles de años de historia por todo el mundo. No obstante, cuando vemos una esvástica pintada con spray en un muro TODOS entendemos que se refiere a otra cosa... de la misma manera, todos entendemos muy bien lo que significan el Águila de San Juan o el yugo y las flechas en una bandera rojigualda española, así que ya vale de marear la perdiz.


Moraleja: aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

 
Dejen a nuestros ancianos tranquilos
19A-lomojó