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viernes, 19 de noviembre de 2010

Hay gente que está fatal de lo suyo, pero fatal fatal

Suelo pasar con cierta frecuencia por la avenida de las Islas Filipinas, en Madrid. En un cruce de esa avenida hay una estatua dedicada a José Rizal, héroe nacional filipino. El caso es que hará cosa de un año, al pasar delante de la estatua, vi que la habían vandalizado con pintadas insultantes, entre las que le llamaban "masón" (se supone que pretendiendo ser ofensivo con eso). Recuerdo que me llamó la atención, y me acuerdo de la fecha porque era en vísperas del Día del Orgullo Facha, motivo por el cual supuse que se habían hecho las pintadas. Días después la estatua fue limpiada y la vida siguió.

Pues bien: esta semana, cuando he vuelto a pasar ante el monumento, me he encontrado con ésto:Las pintadas han vuelto, y también estamos en vísperas del Día del Orgullo Facha (supongo que vandalizar la estatua de Rizal debe ser uno de los rituales de la "celebración"). Esto me hace pensar, igual que hace un año, en quién habrá sido el cretino, seguramente el mismo. Con total seguridad se trata de algún cerebro rapado que no tiene ni pajolera idea de quién fue José Rizal, ni seguramente tampoco de qué es un masón. Pero sí debe tener bastante interiorizadas ciertas consignas sacadas de los años 40 que campan de nuevo a sus anchas en el siglo XXI.

De todas maneras resulta divertido imaginar el proceso mental (no se le puede llamar "pensamiento") del autor de esta hazaña: habrá oído o leído por ahí que Rizal tuvo algo que ver con la independencia de las Filipinas (otro antiespañol*, vaya), que era masón y que los masones son unos tipos mú malos malísimos enemigos de EEEEEEJJJJPPAÑAAAUNNGGGG!!!

Resulta divertido ver cómo una chaladura obsesiva contra los masones de un mediocre acomplejado ha llegado a convertirse en guía ideológica de algunos descerebrados, que hasta escriben libros y hacen programas de radio. Pero en fin, con chorradas más gordas hasta se han fundado religiones.

En unos días los servicios municipales habrán eliminado la pintada y la vida seguirá. La empanada mental del que la hizo ya tiene un arreglo más complicado.

* Para ver lo antiespañol que era Rizal basta echar un ojo a su entrada en la Wikipedia. Un intelectual pacifista no independentista (ni siquiera autonomista, sólo quería igualdad con la metrópoli) fue acusado injustamente y ejecutado por "traidor", convirtiéndolo en mártir y desencadenante de la rebelión, ésta sí, armada e independentista. Una muestra más del profundo cretinismo que subyace al ideario y la práctica "imperial".

domingo, 18 de abril de 2010

Una pregunta... y sus respuestas

La pregunta: ¿Por qué no podemos dar un entierro digno y rehabilitar la memoria a las víctimas de Franco que aún hoy siguen tiradas en las cunetas como perros?

La respuesta en 1975: Por rojos y separatistas, pedazo de masón. Y a tí te vamos a curtir a hostias por preguntar. ¡Viva Franco! ¡Ribaspaña!

La respuesta en 1980: Porque estamos en un delicado proceso de transición a la democracia y eso podría provocar un golpe militar involucionista del cagalsen. Mejor más adelante, cuando se consolide la democracia.

La respuesta en 1985: Porque todavía no está la cosa lo bastante asentada, que hemos tenido intentos de golpe de estado hace nada y eso podría ser visto como una provocación, ahora que gobiernan los sociatas.

La respuesta en 1990: Porque no es conveniente recordar esos temas, que podrían avivar resentimientos, que con lo que ha costado “consolidar la democracia” no vamos a arriesgarnos a “reabrir heridas”.

La respuesta en 1995: Porque ahora no toca, que España está atravesando una crisis del copón y eso sería una cortina de humo para tapar los GAL y la corrupción, pedazo de felipista.

La respuesta en 2000: Porque eso no es más que una artimaña propagandística de progres trasnochados que ladran su rencor por las esquinas y quieren fomentar el odio, y además ¿a qué viene eso ahora? ¿No podrían haberlo hecho en el 80, o en el 85, que es cuando tocaba?

La respuesta en 2005: Porque eso es una operación sectaria de ZP para criminalizar a media España, reabrir heridas y sembrar odio, y también está lo de Paracuellos, que a ver qué pasa con Paracuellos, rojos sectarios, eso es lo que sois.

La respuesta en 2010: Porque eso ahora no es importante, que con la crisis que hay ahora deberíamos preocuparnos de otras cosas y dejarnos de desviar la atención reabriendo heridas, porque el momento para eso era en los 80 y no ahora, y además no se puede porque la Ley del Embudo dice que “La parte contratante…”

viernes, 19 de febrero de 2010

Grandes Hombres de Estado de la Historia

Un pasatiempo: ¡busca las diferencias!



ACTUALIZACIÓN 23-II-2010: éramos poucos e pariu Habichuelo ("parir" de "decir paridas"):


viernes, 27 de noviembre de 2009

"... pero que no lo llamen nación"

Anda el gallinero alborotado por la noticia de portada de El País del domingo pasado y el editorial conjunto de 12 diarios catalanes de ayer, en respuesta a lo que contaba El País. Personalmente suscribo plenamente ese editorial, excepto el título ("La dignidad de Catalunya"), que me parece que se pasa de efectista. Aunque más efectistas son las respuestas airadas a ese editorial, acusándolo de pretender "presionar al Constitucional", y más viniendo de quien vienen (los mismos medios madrileños que desde hace años presionan al Constitucional, al Supremo, al Congreso, al Gobierno, a la oposición... creyendo que España es suya).

Pero no hubiera habido editorial si no hubiera saltado la alarma con lo publicado por El País. Al parecer (tengamos presente que se trata de una información un pelín cogida con pinzas) el Tribunal Constitucional pretende darle un buen tajo al Estatuto de Cataluña. Habría artículos anulados o interpretados por todo el texto, aunque las principales objeciones se centrarían en el preámbulo y el título preliminar, que hablan de la identidad y definición de Cataluña.

Considero que si hay cosas en el Estatuto que contradigan la Constitución es legítimo que se adapten o anulen, faltaría más, especialmente en lo tocante a derechos, competencias, financiación, arquitectura institucional... vamos, la "chicha", la parte normativa, lo que afecta al día a día. ¿Que se declara inconstitucional la obligación de conocer el catalán? Me parecería injusto, pero la Constitución está hecha así (aunque creo que en este aspecto debería ser reformada: actualmente impone la obligación de conocer el castellano, pero eso es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión). ¿Que la organización del poder judicial en Cataluña no encaja con la estatal? Se puede ajustar.

Pero los temas identitarios, con ser los que menos afectan al día a día, son los que más afectan a cosas más vaporosas, pero no baladíes, como los sentimientos, el amor propio, el honor y muchas cosas con las que hay que andarse con pies de plomo. Podrán podarse todos los demás artículos sin cabrear demasiado al personal; pero un tajo a las cuestiones identitarias puede ser considerado una ofensa, un "ataque a Catalunya" y una provocación gratuita que sólo traerá crispación y desafección por "España". Ante este asunto, el Tribunal Constitucional debería ser especialmente cuidadoso y aparcar cualquier talibanismo.

Por ello me voy a centrar en la cuestión que yo creo crucial (aunque parezca, y probablemente sea, una chorrada): la definición de Cataluña como nación, que la derecha pretende suprimir. Lo que pretendo argumentar en este largo artículo que nadie va a leer se resume como:

1º: la definición de Cataluña como nación SÍ cabe en la Constitución,

2º: la obsesión de la derecha por suprimirla es fruto de un nacionalismo español excluyente obsesionado por borrar la pluralidad de España, y

3º: la intransigencia de la derecha en este asunto va contra el espíritu de la Constitución, por más que pretendan escudarse en ella.

Vamos allá, y que sea leve.

Por qué la Constitución reconoce implícitamente a España como nación de naciones...

En mi opinión, con la palabra "nación" estamos ante la misma gilipollez pepera de “me parece bien que los maric... los homosexuales se casen, pero que no lo llamen matrimonio”. En este caso, al PP le parece muy bien la palabra “nacionalidad”, que viene en la Constitución:

Artículo 2º: La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.

Pero ¿qué coño es eso de “nacionalidades” de lo que habla la Constitución?

Pues un apaño que se hizo en su momento para reconocer la plurinacionalidad de España sin decir que hay “naciones”, no fuera a ser que algún militroncho facha se cabreara y diera un golpe. Hubo un debate del copón, ya entonces: se propuso “naciones”, “países”, “pueblos”, sólo “regiones”... al final se recurrió a “nacionalidades”, que en el diccionario de entonces no era sino “condición y carácter peculiar de los pueblos e individuos de una nación” (DRAE 1970). En definitiva, la Constitución introdujo la plurinacionalidad “sin pasarse”, con un eufemismo cursi para que el texto resultase ambiguo (como casi todo su texto): “nacionalidades de España” es a “naciones de España” como “pompis” es a “culo”.

¿Que no? Bueno, basta con leer ciertas opiniones autorizadas: nada menos que las de los que redactaron la Constitución, que ya en el mismo proceso de elaboración del texto explicaron claramente qué querían decir con "nacionalidades":

Se define, en consecuencia, que España es una nación de naciones, y éste es un término que no es extraño en nuestra reflexión política y teórica como han demostrado algunos historiadores.
Jordi Solé Tura, 4 de Julio de 1978

Nación de naciones es un concepto nuevo, es un concepto -se dice- que no figura en otros Estados o que no figura en otras realidades, quizá sí; pero es que, señores, ayer ya se decía que nosotros tendremos que innovar.
Miquel Roca Junyent, 12 de Mayo de 1978

Primero, nosotros hemos dicho en Comisión, y lo afirmamos de nuevo aquí, que el término «nacionalidad» es un término sinónimo de nación, y por eso hemos hablado de España como nación de naciones.
Gregorio Peces-Barba Martínez, 4 de Julio de 1978

Y no es el momento de volver sobre el hecho indiscutible de que nación y nacionalidad es lo mismo.
Manuel Fraga Iribarne, 5 de Mayo de 1978

Esos cuatro señores de arriba fueron ponentes redactores de la Constitución, y todas las citas están fusiladas de la Wikipedia, que las documenta nada menos que en el diario de sesiones del Congreso, en pleno debate constitucional, en 1978. Esas actas del debate parlamentario son realmente instructivas: Mariano Rajoy debería echarles un vistazo para entender por qué el concepto "nación" es "discutido y discutible", en lugar de tanto aspaviento escandalizado y tanto rasgar de vestiduras, y para enterarse de qué significa eso de "consensos de la Transición" con los que tanto se llena la boca.

En ese debate se discute sobre qué significa nación, sobre la configuración de España como "nación de naciones" (naciones castellana, catalana, gallega y vasca, se llega a mencionar) y de cómo ello no es incompatible con la existencia de la nación española ni con su unidad. Se cita un ejemplo interesante: el Reino Unido. Allí, la nación inglesa, la galesa y la escocesa (lo de Irlanda del Norte es otra historia) conviven y se reconocen sin que nadie lo considere un peligro para la unidad británica (por algo juegan el Seis Naciones).

Ya en ese debate Manuel Fraga (y con él su partido) se oponía a la introducción del término "nacionalidades" en la Constitución, precisamente porque lo consideraba sinónimo de "nación" y no aceptaba la posibilidad de la "nación de naciones". Miquel Roca argumentaba que lo que modernamente se llama "nacionalidad" no es sino una nación que no tiene Estado propio, pero nación al fin y al cabo (aunque modernamente la costumbre ha reservado el uso de la palabra "nación" a los "estados-nación"). Finalmente, aun con la oposición de AP, el término se introdujo, se aprobó, se refrendó y aún hoy sigue vigente. Y sigue vigente con todos sus significados e interpretaciones, incluido el que permite que Cataluña (y también Galicia, y Euskadi, y Castilla...) se considere "nación" sin menoscabo de la unidad de España.

... y por qué algunos se niegan a reconocerlo

Desengañémonos: el “hecho nacional”, “realidad nacional”, “nacionalidad”, “carácter nacional” o como puñetas queramos llamarlo de Cataluña, Euskadi y Galicia dentro de España está asumido por prácticamente todo el mundo, incluido el PP (quitando a los cuatro friquis fachas como los que magistralmente parodia Fireside chats/La Brasa en Casa/etcétera en Escolar.net todos los días). Por más que podamos proclamar a los cuatro vientos que "España es una y no cincuenta y una" y que no hay más nación que España, sabemos que no es así y que la "uniformidad nacional de España" (por llamarlo de algún modo, en contraposición a la plurinacionalidad) es una quimera que el poder central ha perseguido sin éxito durante los últimos dos siglos (la prueba de ese fracaso es que aún hoy seguimos discutiendo el tema). No quisiera pasarme de pedante, pero es que esto ya lo decía Pi i Margall en "Las nacionalidades" (afirmando que España "tendía" a la federación de manera casi "natural"), y hasta un conservador centralista como Cánovas del Castillo definió a España como (cito de memoria) "un conjunto de pueblos unidos no por el amor, sino por la necesidad y el odio común a los judíos y los franceses".

Está tan asumido por todos que de vez en cuando a algún miembro del PP “se le escapa” (como la actual Presidenta del Parlamento de Galicia Pilar Rojo, que se refería al himno gallego como “nacional” - no creo que fuera tan "lapsus" como dicen). Hasta los fachas más furibundos están íntimamente convencidos de que “los catalanes” (léase con ese tono de desprecio del facha carpetovetónico típico), "catalinos", "catalufos", "catanazis"... son una gente aparte, o por lo menos no son “españoles como debe ser”. No es raro que los españolazos más radicales afirmen que los catalanes y los vascos "no son españoles" al tiempo que se niegan radicalmente a que dejen de serlo. No hay más que asomarse a sus foros para comprobarlo: hasta los nacionalistas españoles más nacionalistas asumen, aunque sea de manera negativa, esa plurinacionalidad, aunque no sean conscientes (o no quieran serlo).

¿Cual es el problema? El nacionalismo excluyente. No es difícil distinguir al nacionalista excluyente del que no lo es (lo que uno “diga que es” es poco fiable: como dice el Dr. House, “todo el mundo miente”): el nacionalista excluyente identifica “nación” con “estado” de manera biunívoca: toda nación debe tener su estado, y a cada estado le debe corresponder una nación (y sólo una). En la mayoría de los casos creo que esa idea (muy extendida) se debe a que no distinguen entre "estado" y "nación", pero de esa manera la posibilidad de un estado plurinacional queda excluida (o al menos no se "entiende"). Un “periférico” independentista que rechaza cualquier forma de integración en España es uno de ésos. El españolista que remacha con insistencia que “no hay más nación que España” es otro (ahí está la línea oficial del PP, la de UPyDance y el facherío en general). Toda esta neura con que el Estatuto catalán NO diga que Cataluña es una nación se basa en ese argumento.

En la extrema derecha (que rechaza las autonomías) o en UPyDance (que quiere eliminar la expresión “nacionalidades” de la Constitución) su postura tiene coherencia con su ideario y su praxis. Pero no es así en el caso del PP, al que lo de “nacionalidades” le parece cojonudo pero lo de “nación” le suena a palabrota. En este asunto, lo del PP no es más que un prejuicio, incluso podríamos llamarlo tabú supersticioso: el PP no puede aceptar la palabra “nación” por una especie de pudor absurdo que no se sostiene, si atendemos a lo que significa "nacionalidad" y cómo está en la Constitución.

Y el Tribunal Constitucional está repitiendo ese prejuicio: comentan que de la definición de Cataluña como nación “podría interpretarse como un derecho a la nacionalidad de los catalanes”. ¿Y con la propia palabra “nacionalidad”, que significa lo mismo, no pasa igual? Si les preocupa la “interpretación” (la interpretación del preámbulo, te cagas), deberían recordar que el Tribunal Constitucional, aparte de “declarar inconstitucional” y por ende anular frases y párrafos, tiene otra herramienta: la de definir cómo se ha de interpretar algo, sin necesidad de anularlo. Éste es el caso adecuado para aplicarla, y no la simple eliminación de un plumazo, que provocaría un problema mucho mayor.

Pero no, parece que debe ser anulado, eliminado, destruido. ¿Por qué? Pues porque al parecer lo de “nación” suena “demasiado fuerte” para sus castos oídos. En conclusión, al PP y sus seguidores les parece muy bien que Cataluña tenga rasgos de nacionalidad (la Constitución admite eso, por algo habla de “nacionalidades y regiones de España”); “pero que no lo llamen nación”

¿Tan peligrosa es la mención del preámbulo?

Mención aparte merece el hecho de que la palabra “nación” está en el PREÁMBULO, que no regula ni legisla NADA, y que dentro de éste es citada como un ANTECEDENTE de la elaboración de ese Estatuto, al simplemente recordar que el Parlamento de Cataluña, como representante que es de los catalanes, ha definido Cataluña como una “nación”. ¿Qué van a hacer, declarar inconstitucional el diario de sesiones del Parlamento catalán?

Esa intención de borrar algo que no es sino la mención de un hecho constatado (la declaración del Parlamento) tiene poco de asunto jurídico o constitucional y mucho de prejuicio y de obsesión por que “no hay más nación posible que España”. Nacionalismo excluyente, en este caso del español. Podrán coger la goma de borrar y ponerse a eliminar con obsesión neurótica cualquier palabra que suene parecida a nación (que como dije al principio, en nada afecta a los derechos ni competencias de nadie). Pero como dijo aquél, eppur si muove. Y como decía al principio, que Cataluña se denomine “nación” en el preámbulo de su Estatuto no va a afectar ni a los derechos, ni a las libertades, ni a la democracia, ni a las competencias, ni a la financiación, ni nasti de plasti. Cataluña puede ser considerada “nación” ¡y no pasa nada!

Por el contrario, excluir categóricamente la posibilidad de una nación catalana dentro de la nación española está dejando fuera a aquellos que se sienten miembros de ambas (que no son pocos) y obligándolos a “escoger”: “o mamá Catalunya o papá España”. Es lo que parece: un divorcio. Por no hablar de los efectos políticos: sería un ataque directo a una cuestión sentimental, no "regulable", que causaría una ofensa gratuita: el nacionalismo radical (el que es tan excluyente como el de los que quieren anular el Estatuto) se vería reforzado y avalado (“¿véis cómo España y Catalunya no son compatibles?”), y el nacionalismo moderado, el que cree en la integración, se radicalizaría. El escenario político y social no podría ser más nefasto. Algunos pretenden “corregir” un “exceso” nacionalista cometiendo el mismo exceso en sentido contrario, pero dos errores no hacen un acierto: España se puede “romper” de dos maneras: tirando hacia afuera o apretándola hacia adentro.

Cómo cargarse la Constitución pretendiendo "salvarla"

Una de las virtudes de la Constitución del 78 es que con su redacción ambigua permite interpretaciones amplias y margen de maniobra para adaptarse a la realidad del país. No hay nada más alejado del espíritu de esa Constitución que pretender convertirla en una Sagrada Escritura con una sola interpretación posible, rígida e incontestable. Reconocer a Cataluña, Euskadi o Galicia como naciones es “encajable”: basta con dejarse de paripés y pudores supersticiosos y admitir de una p... vez, sin tapujos, que “nacionalidades” significa lo que significa, lo que todos pensamos y que parece que sea obsceno decir.

Si los magistrados del Tribunal Constitucional (que por cierto, en este momento NO CUMPLE la Constitución, por su composición adulterada con tíos que deberían estar fuera hace ya dos años) se guían por prejuicios nacionalistas (de “estado=nación” por cojones), y ciertos medios y partidos se apuntan a considerar al Constitucional como una especie de Sumo Pontífice cuya palabra es infalible, estarán convirtiendo a la propia Constitución en algo que no es: un texto rígido e inflexible, con el que no se podrá identificar mucha gente, mucha más gente que nunca en sus 30 años de historia.

Porque empeñándose en eliminar lo de “nación” (que es ¡una mención en el preámbulo!) no sólo se cargarán el Estatuto Catalán de 2006: se habrán cargado también la Constitución Española de 1978.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Las comparaciones son odiosas

Hay que ver la seriedad, el rigor, el decoro y el respeto institucional que se gastan en el Congreso de los Estados Unidos. Hace unos días Obama pronunciaba un discurso defendiendo su reforma sanitaria. En un momento dado, un senador opositor interrumpió el discurso de Obama gritándole "¡MIENTES!"



Inmediatamente su conducta fue unánimemente afeada por políticos, medios y opinión pública, incluso por destacados miembros de su propio partido, y él mismo presentó también sus disculpas por comportamiento inapropiado. Finalmente el propio Congreso americano aprobó una resolución reprobando esa actitud. Vamos, que allí el respeto por las formas, las normas y la cortesía parlamentaria se lo toman realmente en serio, como corresponde a esas instancias.

Comparemos ahora este caso con la seriedad, el rigor, el decoro y el respeto institucional que se gastan en los parlamentos de otras latitudes:

lunes, 31 de agosto de 2009

Rajoy en acción

"Rajoy en acción" es el nombre del videoblog de nuestro entrañable jefe de la oposición. Es también el título que aparece al comenzar cada uno de los vídeos, que de vez en cuando saltan a los grandes medios, como éste último que traigo hoy.

Cuando veo empezar un vídeo con el título “Rajoy en acción”, la verdad es que espero encontrarme a Rajoy planteando propuestas para salir de la crisis, Rajoy efectuando agudos diagnósticos de la realidad actual, Rajoy ofreciendo soluciones para los problemas de los ciudadanos, Rajoy proponiendo pactos para que funcionen mejor las instituciones… vamos, esa clase de “acción” para la que se supone que le pagan.

¿Y qué nos encontramos? Pasen y vean:



Rajoy paseando por la playa, Rajoy hablando por la calle, Rajoy diciendo que la playa de A Lanzada es muy bonita, Rajoy diciendo que en vacaciones va a ir mucho a los chiringuitos, Rajoy diciendo que es bueno hacer ejercicio (y que alomojó el gobierno no hace ejercicio), Rajoy diciendo que alomojó nos cae un “corralito”, Rajoy diciendo que exige saber por qué la fiscalía persigue a corruptos del PP, Rajoy diciendo que A Lanzada es muy amplia y que el agua no está tan fría…

Y después de estas sustanciosas aportaciones de “hombre de Estado” Rajoy se preguntará por qué puñetas no mejora su valoración.

Bien, dicen que no acertar ni uno solo de los 14 encuentros de una quiniela también tiene cierto mérito, y los “méritos” de Rajoy son de ese tipo. Porque estamos en una crisis de la hostia y el gobierno tiene un lío monumental encima, pero ante tanto fallo del gobierno, Rajoy, en vez de alzarse como alternativa y solución, cada vez que asoma la jeta demuestra su absoluta nulidad. Es que manda carallo que con la que está cayendo, Rajoy siga a pesar de todo valorado por debajo de todos los ministros (excepto de la Sinde Scargas) y su partido a duras penas consiga asomar la nariz con un puntillo flojo (tras la cocina de los datos) por delante del PSOE.

Y eso que tiene de su lado el apoyo de toda la jauría mediática de la derecha y la atención permanente de todos los demás medios, lo que magnifica más aún su incompetencia. Si Cayo Lara, Rosa Díez o el líder del Partido Pirata tuvieran la mitad de “botafumeiro” mediático que tiene este señor estarían por delante en los sondeos con varios cuerpos de ventaja. Pero Rajoy, con todas las circunstancias en contra de su adversario y casi todo el poder fáctico a favor, con mucha suerte sólo puede sacar un empate técnico. La explicación está en vídeos como éste o declaraciones como la del “o no”: Rajoy es un cantamañanas al que no se puede tomar en serio, por más que se disfrace, y no es capaz de ofrecer una alternativa consistente por muchos vídeos que haga.

Creo que el único motivo por el que los del PP (y me refiero tanto al “aparato” como a los simpatizantes y votantes) siguen manteniendo a Rajoy al frente es la cabezonería y el orgullo mal entendido: mandarlo a su casa implicaría reconocer que durante casi seis años han estado siguiendo a un perfecto botarate creyendo que era un gran líder, y eso tampoco les deja a ellos en buen lugar. Pero en fin, sacarse una muela picada es doloroso, pero es necesario. Ellos sabrán hasta cuándo quieren seguir aguantando.

martes, 11 de agosto de 2009

Papanatismo e "Ciencia de Madrid"

(Este articulillo lo he escrito originalmente en gallego, y así lo voy a dejar y publicar. Es más, seguramente habrá más como éste: sirva como mi primera incursión en el "blogueo" en lengua gallega. Pero en consideración a mis dos o tres lectores y amigos blogueros, en su mayoría no gallegos, he añadido a continuación una traducción al castellano. Y como me consta que varios de ellos son madrileños, vaya por delante una aclaración que, a pesar de todo, creo que no es necesaria: cuando hablo de Madrid en este artículo hablo de esa imagen idealizada de Madrid que tienen los pijos y papanatas gallegos, no del Madrid real ni de los madrileños de verdad - salvo tal vez €$PP€ y los de su cuerda...)

Unha das características máis habituais do pijerío (e dos papanatas en xeral) de Galicia é a súa fascinación supersticiosa por Madrid.


Madrid é o máis, Madrid é a hostia, Madrid é Madrid, casi nada. A capital, a proximidade ó poder e á alta sociedade máis chic fan que para gran número de papanatas galegos Madrid teña esa clase, ese nivel, ese prestixio que fai máis digno de gabarse o feito de ter un fillo traballando de conserxe en Madrid que telo de médico en Lugo. De feito, ir estudiar unha carreira a Madrid, en lugar de estudiar a mesma carreira en Galicia, sempre é interpretado como que se vai a unha mellor universidade ou que se é demasiado bo estudiante como para quedarse en Galicia (ainda que habitualmente o motivo é que non chegaba a nota…)


¿Galicia? Un lugar pobre, atrasado e sen categoría, pensan os papanatas; Madrid en cambio ten glamour. Irse a Madrid, simplemente de viaxe ou de visita, parece que da unha especie de categoría superior, unha comunión mística co poder e a sofisticación. E se coñeces Madrid ou vives alá, non che digo nada. Non hai en Galicia un señoritingo, un pijo ou unha Jloria Lajo da vida que non presuma dos seus paseos na capital polas mesmas rúas que a crème, das súas visitas ós comercios madrileños (sexa Loewe, o Corte Inglés ou un Ikea) e do seu perfecto castejano sen acentiño aprendido nos madriles.


Con razón na Junta de Galicia parecen non acabar de ver con malos ollos (no mellor dos casos) que Caixa Galicia sexa absorbida por Caja Madrid: anda que non fardaremos os galleguiños cando vaiamos pagar no Corte Inglés coa nosa tarxeta de Cajamadrí, que no te es cualquier cosa, ¿y luegho? Tamén están dispostos a anular o concurso eólico para poder adxudicar os megavatios ás grandes empresas de Madrid, que levarán os beneficios a Madrid e tributarán en Madrid, para que logo Esperanza Aguirre saque peito dicindo que, gracias a ela, Madrid é a “locomotora económica” de España. Por non falar da lingua: a Junta segue adiante no seu proxecto de reducir o galego a unha “curiosidade folclórica”, como a gaita e a muiñeira, confinada na música, a literatura e nalgunha “reserva india” que quede en los pueblos (xa están trabajando en ellou), e garantir a supremacía do castelán, que por algo é a lingua de Madrí, a boa, a rentable, a do Imper… digo, a común. O galego, para as vacas e de vez en cando exhibila ante os turistas: ¡mire usté qué cantighas tan bonitiñas se cantaban en nuestro dialecto!


En definitiva, ¿a qué podemos aspirar se temos un presidente que goberna Galicia ó gusto dos medios, empresas e políticos de Madrid, porque cando sexa maior quere ser ministro ou incluso líder nacional do seu partido? Pois podemos aspirar a ser madrileños, ainda que madrileños de segunda. Despóis de todo, iso sempre será moito mellor que ser galegos de primeira, na mentalidade papanatas.


Que Caja Madrid absorba Caixa Galicia non é máis que unha metáfora bancaria dos escuros soños insatisfeitos dos señoritos e dos papanatas galegos; é a sublimación dese terrible trauma de ser galleguiños fóra de onda, nacidos lonxe da villa y corte e cun acento motivo de risas, en lugar de seren madrileños de categoría, codearse coa crème, vestir de chulapos nas verbenas e falar castejano con acento de Chamberí. Galicia, ainda que non o admitan (e iso que ás veces sí o fan) é un inconveniente para as súas ansias clasistas de trepar socialmente: fáiselles pequena. En Galicia ¡ai! non poden alternar coas elites políticas e económicas; se estiveran na capital... (suspiran). Así que sexamos prácticos e non nos quedemos a medias: pidamos xa a anexión de Galicia á Comunidad de Madrid, en calidade de “provincia marítima” ou algo así. Deste modo, os nosos papanatas e os nosos aspirantes a jet set poderán sentirse mellor e ser da capital, aínda que sexa de rebote. ¿Galicia? Galicia é atraso e pobreza, home, o bó, o fetén, está en Madrí.


Este papanatismo provinciano madrileñista galego non é unha cousa de agora. Observando estes comportamentos venme á memoria o que hai xa 80 anos escribía, coa súa ironía habitual, Vicente Risco, en “O Porco de Pé”. Aquí nos conta unha anécdota, con moita carga de profundidade se se le entre liñas, que reflicte maxistralmente ese sentimento de papanatismo arroubado cara Madrid tan propio das nosas “elites”, e que tanto ben nos ten feito ó longo da nosa historia (Madrid é Madrid, Galicia é pobre e atrasada e os cataláns son moi malos malísimos):


En Madrid, don Celidonio divertiuse ben. […] O espolista de don Celidonio foi o enxeñeiro da Deputación, que pavoneaba coa súa ciencia de Madrid. Era deses que din:


—"Bajaba yo por la acera de la calle de Alcalá y al meterme por la del Barquillo, donde yo vivía, en el 23, 2a izquierda, encima de una tienda de calzado que hay al lado del bazar de Pérez, cuando en la misma esquina, donde hoy está el Banco Español del Río de la Plata, encontré, etc."


Hai que ver o exquisito, o riguroso coidado, a prolixa exactitude, a precisión minuciosa e detallada que poñen na localización topográfica dos máis banais acontecementos da súa vida cortesana, os que van a Madrid. Observade que todos gastan moito máis tempo incomparablemente en dicir onde foi que en referir o que pasou. Como o que pasou, sendo en Madrid, non ten importancia; o que ten importancia é que fose en Madrid, e acontecendo alí, calquera cousa ten importancia, polo mero feito de ser precisamente en Madrid. Polo tanto, compre localizar os acontecementos que un refire nun sitio de madrileñismo tan patente, que non admita confusión posible, e que resulte expresado dun xeito cabal nas verbas da toponimia urbana que emprega. Non hai que dar lugar a que os amigos que escoitan poidan sospeitar que o que fala non ten de Madrid unha coñecencia tan cumprida coma se fora nado baixo as faldras da Cibeles. Calquera erro nesta materia —sendo como é a de Madrid unha ciencia exacta— non soamente estripa o conto, pois sempre haberá quen saia rectificando ó narrador, e aínda poida acontecer que se arme porfía se a rúa do Marqués de Leganés é a primeira ou a segunda bocacalle á man dereita segundo se sobe da de San Bernardo, e aínda haberá quen saque un lápiz e emprincipie a trazar riscadelas nun papel, dicindo: "Esta é a praza de Santo Domingo; por aquí báixase para a praza de Isabel II; aquí vai San Bernardo; velaquí o café tal, etc."; senón que tamén se compromete fondamente o creto do narrador. Facede o experimento, e veredes como a todos lles interesa máis o plano de Madrid, que non o que iades contar.


Por iso hainos máis discretos, que para mostraren que estiveron en Madrid, non din ren, e soamente deixan o chapeu coma quen non quere a cousa, de forma que se poida ler no forro: "Rivas, Preciados" ou o gabán, para que se vexa a etiqueta da Calle da Cruz ou de Espoz y Mina...


Isto foi escrito en 1928, pero por desgracia hai cousas que nunca cambian. Houbo un tempo en que pensei que as cousas estaban cambiando e por fin Galicia saía desa peste do papanatismo para empezar a pensar por sí mesma e en sí mesma. Un espellismo. Os papanatas do século XXI campan hoxe polos seus respetos e sacan peito, para seguir proclamando o noso atraso e a nosa inexorable predestinación ó atraso, nunha perpetua minoría de idade de Galicia, baixo a cordial e harmónica subordinación ós intereses de Madrí. Ai, Madrí, iso sí que é categhoría...



Papanatismo y “Ciencia de Madrid” (traducción al castellano)


Una de las características más habituales del pijerío (y de los papanatas en general) de Galicia es su fascinación supersticiosa por Madrid.


Madrid es lo más, Madrid es la hostia, Madrid es Madrid, casi nada. La capital, la proximidad al poder y a la alta sociedad más chic hacen que para gran número de papanatas gallegos Madrid tenga esa clase, ese nivel, ese prestigio que hace más digno de presumir el hecho de tener un hijo trabajando de conserje en Madrid que tenerlo de médico en Lugo. De hecho, irse a estudiar una carrera a Madrid, en lugar de estudiar la misma carrera en Galicia, siempre es interpretado como que se va a una mejor universidad o que se es demasiado buen estudiante como para quedarse en Galicia (aunque habitualmente el motivo es que non se tenía suficiente nota…)


¿Galicia? Un lugar pobre, atrasado y sin categoría, piensan los papanatas; Madrid en cambio tiene glamour. Irse a Madrid, simplemente de viaje o de visita, parece que da una especie de categoría superior, una comunión mística con el poder y la sofisticación. Y si conoces Madrid o vives allá, no te digo nada. No hay en Galicia un señoritingo, un pijo o una Jloria Lajo de la vida que no presuma de sus paseos en la capital por las mismas calles que la crème, de sus visitas a los comercios madrileños (sea Loewe, El Corte Inglés o un Ikea) y de su perfecto castejano sin acentiño aprendido en los madriles.


Con razón en la Junta de Galicia parecen no acabar de ver con malos ojos (en el mejor de los casos) que Caixa Galicia sea absorbida por Caja Madrid: anda que no fardaremos los galleguiños cuando vayamos a pagar en el Corte Inglés con nuestra tarjeta de Cajamadrí, que no te es cualquier cosa, ¿y luegho? También están dispuestos a anular el concurso eólico para poder adjudicar los megavatios a las grandes empresas de Madrid, que llevarán os beneficios a Madrid y tributarán en Madrid, para que luego Esperanza Aguirre saque pecho diciendo que, gracias a ella, Madrid es a “locomotora económica” de España. Por no hablar de la lengua: la Junta sigue adelante en su proyecto de reducir el gallego a una “curiosidad folclórica”, como la gaita y la muiñeira, confinada en la música, la literatura y en alguna “reserva india” que quede en los pueblos (ya están trabajando en ellou), y garantizar la supremacía del castellano, que por algo es la lengua de Madrí, la buena, la rentable, la del Imper… digo, la común. El gallego, para las vacas y de vez en cuando exhibirla ante los turistas: ¡mire usté qué cantighas tan bonitiñas se cantaban en nuestro dialecto!


En definitiva, ¿a qué podemos aspirar si tenemos un presidente que gobierna Galicia al gusto de los medios, empresas y políticos de Madrid, porque cuando sea mayor quiere ser ministro o incluso líder nacional de su partido? Pues podemos aspirar a ser madrileños, aunque madrileños de segunda. Después de todo, eso siempre será mucho mejor que ser gallegos de primera, en la mentalidad papanatas.


Que Caja Madrid absorba Caixa Galicia no es más que una metáfora bancaria de los oscuros sueños insatisfechos de los señoritos y de los papanatas gallegos; es la sublimación de ese terrible trauma de ser galleguiños fuera de onda, nacidos lejos de la villa y corte y con un acento motivo de risas, en lugar de ser madrileños de categoría, codearse con la crème, vestir de chulapos en las verbenas y hablar castejano con acento de Chamberí. Galicia, aunque no lo admitan (y eso que a veces sí lo hacen) es un inconveniente para sus ansias clasistas de trepar socialmente: se les hace pequeña. En Galicia ¡ay! no pueden alternar con las elites políticas y económicas; si estuvieran en la capital... (suspiran). Así que seamos prácticos e non nos quedemos a medias: pidamos ya la anexión de Galicia a la Comunidad de Madrid, en calidad de “provincia marítima” o algo así. De este modo, nuestros papanatas y nuestros aspirantes a jet set podrán sentirse mejor y ser de la capital, aunque sea de rebote. ¿Galicia? Galicia es atraso y pobreza, hombre, lo bueno, lo fetén, está en Madrí.


Este papanatismo provinciano madrileñista gallego no es una cosa de ahora. Observando estos comportamientos me viene a la memoria lo que hace ya 80 anos escribía, con su ironía habitual, Vicente Risco, en “O Porco de Pé”. Aquí nos cuenta una anécdota, con mucha carga de profundidad si se lee entre líneas, que refleja magistralmente ese sentimiento de papanatismo arrobado hacia Madrid tan propio de nuestras “elites”, y que tanto bien nos ha hecho a lo largo de nuestra historia (Madrid es Madrid, Galicia es pobre y atrasada y los catalanes son muy malos malísimos):


En Madrid, don Celidonio se divirtió bastante. […] El espolique de don Celidonio fue el ingeniero de la Diputación, que pavoneaba con su ciencia de Madrid. Era de ésos que dicen:


—"Bajaba yo por la acera de la calle de Alcalá y al meterme por la del Barquillo, donde yo vivía, en el 23, 2a izquierda, encima de una tienda de calzado que hay al lado del bazar de Pérez, cuando en la misma esquina, donde hoy está el Banco Español del Río de la Plata, encontré, etc." [en castellano en el original]


Hay que ver el exquisito, el riguroso cuidado, la prolija exactitud, la precisión minuciosa y detallada que ponen en la localización topográfica de los más banales acontecimientos de su vida cortesana, los que van a Madrid. Observad que todos gastan mucho más tiempo incomparablemente en decir dónde fue que en referir lo que pasó. Como que lo que pasó, siendo en Madrid, no tiene importancia; lo que tiene importancia es que fuese en Madrid, y sucediendo allí, cualquier cosa tiene importancia, por el mero hecho de ser precisamente en Madrid. Por lo tanto, es necesario localizar los acontecimientos que uno refiere en un sitio de madrileñismo tan patente que no admita confusión posible, y que resulte expresado de una manera cabal en las palabras de la toponimia urbana que emplea. No hay que dar lugar a que los amigos que escuchan puedan sospechar que el que habla no tiene de Madrid un conocimiento tan amplio como si fuera nacido bajo las faldas de la Cibeles. Cualquier error en esta materia —siendo como es la de Madrid una ciencia exacta— no solamente revienta el cuento, pues siempre habrá quien salga rectificando al narrador, e incluso pudiera suceder que se arme disputa sobre si la calle del Marqués de Leganés es la primera o la segunda bocacalle a mano derecha según se sube de la de San Bernardo, y aún habrá quien saque un lápiz y comience a trazar garabatos en un papel, diciendo: "Esta es la plaza de Santo Domingo; por aquí se baja a la plaza de Isabel II; aquí va San Bernardo; aquí el café tal, etc."; sino que también se compromete profundamente la credibilidad del narrador. Haced el experimento, y veréis como a todos les interesa más el plano de Madrid, que no lo que ibais a contar.


Por eso los hay más discretos, que para mostrar que estuvieron en Madrid, no dicen nada, y solamente dejan el sombrero como quien no quiere la cosa, de forma que se pueda leer en el forro: "Rivas, Preciados" o el gabán, para que se vea la etiqueta de la Calle de la Cruz o de Espoz y Mina...


Esto fue escrito en 1928, pero por desgracia hay cosas que nunca cambian. Hubo un tiempo en que pensé que las cosas estaban cambiando y por fin Galicia salía de esa peste del papanatismo para empezar a pensar por sí misma y en sí misma. Un espejismo. Los papanatas del siglo XXI campan hoy por sus respetos y sacan pecho, para seguir proclamando nuestro atraso y nuestra inexorable predestinación al atraso, en una perpetua minoría de edad de Galicia, bajo la cordial y armónica subordinación a los intereses de Madrí. Ay, Madrí, eso sí que es categhoría...

jueves, 23 de abril de 2009

Refrito postelectoral a la gallega (II): ¿Y "Galicia Bilingüe"?

¿Y “Galicia Bilingüe”?

Un asunto que personalmente me tiene preocupado es esta especie de cruzada demencial contra la lengua gallega que ha surgido últimamente y de la que ya hablé largo y tendido en su momento. Durante la campaña el PP se apuntó a ella, diciendo que con el Bipartito el castellano “estaba perseguido” y que el gallego “se imponía a la fuerza”. Ahora, el PP ha ganado y el maligno Bipartito devoraniños castellanohablantes ha sido enviado a la oposición. ¿Ha alcanzado sus objetivos “Galicia Bilingüe”? (“Galicia Pilingui” he visto escrito por ahí) ¿Podrán los preocupados padres castellanohablantes impedir que sus indefensos hijos reciban esas espeluznantes clases en gallego, más allá, si acaso, de un par de horas semanales para que “les suene”?

Sobre este asunto Núñez Feijoo ha mantenido un discurso errático: continuamente apela a la “libertad lingüística”, pero cuando le preguntan si se refiere a lo que “Galicia Pilingui” (me lo quedo) entiende por “libertad lingüística” (“apartheid” escolar, que en la práctica y a la larga lleva a una división de la sociedad en dos comunidades monolingües…) dice que no, que él se refiere “a otra cosa”. Aunque nadie sabe muy bien a qué.

Las palabras “libertad” y “derechos” son muy bonitas y visten mucho cualquier reivindicación, incluso las más absurdas e injustificadas: si te opones a ellas, pueden responderte que estás en contra de la “libertad” (así, en genérico) y que eres muy malo malísimo (a mí ya me lo han dicho alguna vez). Pero ni aún así los “pseudobilingües” consiguen que sus prejuicios y sus fobias pasen por “libertades y derechos”.

¿“Derechos lingüísticos”? No está claro de cómo es eso en la teoría, pero en la práctica lo que plantea “Galicia Bilingüe” es un “derecho a la ignorancia”: reclaman una especie de derecho a que sus hijos NO aprendan una lengua, y a negarse a que les den clases en gallego. Claro que esto tiene un encaje peliagudo con la gran ambición de Feijoo, el “trilingüismo”: gallego, castellano e inglés. El objetivo de Feijoo es que se llegue a impartir un tercio de las clases en inglés. ¿Podremos, como hace “Galicia Bilingüe”, negarnos a que nuestros hijos reciban esas asignaturas en inglés, alegando que eso les causa “traumas psicológicos” a los niños y perjudica su rendimiento académico? (eso es lo que alegan contra las clases en gallego) ¿O es que los “derechos lingüísticos” sólo valen para invocarlos CONTRA el gallego?

¿“Libertad de idioma”? Pretenden que los padres tengan que escoger entre que sus hijos den clase en gallego O clase en castellano, y que según esta elección vayan a clases separadas. En la práctica hablamos de una “libertad para excluir”, porque con ello se impone un falso dilema y se obliga a escoger entre ambas lenguas. ¿Y si quiero que mis hijos estudien ambas lenguas al 50%? ¿Y si quiero un reparto de 60/40, ó de 25/75? ¿Qué hay de mi “libertad de idioma”? Algunos pseudobilingües reclaman un sistema de itinerarios como el vasco, pero… ¿hay alguna sociedad más dividida, por una brecha entre nacionalistas y no nacionalistas, que la vasca? ¿Hay en España un lugar donde las lenguas estén más politizadas que en Euskadi? Y me pregunto: ¿acaso ese sistema de modelos educativos separados por lenguas no tendrá algo que ver con ello? ¿Es eso lo que quieren para Galicia? Ese sistema de itinerarios separados por lenguas es un fracaso de la sociedad que de ninguna manera quiero para mi tierra.

En fin, que no me voy a extender mucho más sobre lo que pienso de las tesis de “Galicia Bilingüe”, pues ya escribí mucho en el post específico (y en sus comentarios). En un país con dos lenguas como Galicia el sistema educativo tiene que garantizar el dominio y la soltura en el empleo de ambas. Estudiar una de ellas con dos horas semanales como si fuera latín o francés, o directamente prescindir de ella, por el capricho de unos padres con prejuicios, es sencillamente un despropósito. Y exigirlo apelando a la “libertad lingüística” tiene el mismo fundamento que reclamar el derecho a conducir por la izquierda, en nombre de la “libertad de circulación” – y además reclamar una red de carreteras aparte.

Pero volviendo a la cuestión, ¿va a conseguir “Galicia Bilingüe” su red de carreteras aparte?

¿Ha ganado…?

“Galicia Bilingüe” lleva dando por saco con sus majaderías desde el Decreto de Normalización del Gallego en la Enseñanza de 2007, pero el PP (al menos el PP de Galicia) les ignoró porque veían claramente que eran unos colgaos… hasta que se acercaron las elecciones.

No es extraño: el caso es que el PP de Galicia realmente está a favor de la normalización. Sí, lo sé: con menos entusiasmo que los nacionalistas, vale; tal vez a regañadientes, de acuerdo, pero a favor a fin de cuentas. No podía ser de otra manera, pues la inmensa mayoría de votantes y militantes del PP gallego son gallegohablantes de toda la vida y muchos de ellos provienen de fuerzas de centro-derecha galleguista absorbidas por el PP (Coalición Galega, Centristas de Galicia… – por eso en Galicia no hay partidos nacionalistas conservadores tipo CiU). La normalización del gallego no es un invento del Bipartito: desde hace casi 30 años los gobiernos del PP en la Xunta (con Albor y con Fraga) han tomado y mantenido medidas por la enseñanza y normalización del gallego, que siempre han contado con el apoyo unánime de las fuerzas parlamentarias: desde la Ley de Normalización Lingüística del 83, hasta el Plan de Normalización de 2004, votado a favor por, entre otros, Alberto Núñez Feijoo (21 de Septiembre de 2004)

(por cierto: de lo anterior se puede deducir la insignificancia de los gallegófobos tipo Gloria Lago y su grupo en la sociedad gallega. Si esta gente ha alcanzado algún eco es por la pasta que manejan y el apoyo recibido del nacionalismo español “Españaserrompe!!!” promovido por ciertos medios madrileños – vamos, la COPE, El Mundo, Telemadrid… medios que llegaron incluso a atacar a Feijoo y al PP gallego por “romper España”)

Sólo fue en Octubre del año pasado cuando Núñez Feijoo decidió romper el consenso sobre la normalización del gallego y acercarse a “Galicia Bilingüe”. ¿Por qué lo hizo? Pues seguramente lo hizo aconsejado desde Génova, para seguir con la estrategia pepesuna de “España se rompe”, para tener algo con lo que montar follón contra el Bipartito (a falta de nada mejor) y sobre todo (creo) para frenar una posible fuga de votos hacia UPyDance. Incluso se puede dar una fecha exacta al giro de Feijoo: el 9 de Octubre de 2008 el PP votó a favor de las medidas de política lingüística de la Xunta Bipartita (entre otras cosillas, jejeje…), como se puede comprobar aquí (contado con gran ira por Libelo Digital). Y 15 días después, alegando noséqué polladas de procedimiento, el PP se desdijo y votó en contra, pero sólo porque “no nos han llamado para negociar el texto final”, aun cuando estaban de acuerdo con el contenido (aquí lo cuenta también Libelo Digital).

Pero aún así Feijoo se mantuvo ambiguo: cuando “Galicia Bilingüe” convocó aquella manifestación en Santiago (*) (que digan lo que digan fue un fracaso de asistencia, comparada con otras manifas en la misma ciudad, y aun trayendo autobuses de fuera de Galicia) el PP se sumó con la boca pequeña: sus representantes no acudieron en nombre del partido, sino “a título individual”. Miren si el apoyo fue tibio, que hasta por ello echaban pestes de Feijoo nada menos que Jomeini Losantos y Luis Herrero (el eurodiputado de la COPE elegido en las listas del PP en 2004), conspicuos representantes de los “defensores de la unidad de España” que tanto bombo dan a los pseudobilingües.

Núñez Feijoo fue listo: consiguió los votos y el apoyo de los pseudobilingües (y sobre todo el de los medios que les respaldaban, que era lo importante – el sector más radical de la derecha estaba esperando que Feijoo se la pegara para lanzar su ataque final a Rajoy); pero no se comprometió con ellos a nada. El precio a pagar fue meterse en un berenjenal a cuenta de la lengua del que ahora tiene que salir... pero eso no va a ser difícil.

¿… o ha perdido?

Que sí, que Feijoo prometió en campaña que derogaría el “Decreto del Gallego”… pero es que Feijoo ha prometido muchas cosas. Basta con echar un ojo a su programa electoral (hacia la página 304). Lo que el PP llevaba en su programa viene a coincidir con lo que ya ha anunciado Feijoo: que el reparto de clases entre castellano y gallego será paritario, al 50%, y que en los niveles infantiles (3 a 6 añitos) se consultará a los padres la lengua a emplear, en una especie de referéndum en cada clase.

Lo curioso de esto es que ambas cosas ya estaban contempladas en el decreto que Feijoo va a derogar: lo del 50% en el artículo 6º y lo del “referéndum” entre los padres en el artículo 7º. Otras cosas que escandalizaban tanto a los "defensores de la libertad" (las comunicaciones oficiales internas en gallego, los equipos de normalización o los requisitos para el profesorado) son cosas que de un modo u otro ya existían antes del Bipartito, y seguramente seguirán (quizás con algún cambio de nombre), porque no creo que Feijoo se cargue todo lo hecho por Fraga (de hecho, tendría que derogar leyes firmadas por Don Manuel). Y por “imposición del gallego y exclusión del castellano” no me viene nada. No habrá nada nuevo: Feijoo, simplemente, va a “acabar” con aquellos “abusos” del Bipartito que nunca existieron, porque no eran más que patrañas inventadas para la campaña. Y es que derrotar a los muñecos de paja que tú mismo te inventas está chupado.

En definitiva, que todo va a seguir igual y el cambio del Bipartito al PP, en política lingüística, será mínimo (como en su momento fue el cambio del PP al Bipartito, y es que de hecho es difícil hablar de “cambios” en este terreno). Queda la posibilidad de que Feijoo incumpla su programa, pero en este caso lo más probable, lógico, útil y barato es cumplirlo; no hacerlo costaría un huevo y desarmaría todo el sistema educativo gallego. Y sin necesidad: las polladas de “quiero estudiar en castellano, aldeanos de mierdaapenas las apoya un 20% de los votantes del PP, y aunque se llamen Corina Porro o Alfonso Rueda siguen siendo una minoría muy minoritaria.

De aquí salen dos noticias, una mala y otra buena: la mala es que se confirma que Feijoo ha mentido y manipulado sobre la “imposición del gallego” por parte del Bipartito y sus propuestas al respecto, porque de hecho nada diferencia su programa de lo hecho por PSOE y BNG (pero bueno, mentir y manipular es la marca de la casa). La buena es que el consenso en torno a la política lingüística se podrá recuperar fácilmente: Feijoo derogará el decreto de 2007 y a continuación aprobará su decreto, clavadito al anterior (cambiarán alguna coma y meterán varios sinónimos para que no cante demasiado, claro). Derogar pa ná es tontería, pero cuando uno ha hecho tanta demagogia con el asunto queda feo desdecirse y algún apaño hay que hacer.

Sic transit Gloria mundi

Hay una tercera noticia, no mala ni buena, sino mejor: los UPeyDeiros y “Galicia Pilingui” se van a comer los mocos. De clases separadas, nanay: Gloria Lago, esa atribulada madre desvelada por proteger a sus pobres hijitos de la “agresión” de esa lengua brutal y primitiva de aldeanos analfabetos llamada “gallego” (ella no pudo salvarse, pero luchará por que sus hijos sí)… lo lleva claro. ¿Ha sido bueno para los pseudobilingües que ganara Feijoo? Si hubiera ganado el Bipartito, podrían seguir con el raca-raca y seguir chupando del bote; si a Feijoo le faltaran escaños para la mayoría absoluta y se los pudieran prestar los hipotéticos diputados UPeyDeiros, podrían tener opciones para su proyecto lingüístico-educativo. Pero, ¡ay! no ha habido suerte: Feijoo ha ganado él solito, y el Club de Fans de Rosa d’Ejjjpaña ha obtenido un demoledor 1,41% de los votos (qué penita pena).

Por supuesto protestarán, patalearán, dirán que Feijoo les ha traicionado… pero deberán afrontar su drama: ya no son útiles. A Gloria Lago se le va a acabar lo de chupar cámara, y no sé si ella lo sabe. Muchos pseudobilingües deben ser perfectamente conscientes de que la verdadera y única razón de ser de todo su movimiento era la agitación política, la propaganda y el desgaste del Bipartito: y muerto el perro bipartito, se acabó la rabia pseudobilingüe. Seguramente un grupo de irreductibles se echará al monte para seguir la guerra por su cuenta, pero no pasarán de ser cuatro colgaos. Lo que eran en la época de Fraga, cuando ya en 1996 advertían de que los niños gallegos ya no sabían castellano. Pero que no desesperen: en un futuro, el PP dejará la Xunta (antes o después), y puedo asegurar que el movimiento “por la libertad de idioma” resurgirá cual ave fénix, con la nueva fuerza que la derecha crispadora le dé.

En fin: que ha ganado el PP y Núñez Feijoo será Presidente de la Xunta, pero como dijo otro ilustre gallego (un tal Franco) “no hay mal que por bien no venga”. El consenso por la normalización del gallego será restaurado, a Gloria Lago le cortarán los micrófonos (y los fondos) y “Galicia Bilingüe” tendrá que vender el autobús y comprarse un taxi. Un taxi Citroën, supongo.

(continuará)


(*) Apéndice: sobre la Manifestación de "Galicia Pilingui" del 8 de Febrero en Santiago

A propósito de aquella manifestación de “Galicia Bilingüe” en Santiago “por la libertad de idioma”… ¿os acordáis de aquel “honrado ciudadano agredido por las bárbaras hordas batasunas gallegas”? Aquel vejete al que le hincharon un ojo, sí, aquél, que decía que él no se había peleado, que fueron los otros los que le agredieron. Todos los medios bienpensantes lo sacaron en portada y prime time para que se viera lo malvados que somos los que defendemos el gallego y lo perseguidos y martirizados que están los que hablan castellano (y eso que a mí nunca me ha pasado nada).

Bueno, pues en esta página de A Nosa Terra hay un interesante vídeo (no he podido incrustarlo aquí) en el que se ve muy claramente (a partir del segundo 31) cómo es precisamente ese señor el que intenta agredir a los otros (siendo contenido por la Policía), y finalmente se escabulle de la Policía e inicia la pelea (segundo 51), aunque su víctima se defiende mejor que él y sale perdiendo.

Yo no me peleé, soy un abuelo de 60 años”, lloriqueaba después ante la prensa, el gilipollas. Ése es el “mártir” de “Galicia Pilingui”, los UPeyDeiros y la PPrensa del Movimiento. Que se sepa.

domingo, 1 de marzo de 2009

38, el número mágico

El 38 es el número mágico de estas elecciones en Galicia:

- 38 es el número de escaños que deben reunir entre PSdeG-PSOE y BNG para poder reeditar el bipartito y seguir gobernando Galicia.

- 38 es el porcentaje de gente que tiene que quedarse en casa y no votar para que el PP recupere el poder.

Dos maneras de entender la democracia.

(PD: ¿alguien sigue prefiriendo quedarse en casa?)

jueves, 26 de febrero de 2009

Reflexiones para el domingo

Mañana se acaba la campaña electoral de las elecciones gallegas y aún no he hablado nada del tema (al menos aquí). Y como este es un tema del que al menos hay que hacer unos comentarios, aquí están. ¿Qué me ha parecido esta campaña electoral? Ya he vivido unas cuantas campañas gallegas y puedo asegurar que ésta ha sido, con diferencia, la más sucia que he visto nunca, por la parte que toca a la derecha.

Cuando en 2005 el PP fue desalojado de la Xunta, pensaron que todo había sido “un accidente” y que les bastaba con sentarse a hacer crucigramas mientras esperaban a que el bipartito se hundiera sólo. Pensaban que el PSOE y el BNG se liarían a hostias a los dos meses (había sucedido en otras ocasiones, como en el caso significativo del ayuntamiento de Vigo en 2004), o que la gestión del bipartito sería tan ruinosa que en un año las masas clamarían desesperadas y hambrientas por el regreso del PP, que arrasaría en las siguientes elecciones (las locales de 2007). En todo caso, creían que a lo más tardar en 2007 se adelantarían las elecciones y recuperarían la mayoría absoluta. Confiados en esas previsiones, se echaron a dormir la siesta.

Pero el caso es que las locales de 2007 no dieron el resultado que esperaban, sino que sus resultados, extrapolados a unas autonómicas, empeoraban la situación del PP (el resultado sería PP 35 escaños, PSOE 25 y BNG 15, frente al 37-25-13 de 2005), y además se quedaron sin ninguna alcaldía en las ciudades (perdieron Vigo, Ourense y Ferrol) y perdieron la Diputación de Lugo (y la de Pontevedra la salvaron por muy poco).

Esos resultados tenían su lógica: el bipartito estaba bastante mejor avenido de lo que ellos deseaban y además su política no resultó tan catastrófica como creían (y en cierto modo querían). En los años buenos Galicia creció incluso por encima de la media, y luego se ha visto menos afectada por la crisis, al menos en su fase inicial. Sí, en Galicia hay crisis y hay paro también, pero es donde menos ha crecido el desempleo. Si esto fuera el Levante, estaríamos bastante peor. El bipartito frenó la política de monocultivo del ladrillo (limitaron al máximo la construcción en la costa, por ejemplo), que el PP tanto promovía en Madrid y Valencia y que quería implantar en Galicia. El PP protestó, diciendo que eso nos iba a arruinar... hasta que estalló la burbuja y se vió que frenar a tiempo el crecimiento de la burbuja había sido lo más prudente: gracias a ello el golpe del parón en la construcción fue menos duro que en los “paraísos” del PP, porque la economía gallega era menos dependiente del ladrillo.

El resultado es que tras tres años y medio de bipartito, el PP se encontraba con que no tenía nada consistente que utilizar contra él en campaña. ¿De qué iban a hablar, de la crisis? ¿Del modelo económico? ¿De cuál, del que el PP patrocinaba y que acababa de hacer "¡catacrac!"?

Así que han recurrido al populismo más garbancero: el supuesto “despilfarro” de Touriño. La cosa arrancó de informaciones manipuladas: la PPrensa del Movimiento cogió la reforma de un edificio completo de la Xunta y trataron de colarla al público como que había sido “el despacho de Touriño”. Repartieron datos sobre gastos en coches... sin ponerlos en relación con lo que se gastaba con el PP, porque eso tiraría por tierra el supuesto “lujo y despilfarro”. Más recientemente han vuelto con el coche y la consigna “el coche de Touriño es más caro que el de Obama” (una pista: esa afirmación es falsa, pero han camuflado la mentira muy hábilmente: no han “inflado” el coste del coche de Touriño, sino que se han inventado el coste del coche de Obama, porque la Genral Motors no ha dado ese dato). O dicen que el bipartito tiene ¡355 coches oficiales! ¡escándalo!... cierto, si se incluyen TODOS los vehículos de trabajo de los funcionarios de la administración gallega, es decir, el parque móvil de la Xunta COMPLETO. Y repiten lo de la reforma de presidencia, a pesar de ya estar desmentido, pero troceando y disfrazando sus viejas mentiras como “nuevas revelaciones”: un día hablan de las mesas, otro de las sillas... Aquí tengo un link a un artículo, bien documentado, que desmonta esas manipulaciones. Y aquí hay muuucho más, todo muy jugoso. Touriño ha pecado de ingenuo al decidir "no entrar al trapo"; además, hay que señalar que todos esos costes son públicos y pueden ser consultados, no como antes... consultados y manipulados, claro.

Esta estúpida y pueril campaña sobre lo malvado y despilfarrador que es Touriño (una especie de Imelda Marcos que al parecer come todos los días con vajillas de porcelana Ming y cubiertos de oro, bebe en copas de cristal de Murano y caga en retretes de 12.000.000.000 de euros mientras el pueblo gallego se muere de hambre y piojos por las calles y bla bla bla), ha sido impulsada a todo trapo por la PPrensa del Movimiento, especialmente el ABC, principal agente de propaganda de la derecha en esta campaña. De hecho, esto ha sido LA CAMPAÑA de la derecha, una campaña sucia a más no poder y totalmente vacía de propuestas, porque poca cosa interesante hemos oído al PP, fuera de esto. Sería triste que el electorado tragara con esos cuentos y esa forma de entender la política.

Pero el PP ha hecho cosas incluso peores: no han dudado en romper consensos de décadas, como la política lingüística. El PP exige al bipartito que derogue leyes de normalización lingüística y uso del gallego ¡elaboradas y aprobadas por el propio PP en tiempos de Fraga! No sé si es por armar bronca, o por no perder votos ante UPyDance, o por seguir las instrucciones que llegan de Madrid, pero en el asunto de la lengua han llegado a dar pábulo a movimientos marginales (apenas un 20% de votantes del PP les apoya) contrarios al gallego (camuflados como “por la libertad lingüística”) que buscan dividir la sociedad gallega, que es bilingüe, en dos comunidades lingüísticas separadas: en lugar de que todos los niños estudien en castellano y gallego, quieren que haya clases y grupos separados que estudien sólo en castellano o sólo en gallego. De este tema, que es especialmente repugnante, ya hablé largo y tendido hace unos días. El PPdeG de Fraga nunca sembró la discordia a propósito de la lengua y trabajó por su normalización. Vale, algunos podrán argüir que lo hizo poco y mal, pero lo hizo. Sin embargo Núñez Feijóo ha dado un giro de 180 grados en el aspecto lingüístico y cultural, tomando el peor camino. El PP de Galicia de ahora es muy distinto del que hubo hasta 2005: es mucho peor.

Vamos, que lo que es una alternativa o un proyecto interesante, como que no lo tienen. No lo han ofrecido en cuatro años y no lo van a improvisar ahora. Pero las ideas las tienen muy claras: si Núñez Feijóo se convierte en Presidente de la Xunta lo primero que va a hacer es convertir Galicia en una trinchera contra ZP. Él mismo lo dijo: quiere ganar en Galicia como primer paso para "la reconquista" de España, y Rajoy pretende que Galicia sea un paso previo para llegar a la Moncloa. Y ya sabemos cómo se las gasta el PP en esos menesteres.

Yo no quiero una Xunta que bloquee las ayudas al alquiler del Ministerio de la Vivienda para joder a Zapatero, como hizo €$PP€ en Madrid.

No quiero una Xunta que juegue con la enseñanza dando Educación para la Ciudadanía en inglés para fastidiar a Zapatero, como hace Camps de Golf en Valencia.

Yo no quiero una Xunta que boicotee la aplicación de la Ley de Dependencia como hace €$PP€ en Madrid, para torpedear a Zapatero.

No quiero una Xunta que se dedique a poner trabas y buscar broncas con el gobierno central por sistema, poniendo en riesgo los acuerdos sobre el sistema de financiación o retrasando la construcción de infraestructuras necesaria, sólo por dar por saco a Zapatero.

Yo no quiero una Xunta cuyo objetivo sea “llevar a Rajoy a la Moncloa”: Galicia tiene otras prioridades.

En fin, no digo que el bipartito haya obrado milagros ni maravillas, pero desde luego lo ha hecho lo bastante bien como para seguir. Y si miramos la alternativa que hay enfrente, no tengo dudas.

lunes, 9 de febrero de 2009

Problemas "de importación"

En Galicia, como en todas partes, tenemos problemas. Que si el paro, que si deficiencias en servicios, que si la falta de tejido industrial, que si carencia de infraestructuras, que si el envejecimiento de la población… como en todas partes cuecen habas.

Pero de un tiempo a esta parte presenciamos cómo a ciertos señores los problemas de Galicia no les parecen lo bastante interesantes, y para entretenerse han decidido importar problemas de fuera. Es el caso de la lengua. Ayer esos señores, que han creado la asociación “Galicia Bilingüe”, organizaron una manifestación en Santiago, en teoría por la “libertad de idioma”, aunque esos motivos parecen ocultar otras cosas, cosas que tal vez a sus promotores les da vergüenza mostrar abiertamente (y de las que hablaré después).

Resulta curioso encontrar, entre las adhesiones a la manifestación, las de organizaciones como la "Asociación para la Tolerancia" de Cataluña, el "Círculo Balear", la "Plataforma para la Libertad de Elección Lingüística" del País Vasco, "Convivencia Cívica Catalana" o la "Plataforma Valenciana por la Libertad Lingüística". Vamos, gente que conoce de cerca la situación lingüística de Galicia y que está muy concienciada por ver cómo los pobres galleguitos castellanohablantes somos oprimidos por los malignos nacionalistas. Más inexplicable resulta la presencia de la AVT, que llenó la manifestación con esas sombrillas suyas blancas con banderitas vascas y españolas: alomojó resulta que, como dijo en cierta ocasión Francisco José Alcaraz, quien no secunde la manifestación está fotografiándose al lado del entorno ETA-Batasuna... (no sería la primera vez)

Por cierto, antes de que ningún español de bien se me lance a la chepa diciendo que soy de la ETA, un ANUNCIO IMPORTANTE: CONDENO CON TOTAL ROTUNDIDAD CUALQUIER ACTO DE VIOLENCIA, Y PARTICULARMENTE LOS INCIDENTES PROVOCADOS POR UN GRUPO DE INDEPENDENTISTAS RETRASADOS MENTALES CONTRA LA MANIFA DE “GALICIA BILINGÜE”. Claro que tampoco pienso tolerar que se nos meta en el mismo saco a todos los que nos oponemos a esa manifestación: ayer había tres contra-manifestaciones: la de los subnormales lanzando botellas, la de los que simplemente sostenían carteles contrarios a la convocatoria y la de los que hicieron una parodia totalmente pacífica, "los españolísimos" (la mejor respuesta, muy bien por ellos). Naturalmente los imbéciles de la primera les han venido de perlas a los de la manifestación para apuntarse al victimismo, a través de sus portavoces y prensa afín.

Pero a lo que iba, las adhesiones a la manifa “bilingüe”. Los apoyos de partidos políticos son realmente interesantes: por un lado tenemos al Club de Fans de Rosa d'Ejjjpaña (la estrella y gran impulsora de todo este asunto - que también está muy enterada de la situación lingüística gallega), los "Ciutadans" (llevaban tiempo sin salir por la tele) y el Partido Popular... pero es curioso el caso del PP: es un "sí pero no", un “bueno…” muy gallego, un apoyo con la boca pequeña, como avergonzado. De hecho, el PP no ha apoyado la manifestación, en cuanto organización, con grandes aspavientos; por el contrario, simplemente ha permitido que algunos de sus miembros se sumen "a título individual": Ana Pastor, Corina Porro, Alfonso Rueda... Y es que el PP de Galicia sabe perfectamente lo que hay detrás de esto, y como partido que asume un cierto nivel de galleguismo (por eso no hay en Galicia un partido galleguista de derechas), es remiso a sumarse a tal disparate. Pero llegan órdenes de Madrid, y claro… También estaba Falange Española, pero no voy a comentar nada de eso porque sería demasiado fácil.

Aún así, en “Galicia Bilingüe” cada apoyo, aún con la boca pequeña y por sospechoso que suene, es tremendamente valioso, teniendo en cuenta lo infumable de sus diagnósticos y propuestas. Me pregunto cuántos de los 3.000 de ayer eran gallegos y cuántos eran “figurantes” traídos por las organizaciones foráneas antes dichas, que vinieron “a hablar de su libro” de paso que hacían una escapadita de fin de semana a conocer Santiago y probar el marisco. Su presidenta Gloria se vanagloria de que hay gallegohablantes que la apoyan (aunque tal cosa recuerda mucho al típico “amigo negro” o “amigo gay” del que echan mano algunos para excusarse de su racismo o su homofobia). Bien, de todo hay en la viña del Señor, dicen. Yo por ejemplo soy un gallego castellanohablante que apoya totalmente la enseñanza en gallego y rechaza las posiciones de “Galicia Bilingüe”. Y aquí lo voy a explicar.

La “persecución” del castellano

A los “turistas de manifestación” que ayer pasearon por Santiago les han contado que unos señores muy malos, los nacionalistas, están obligando a los niños a estudiar una lengua exótica y extraña, el gallego, para convertirlos en esclavos de Anxo Quintana y lavarles el cerebro (sí, es una exageración, pero lo que cuentan los de “Galicia Bilingüe” no anda muy lejos). Algunos conocen el problema de integración lingüística de Cataluña y simplemente lo han transplantado, creyendo que en Galicia es lo mismo.

Pero no lo es. Galicia no es Cataluña, básicamente porque aquí no tenemos una gran masa población de inmigrantes del resto de España para los que la lengua del país es extraña (en el sentido de ajena). Es más: los defensores de “Galicia Bilingüe” alardean con frecuencia de que también saben gallego.

El caso es que el bilingüismo es un hecho en Galicia. El nivel de conocimiento y uso del gallego es elevadísimo, y en todas las pandillas y familias se emplean gallego y castellano con naturalidad, sin que nadie se sienta discriminado. Yo soy castellanohablante (aprendí a hablar fuera de Galicia) y mi familia habla gallego. Y como todo el mundo en Galicia, siempre nos hemos entendido sin problemas. Todo Dios se maneja perfectamente en gallego y castellano, y aunque nunca han faltado los talibanes gilipollas, tampoco se les ha hecho nunca demasiado caso. En las escuelas se enseña gallego y en gallego (ya se hacía con Fraga), si bien ahora se aplica con rigor la Ley de Normalización Lingüística (aprobada por el PP en su momento); la TVG emite en gallego, la Consellería de Cultura promueve e impulsa el gallego como establece el artículo 5.3 del Estatuto de Autonomía (el Ministerio de Cultura se hace cargo del castellano) y el gallego es la lengua de trabajo de la administración autonómica.

Y lo sucede es que todo eso, que antes era así con la misma naturalidad con la que se emplea gallego y castellano, se ha convertido en un “problema” desde que la derecha dejó de gobernar Galicia y se creó este frente reaccionario neo-centralista en el que están UPyDance, la COPE y derivados y la corriente dominante del PP (ni siquiera todo el PP). Ahora resulta que cada anécdota pueril y cada rebuzno talibán es magnificado y exagerado, sacándole toda la punta posible para crear la sensación de que vivimos en un gulag nacionalista (nacionalista gallego, conviene precisar) y que los castellanohablantes estamos perseguidos y oprimidos.

Personalmente, como gallego castellanohablante, alguna vez me he sentido un poco “oprimido” por la parte de la ingle, pero luego me di cuenta de que era por los slips, que me apretaban. Llevo toda la vida en Galicia, siempre he hablado normalmente en castellano (cambiando al gallego cuando era necesario) y jamás en mi puta vida me he sentido discriminado ni perseguido ni criminalizado ni ninguna pollada de esas: cuando algún radikal tontolosgüebos (siempre hay alguno, como los tontoslapolla violentos de ayer) me viene con tonterías lo mando a freír espárragos y a raña-lo carallo, en dos idiomas, sin que se me forme un trauma.

Los “cruzados” de la “lengua común” se llenan la boca denunciando las “atrocidades” de la imposición lingüística de los nacionalistas, imposición que en Galicia es simplemente irreal. Por eso se ven obligados a elevar las anécdotas más triviales a la categoría de perversa campaña de limpieza étnica. Siempre ha habido talibanes del gallego, yo he sufrido a unos cuantos: en tiempos de Fraga (aquellos tiempos idílicos sin “imposiciones” ni “persecución”) tuve profesores de gallego que me llamaban “señorito” burlonamente por hablar castellano; yo simplemente me cagaba en sus muertos por detrás, les hacía caricaturas y… aprobaba sus exámenes, para darles en los morros (y pasar de curso, claro). Pero desde luego no había ese victimismo tremendista actual, impulsado por “Galicia Bilingüe”, El Mundo y otros “cruzados”, dispuestos a montar una tempestad en cada vaso de agua y a ver una banda de batasunis separatistas en cada grupo bravú.

¿Bilingüismo o Apartheid lingüístico?

"Galicia Bilingüe" es una organización curiosa, pues contradice su propio nombre. Lo que "Galicia Bilingüe" pretende no es una comunidad bilingüe, sino dos comunidades monolingües separadas, una segregación de los niños gallegos por idioma, un "apartheid" lingüístico en Galicia (tomando la palabra "apartheid" en su significado literal en afrikaans, "segregación"). Las aulas separadas o colegios separados para "niños en gallego" y "niños en castellano" que piden es un modelo diametralmente opuesto al bilingüismo (al pepero Alfonso Rueda se lo plantearon: “¿implica segregar a los niños?”, y él se fue por la tangente). Escuchemos a su presidenta en su discurso de ayer:

“No aceptamos porcentajes de empleo del gallego en la enseñanza […] nuestra lucha no acabará hasta que nuestros derechos sean respetados”.

En este discurso hay muy poco de “defensa de la libertad” (apenas una capita de pintura) y sí mucho de auténtica fobia por la lengua gallega. A Gloria Lago no le preocupa que sus hijos puedan no aprender castellano: lo que le molesta es que aprendan gallego, de ahí que pida un “todo o nada”, una segregación lingüística total. Los promotores de “Galicia Bilingüe” pretenden mantener a sus hijos “a salvo” de la “contaminación” de la lengua gallega, y esa defensa del “bilingüismo” que invocan retóricamente no es más que maquillaje. De hecho, la propia Gloria Lago considera innecesario que los niños sean competentes en ambos idiomas: “¿Por qué tenemos que conocer una de las dos lenguas a un nivel determinado?¿Cómo coño casa eso con llenarse la boca de “bilingüismo”? Deberían rebautizar su asociación con un nuevo palabro: “Galicia Bi-mono-lingüe”.

Esta entrevista del enlace anterior es reveladora: esta profesora de inglés afirma con desparpajo que es “imposible” ser competente en dos lenguas. La desmienten los millones de personas que hay en el mundo que son perfectamente competentes en dos, en tres o incluso más idiomas (diciendo una maldad, supongo que ninguna de esas personas ha sido alumna suya). En la entrevista, esta “enseñante” explica su experiencia personal, dando a entender que su hijo no tiene ni puta idea de gallego… y ella, en lugar de enseñarle o preocuparse de que lo aprenda, ha decidido que quiere excluir el gallego de las enseñanzas que recibe su hijo. El gallego, para las vacas y las letras de las pandeiradas.

Los motivos que mueven a “Galicia Bilingüe” tiene muy poco que ver con la pedagogía y sí mucho con ciertos prejuicios lingüísticos (y sobre todo clasistas) que creíamos superados. Durante muchas décadas el castellano ha sido asociado al progreso en la escala social, mientras que el gallego era la lengua de los campesinos y de los sirvientes, y siendo muuuy generosos, una lengua para el folklore. “Galicia Bilingüe” recoge esos prejuicios, que consideran al gallego como una lengua inferior propia de paletos, y que la “gente bien de la capital” tiene que hablar castellano. No es extraño que la normalización y el impulso del gallego resulten tan “ofensivos” a esa mentalidad: el hecho de que el gallego se haya convertido en una lengua oficial y culta es percibido como que “los pueblerinos y las criadas se les están subiendo a las barbas” y pretenden obligarles a “rebajarse”. Lo de “a mí hábleme en cristiano”, que humilló durante tantos años a la inmensa mayoría de los gallegos, se ha terminado, y algunos no lo acaban de aceptar.

Qué tontos son los niños (y los gallegos más)

Los argumentos en los que se apoyan los preocupados padres de "Galicia Bilingüe" para oponerse a que sus hijos estudien en gallego son realmente endebles, y tratan de ocultar de mala manera que lo que les mueve realmente son un montón de prejuicios lingüísticos sin fundamento, de los que acabo de hablar (por cierto, percibo un “parecido razonable” entre los “bi-mono-lingües” y los objetores de Educación para la Ciudadanía – deberíamos empezar a plantearnos hasta qué punto ese derecho de los padres a decidir la educación de sus hijos es compatible con el derecho a la educación de éstos).

Uno de los argumentos más habituales y que más cala entre los oyentes desprevenidos es el del tipo "si los niños estudian en gallego después no van a saber bien el castellano". Es una frase que ya he oído varias veces, y su fuerza como argumento es tan floja que se desmonta con tres sencillas preguntas al que lo sostenga:

pregunta 1: ¿Y tú en qué idioma estudiaste?
respuesta habitual a la pregunta 1: Pues en castellano
pregunta 2: ¿Y tú sabes gallego?
respuesta habitual a la pregunta 2: Pues claro
pregunta 3: Entonces ¿cuál es el problema?

No sé si es que los de "Galicia Bilingüe" consideran que sus niños son más tontos que los de los demás o que ellos mismos, pero es que la experiencia de generaciones demuestra lo contrario de lo que afirman. La generación de mis padres estudió en castellano exclusivamente, sin una triste asignatura de gallego: conocen el gallego perfectamente (vamos, es que son gallegohablantes en un 90 y muchos %).

Aunque no creo que se trate de eso, sino de un prejuicio mucho más vergonzoso e infame: asociar “gallego” con “tonto”. A estos “señoritos finos de la capital” les parece que los gallegohablantes de los pueblos son poco inteligentes (un viejo y estúpido prejuicio clasista) y deben pensar, tal vez inconscientemente, que el desarrollo intelectual de los niños se verá mermado si hablan gallego en el colegio. Ellos estudiaron en castellano, y aunque consiguieron aprender gallego en casa y en la calle, en su mente el castellano quedó asociado a “cultura” e “instrucción”. Asumido ese prejuicio, piensan que si sus hijos estudian en gallego en el colegio, esa lengua “pueblerina” disminuirá sus capacidades mentales hasta el punto de hacerlos incapaces de aprender castellano. Habría que preguntarse quiénes son realmente los “poco inteligentes”.

Otro “argumento” (este merece unas comillas) derivado del anterior y que he visto alguna vez empezaba diciendo “es que si estudian en gallego, cuando vayan a buscar trabajo fuera de Galicia…” (el resto se puede deducir). Básicamente es lo mismo de antes, sólo que además revela cierto prejuicio casi “étnico”: los gallegos estamos destinados “genéticamente” a la emigración y no tenemos más futuro que irnos fuera. En otros lugares se puede disimular hablando de “movilidad laboral”, pero en Galicia la emigración ha llegado a dejarla despoblada de gente en edad activa, un drama económico y social que ha marcado al país por generaciones, así que poco chiste con eso. Cualquier dirigente político cuyo proyecto de futuro para Galicia pase por seguir emigrando debería buscarse otro trabajo.

Mención aparte merecen las advertencias, repetidas por Gloria Lago, de que los niños van a sufrir “traumas psicológicos” por estudiar en gallego. Más o menos los traumas que tienen todos los gallegos que estudiaron en castellano hace décadas, que por las noches se despiertan entre pesadillas por culpa de aquello. Yo mismo debería estar fatal: empecé el parvulario en Barcelona, donde las clases eran en catalán, y me adapté sin dificultades y sin que mis padres protestaran; luego volví a Galicia y tras hablar castellano en Barcelona (y catalán en clase) me encontré con el gallego de mi familia y de algunas clases del colegio. Y después vino el inglés… Dios mío, no sé cómo no estoy ingresado en un manicomio. Vamos, que encima, madre hiperprotectora.

¡La "Lengua Común" en peligro!

Hoy día, aunque el gallego sea lengua vehicular de la enseñanza, los estudiantes tienen asignaturas de Lengua y de Literatura Castellanas, que son obligatorias como la que más. Lo inverso, con el gallego, no existía antiguamente, así que esa típica comparación de “es que ahora quieren imponer el gallego como antes se imponía el castellano” no cuela (no se molesten).

Y si me dicen que esos chavales no van a aprender el castellano, cuando en su casa, en la tele, en la radio, en la prensa, en los libros, en internet y en todos los medios a su alcancen la presencia del castellano APLASTA a la del gallego... permítanme que me descojone un poco. Desde luego no van a conocer el castellano peor que los estudiantes de otras zonas de España (de zonas monolingües, por cierto).

Esta cruzada uniformista que recorre España (impulsada por medios como El Mundo, la COPE y sus brazos políticos UPyDance y la corriente dominante del PP, que no todo el PP) ha hecho bandera de la “persecución del castellano” en las comunidades bilingües y el peligro que corre la que llaman “lengua común”. Pero ¿está amenazado el castellano en Galicia?

- Tenemos UN SOLO canal de televisión en gallego (la TVG) y unas pocas horas en otro (la programación del centro territorial de TVE), frente a 6 canales en castellano: los dos de TVE, Antena 3, Cuatro, Telecinco y La Sexta (y hablamos de TV convencional, porque si nos vamos a TDT o satélite la desproporción es mayor - incluso en las teles locales, al menos en Ourense, impera el castellano). Me hacen reír los que se quejan de la falta de presencia del castellano en la TVG: conviene recordarles que según la Ley de Creación de la CRTVG (que no es del bipartito) su función primordial es “la promoción, difusión e impulso de la lengua gallega”. Además, parece que seis canales frente a uno les parece poco.

- La misma situación encontramos en la radio: SÓLO UNA emisora 100% en gallego (Radio Galega) que alcance toda Galicia, frente a todas las demás, que apenas hablan gallego en algunas desconexiones locales (y en pocas).

- En la prensa diaria la situación es más curiosa, si tenemos en cuenta que la mayor parte de los diarios vendidos en Galicia son locales o de ámbito autonómico: La Voz de Galicia, el Faro de Vigo, El Correo Gallego, La Región de Ourense, El Progreso de Lugo, El Ideal Gallego, el Diario de Pontevedra, el Atlántico Diario, el Diario de Arousa... TODOS en castellano, con apenas unos pocos artículos sueltos en gallego (y sus ridículas ediciones especiales "galleguizadas" cada Día das Letras Galegas, para que no se diga: "una vez al año no hace daño"). Sólo unas pocas excepciones: Galicia Hoxe, O Xornal y el gratuito De Luns a Venres publican sus contenidos en gallego (A Nosa Terra, periódico histórico del galleguismo, es semanal). Y de los diarios de tirada nacional mejor no hablar.

- Si nos metemos en revistas y semanarios, las que vienen en gallego son la rara excepción, claramente minoritarias y especializadas, con un público bastante escaso y una existencia precaria. La inmensa mayoría, y desde luego las que leen los niños y adolescentes (revistas de videojuegos, de televisión, de moda para quinceañeras…) están todas en castellano.

- Y si uno entra en una librería (o la sección de libros de los grandes almacenes) la hegemonía del castellano es evidente. Hay lugares donde tienen a la venta más libros en inglés que en gallego. Para encontrar una oferta amplia de libros en gallego hay que acudir a librerías especializadas. Tiene cojones que digan que el castellano está en peligro cuando el gallego necesita refugiarse en librerías especializadas.

- Por no hablar del gran medio del siglo XXI, éste en el que nos encontramos. El ciberespacio en gallego es raquítico, la cantidad de webs, blogs y similares en gallego es ínfima, y si de éstos descontamos los de carácter institucional (Xunta, universidades, municipios...) las webs en gallego se cuentan con los dedos de una mano. Frente a esto, millones de webs en castellano. Y si comparamos tráficos...

¿El castellano amenazado por el gallego? Non me fagas rir que teño o labio cortado, como decía un profesor mío. Los que ven al gallego como una amenaza deberían mirar más hacia el inglés, o preoqpars + d otras amnazas q acexan al kasteyano y q son + claras...

Pretender el mismo trato para dos lenguas en una situación tan diferente es injusto, y reclamarlo por parte de cierto sector castellanohablante es un ventajismo que a otros castellanohablantes, como es mi caso, nos da vergüenza ajena. La lengua gallega es una lengua minoritaria con menos de 3 millones de hablantes y unas presiones brutales, que necesita una protección especial, no para “imponerse”, sino simplemente para mantenerse.

Arrinconado en los medios, al gallego sólo le queda la enseñanza y el ámbito oficial para sobrevivir. El castellano tiene su existencia (y su aprendizaje) garantizada en esta sociedad, por eso es necesario que el gallego sea la lengua de la enseñanza para asegurarnos de que las futuras generaciones de gallegos sean (sigan siendo) bilingües. Así lo establecen la Constitución (artículo 3.3), el Estatuto de Galicia (artículo 5.3) y las leyes sobre normalización lingüística (elaborada y aprobada por el PP de Fraga, por cierto). Porque Galicia ya ES y SERÁ una sociedad bilingüe, aunque no en el sentido que a “Galicia Bilingüe” le gustaría.

Conclusiones

- El castellano goza en Galicia de una excelente salud, al contrario que el gallego, que como lengua minoritaria necesita protección oficial; protección que le da la Xunta actual, como hicieron las anteriores y harán las futuras, independientemente de los partidos.

- Es falso que el castellano sea perseguido ni criminalizado, a pesar de la desinformación que se difunde al respecto desde ciertos medios, partidos y asociaciones (bueno, más bien “asociación”, en singular).

- Son absurdas las afirmaciones según las cuales la enseñanza en gallego resulta perjudicial para el aprendizaje, en el sentido de que los niños “no aprenderán bien castellano” o que “pueden sufrir traumas”.

- Los mensajes de “libertad de elección” y “persecución lingüística” lanzados por “Galicia Bilingüe” son una burda tapadera para encubrir prejuicios y fobias lingüísticas sin fundamento racional, basados en prejuicios clasistas no superados.

- Es inaceptable que por el capricho de unos padres acomplejados y llenos de prejuicios se pretenda segregar a los niños por lengua, como antes se segregaban por sexo.

- “Galicia Bilingüe” y sus mariachis pretenden todo lo contrario del bilingüismo: segregar Galicia, desde las escuelas, en dos sociedades monolingües separadas, creando un “apartheid lingüístico”.

Ha quedado claro que no soy partidario de “Galicia Bilingüe”. Pero es que mis objeciones a este movimiento van más allá del desacuerdo. Me parece ridículo, a la par de lamentable, que algunos traten de importar “conflictos de lengua” de otras comunidades, que no tienen sentido aquí. Pero sus motivos para hacerlo me parecen peor.

Detrás de todo esto hay unos intereses políticos que poco tiene que ver con Galicia. Estamos en plena ofensiva nacionalista española reaccionaria, que con el pretexto de “defendernos” de un talibanismo nacionalista, pretenden colarnos otro talibanismo nacionalista. Una cosa es quejarse de las decisiones del BNG, y otra pretender eliminar, como pretende UPyDance, el artículo 3.3 de la Constitución (la protección especial de las lenguas cooficiales como riqueza cultural), quitar las competencias de educación a la Xunta y dejar a la lengua gallega a la intemperie, camino de la desaparición, para convertirse en una lengua “folklórica”.

La manifestación de ayer en Santiago no iba dirigida a Galicia: iba dirigida a impulsar un proyecto político determinado en toda España. Es imperdonable que por las ambiciones políticas de ciertos medios y profesionales de la política de Madrid, y los caprichos de ciertos colectivos de gente con prejuicios absurdos se intente envenenar la convivencia en mi país con una disputa artificial.

Galicia no es ningún polígono de tiro para que El Mundo y Rosa d’Ejjjpaña hagan maniobras. Y el 1 de Marzo habrá que dejárselo claro.

Nota al pie

Mientras en Santiago algunos de sus compañeros se manifestaban porque se sentían “oprimidos”, Mariano Rajoy estaba en Suiza haciendo campaña entre los emigrantes. Hubiera sido una buena ocasión para que se enterara de la situación lingüística suiza, y de cuántos padres de Zürich protestan porque en Ginebra obligan a sus hijos a dar las clases en francés, y no en alemán. Pobres suizos, que no tienen “lengua común”.

Y otra cosa: aquí arriba, a la izquierda, está el banner del Manifiesto a favor de la convivencia lingüística y de la igualdad de derechos para el gallego, un contra-manifiesto frente aquél de la “lengua común”, impulsado por la Mesa pola Normalización Lingüística. Animo a todos los que estén de acuerdo conmigo a que se sumen.

 
Dejen a nuestros ancianos tranquilos
19A-lomojó