sábado, 11 de julio de 2009

El tocomocho de los libros de texto

La mano del PP comienza a verse en Galicia, y no sólo en la política lingüística. El gobierno de Núñez Feijoo continúa empeñado en su tarea de demoler minuciosamente la obra del Bipartito, y le ha llegado el turno a una de las medidas más emblemáticas de Touriño, los libros de texto gratuitos. El caso es que el sistema venía funcionando desde hace años y funcionaba bien, pero el ya célebre "consejero" de Educación, Jesús Vázquez, ha decidido darle un "toque PP". ¿Por qué?

Bueno, la justificación oficial a este cambio es la habitual, la "austeridad", pero si algo estamos aprendiendo con Feijoo es que lo de la austeridad sólo se aplica como pretexto y cuando conviene: es como los pimientos de Padrón, que "uns pican e outros non". En esta ocasión el consejero ha querido recrearse con su ocurrencia y de paso ha atacado al Bipartito (todos sabemos que el PP de Galicia sigue en campaña electoral), diciendo que el sistema de Touriño era "populista".

¿"Populista"? Sí, "populista" e incluso "antisocial", ha dicho el consejero. Según Vázquez, el sistema del Bipartito, al ser universal, "perjudicaba a las rentas más bajas". Inmediatamente los fanboys y neoPPailáns han saltado a aclamar al consejero, diciendo que tiene razón, que "Touriño le estaba pagando los libros a los ricos". Ahora, la Junta le va a pagar los libros sólo a las rentas más bajas, lo que se está vendiendo como "verdadera política social".

¿UNA MEDIDA SOCIAL?

¿De verdad la Xunta del Bipartito "le pagaba los libros a los ricos"? Comparemos los dos sistemas:

Sistema del Bipartito: se compraban los libros de texto PARA LOS CENTROS, y los alumnos los empleaban en régimen de préstamo, tipo biblioteca, responsabilizándose de ellos (y nadie puede negar que eso es un valor educativo añadido). La medida era universal porque nadie tenía que comprar libros de texto, pero no porque “se los pagaran”, sino porque se había eliminado la necesidad de comprarlos, QUE NO ES LO MISMO. Sólo tendrían que pagarlos si los destrozaban o si renunciaban a ese sistema y decidían comprarlos por su cuenta. El Bipartito no les pagaba los libros A NADIE, ni a "ricos" ni a "pobres": eran para los centros y luego quedaban a disposición de todos los alumnos, sin importar si eran “ricos” o no, porque no adquirían una propiedad, sino un préstamo. ¿Acaso los “ricos” no tienen derecho a coger libros de una biblioteca pública? pues eso.

Sistema del PP: a partir de ahora la Xunta dará ayudas directas A LA COMPRA de los libros, para que luego se los queden en propiedad. Los libros ya no serán de los centros, y ahora sí se puede decir que van a "pagarle los libros" a alguien.

Vamos, que el cuento ese de que la medida es más "social" y más "progresista" que el sistema del Bipartito tiene corto recorrido, porque decir que el sistema del Bipartito era "antisocial" resulta un chiste... a menos que admitamos que las bibliotecas públicas son "antisociales", claro.

¿UNA MEDIDA AUSTERA?

Pero es que además, la otra excusa (la "austeridad") tampoco tiene mucho aguante. Con el sistema universal de préstamo de libros de texto del Bipartito, cada libro podía ser aprovechado sucesivamente por un promedio de 4 alumnos. Antes, con X dinero, se compraban libros para uso de CUATRO niños; pero ahora, si los niños se quedan los libros en propiedad, resultará que con X dinero sólo se comprarán libros para UN niño.

Con un sencillo cálculo se deduce que, si se quiere MANTENER el gasto, el número de beneficiarios de los libros gratis SE REDUCE A LA CUARTA PARTE (y antes alcanzaba a TODOS). De hecho, la Xunta ya ha anunciado que la gratuidad total sólo alcanzará al 25% de los alumnos (vamos, ha salido clavao). Pero claro, una reducción tan fuerte sería muy impopular, así que para compensar se ha decidido dar “ayudas progresivas” al resto de familias (pero ni siquiera a todas). Con esto se AUMENTA el gasto, y así el PP consigue que gastando MÁS dinero, menos familias accedan a libros de texto gratis.

Claro que el consejero Vázquez, como buen pepero, ha encontrado pronto la manera de maquillar esos números. ¿Cómo? Pues manteniendo una convivencia entre los dos sistemas durante unos años. Así, mantendrán el préstamo hasta que se acabe la "vida útil" de los libros que ya estaban comprados, y podrá disimularse el incremento de gasto, porque no se incrementará todo a la vez. Por ejemplo, siguiendo con las cuentas que llavmos: se puede mantener el gasto si se pagan los libros del 25% de menos renta y al resto se les mantiene el préstamo de libros. Incluso se puede hacer aparecer una "reducción del gasto" si se mantiene el préstamo a una parte de ese 25%, y venderlo como un gran éxito de la política de ahorro público del PP. Pero cuando en unos añitos eliminen totalmente el sistema de préstamo y el sistema del PP se muestre en todo su esplendor (y sobre todo, cuando ya no se hable del cambio de sistema) podremos ver si realmente el PP ha bajado el gasto en libros o no. Hasta que llegue ese momento, podrán "colárnosla" sin muchos problemas.

¿PERO POR QUÉ?

¿A qué viene este cambio a peor de algo que funcionaba bien? otro sencillo cálculo: si pasamos del sistema del Bipartito de “compra de 1 libro para uso de 4 alumnos”, al sistema PP de “compra de 1 libro para uso de 1 alumno“, el gasto total de Galicia en libros de texto se tendrá que MULTIPLICAR POR CUATRO: parte de ese aumento vendrá del mayor gasto de la Xunta para “ayudas”, como antes dije; pero el grueso vendrá de lo que tengan que poner los padres de su bolsillo. Así, la consecuencia de este nuevo sistema de ayudas a los libros de texto será LLENARLE LOS BOLSILLOS A LAS EDITORIALES.

Lo que, a fin de cuentas, es el verdadero objetivo de esta medida "social" del PP: cuando existía una forma mucho más eficaz y menos onerosa para todos de cumplir un mismo objetivo social (liberar a los padres del gasto en libros de texto), ellos han preferido un sistema que inyecte más dinero de los ciudadanos (y no sólo de “los ricos”) y de sus impuestos para que algún avispado empresario amiguete se pueda llenar (más) los bolsillos a nuestra costa.

En definitiva, que el nuevo sistema, vendido al público como una "medida social", resulta ser el timo del tocomocho.

Así es como gestiona el PP los servicios públicos, y muchos deberían haberlo pensado antes de votarles. Me pregunto cuántos de los que votaron a Feijoo, creyendo que con él iban a atar los perros con longanizas, tendrán que aligerar la cartera cuando llegue Septiembre (aunque muchos de ellos seguirán aplaudiendo rabiosamente a sus ídolos del PP). No sólo van a ser "los ricos", podemos estar seguros, pero ahí tienen lo que han votado.

viernes, 19 de junio de 2009

“Que parezca una decisión democrática”

(viñeta de Pepe Carreiro en O Xornal, 12-VI-2009)

Ésta parece ser la instrucción que debió dar el Presidente de la Xunta, perdón, de la Junta de Galicia, Núñez Feijoo, a su Conselleiro, perdón, Consejero de Educación, Jesús Vázquez (no confundir con el presentador de televisión). Se trata de los planes del PP para retroceder en la política de normalización de la lengua gallega, derogando el decreto de uso del gallego en la enseñanza aprobado en 2007 por el Bipartito.


Decreto que al principio el PP apoyaba, hasta que el pasado Octubre "se cayeron del caballo" y "descubrieron" que el 50% de clases en gallego que antes apoyaban era una terrible imposición totalitaria de los nacionalistas. Durante la campaña el PP hizo mucha demagogia y dijo muchas tonterías a propósito del gallego, para evitar que los votos de los “¡¡¡serrompespaña!!!” se le escaparan a UPyDance. Este objetivo se consiguió, pero luego aparecieron los pseudobilingües de Jloria Lajo a pasar la factura y le recordaron a Núñez Feijoo que en campaña había prometido que consultaría a los padres sobre la lengua de la enseñanza.


El caso es que Núñez Feijoo prometió muchas cosas en campaña, de las que ya ha incumplido unas cuantas, y no baladíes. Pero en este asunto de la lengua tiene encima la mirada inquisitiva de sus jefes de Madrid, de FAES de las JONS, el ABC, El Mundo, la COPE y en general todo ese movimiento nacionalista español que desde hace unos años está empeñado en arrinconar o eliminar cualquier signo de la diversidad en el interior de España (también las lenguas, o más bien, especialmente las lenguas), por aquello de “¡¡¡¡¡ESPAÑA SE ROMPE!!!!!”. De hecho, desde que tomó posesión, Feijoo ha dedicado más esfuerzos contra el gallego que contra la crisis (para que luego diga Rajoy que esto de los “debates identitarios” no le importa a nadie y que hay que preocuparse de la crisis). Es lo que tiene el nacionalismo identitario y excluyente del que la derecha española (PP, UPyDance, la caverna mediática…) acusa a los demás, porque el nacionalismo es como los mocos, “son todos asquerosos menos los míos”.


Así que “veeenga, vamos a consultar a los padres, pues”, se debió decir Feijoo. “Que se encargue alguien de confianza, y que parezca un accidente”, debió instruir a sus colaboradores. Así que se han montado esta “consulta” a la que han vestido como un peazo de referéndum superdemocrático que te cagas. Naturalmente los fanboys del PP están extasiados, “mira qué guays y qué molones y qué superdemocráticos somos”, pero no hay que ser excesivamente perspicaz para darse cuenta de que se trata de una consulta con trampa y letra pequeña. En estos enlaces están los papelitos de las consultas, para Educación Infantil, Primaria y Secundaria. Con un vistazo se pueden apreciar muchas cosas, y ninguna buena.



1º: Es una consulta parcial y restringida.


Se ha presentado como una consulta “para que los padres elijan en qué lengua quieren la educación de sus hijos”, pero no es así. En la pregunta se desliza con disimulo la expresión “asignaturas troncales”: es decir, sólo una parte de las asignaturas son sometidas a consulta, mientras que el resto queda al arbitrio de la Xunta, perdón, Junta.


Esto es tan “democrático” como si los votantes pudiéramos elegir a la mitad de los diputados del Parlamento y la otra mitad fuera designada a dedo por el presidente bananero de turno. Así cualquiera gobierna a gusto, y por supuesto “democráticamente”.



2º: Sólo se consulta contra el gallego.


Precisamente esa parte de las asignaturas que se someten a consulta son las que con el decreto actual se imparten (o deberían impartir, que esa es otra), en gallego. El resto, las que no se consultan, en principio se imparten en castellano, de lo que se deduce que las clases en castellano no son opinables, sólo las clases en gallego. Uno puede pedir que lo que se da en gallego se dé en castellano, pero no lo contrario.


Completando lo anterior, el decreto vigente (que no se cumple en la mayoría de los casos) establece que las no troncales (las que no se consultan) podrían impartirse en gallego en función de las necesidades y la situación sociolingüística de cada centro. Pero como he dicho en el punto 1º, esa parte del currículum queda fuera de la consulta para que la Xunta haga lo que le dé la gana (y ya nos olemos en qué sentido).


En fin, que los defensores del castellano y los defensores del gallego en la enseñanza somos iguales, pero unos más iguales que otros.



3º: Se presentan opciones engañosas y con un sesgo marcado.


Se ofrecen cinco posibles respuestas:


1ª: todo en gallego;
2ª: mayoría en gallego;
3ª: unas en gallego y otras en castellano;
4ª: mayoría en castellano; y
5ª: todo en castellano.

La clave del engaño es la tercera opción: situada en un “justo medio”, induce a creer que si quieres un reparto de lenguas equilibrado al 50% (lo que establecía el decreto que quieren derogar) debes escogerla.


Pero no es así: como ya indiqué en el punto 1º, sólo las asignaturas en gallego son sometidas a consulta: escoger la presunta “mitad y mitad” aquí significa realmente escoger una cuarta parte de gallego. Quien quiera mantener el reparto al 50% del decreto vigente debería escoger la opción “todo en gallego”.


Sin embargo, la encuesta se ha organizado para que se responda sin pensárselo demasiado (se ha presentado en un plazo corto, al final del curso, sin abrir un debate en condiciones e incluso intentando impedir a los profesores y sindicatos informar sobre ella – aunque Galicia Pilingui ha repartido folletos sin quejas del Conselleiro, perdón, Consejero). Teniendo en cuenta que se le ha dado un papel al niño en plan “llévale esto a tu padre y me lo traes cubierto, y no hagas preguntas”, y que los gallegos somos tan “gallegos”, se busca que los padres, respondiendo con prisas y sin información, elijan esa opción creyendo que están optando por un bilingüismo equilibrado.



4º: No existe una opción de “gallego y castellano por igual al 50%”… aunque se pretenda hacer creer que sí.


Pero es que además tampoco en el caso de la 3ª opción de marras, presuntamente ecuánime, estamos ante una opción “50/50”: la respuesta (“unas en gallego y otras en castellano”) es tan imprecisa, tan ambigua y tan omnicomprensiva (realmente engloba a la 2ª y la 4ª) que escogerla equivale a decir “hagan lo que quieran”. Contrasta con la rotundidad y la claridad de las opciones “TODO en gallego”, o “TODO en castellano”. Ésta dice “unas en gallego…” ¿“unas” CUÁNTAS? Pues las que la Xunta decida por su cuenta, claro. Luego podrán justificarse diciendo “eh, que nosotros nunca dijimos mitad y mitad”.


Un comentarista en O Xornal me contestaba a esta objeción que en Primaria no se puede pedir el 50% en cada idioma porque sólo hay 3 asignaturas troncales. Dejando a un lado el hecho de que estrictamente en Primaria NO hay asignaturas “troncales”, esto deja de manifiesto (aún más) que esa 3ª opción es un engaño, porque ciñéndose a que hay 3 asignaturas, se queda sin contenido: con la opción “todo en gallego” la relación gallego-castellano sería 3-0; con “todo en castellano”, 0-3; “mayoría gallego” es 2-1, y “mayoría castellano” es 1-2. ¿Qué más “resultados” puede haber? ¿Qué significa entonces “unas en gallego y otras en castellano”? Pues nada, “haced como queráis”, como he dicho.



5º: Sólo se pregunta a los padres de los alumnos del curso que termina.


Restringir la consulta a los padres del alumnado actual está vulnerando los derechos de aquellos que matricularán a sus hijos el año que viene o los siguientes. Paradójicamente, se pregunta a los padres de alumnos que este año han terminado sus estudios, pero no a los de los que los van a empezar el año próximo (que serán los directamente afectados), y no sólo a los que entran en el parvulario, sino a todos los que pasan de un ciclo a otro. En este sentido resulta gracioso que se “pondere” la consulta (a cada padre se le entrega un impreso por cada hijo), cosa que me parece hasta razonable, si no fuera porque al mismo tiempo se está excluyendo a muchos padres que ahora no tienen ninguno en el sistema pero lo(s) tendrán cuando el nuevo decreto se aplique.


Si en esta consulta se va a basar un decreto que regulará la enseñanza gallega para los próximos 16 años (según ha dicho el Conselleiro, perdón, Consejero), debería extenderse a toda la sociedad gallega, no sólo a los padres de los alumnos del curso 2008-2009. A menos, claro:


A) que la consulta no sea vinculante, sino “orientativa” (es decir, que al final la Xunta hará lo que quiera); Vázquez ha dicho que la opinión de los padres será “respetable”, que no es lo mismo que “respetada”; o


B) que todos los años se repita la consulta para “actualizar”, lo que someterá a nuestro sistema educativo a un baile y un meneo continuo (por no hablar de los 300.000 € largos que ha costado la broma: “austeridad” por un tubo, de esa que prometió Feijoo)



6º: No hay garantías ni control.


Las medidas anunciadas por el Conselleiro, perdón, Consejero, para “garantizar” la fiabilidad y la confidencialidad de las respuestas son de risa. Se resumen en que el director de cada centro meterá las encuestas cubiertas en un sobre cerrado y las mandará a la Consellería, perdón, Consejería, junto con una lista de qué padres de qué alumnos han respondido (y por eliminación, cuáles no). Ah, y tal vez un parte de chivatazos sobre quienes han osado criticar la consulta, vaya usted a saber para qué…


No hay ningún control externo en ninguna fase. El director puede tirar las encuestas a la basura y meter en el sobre las que quiera, incluso cubrirlas él. En la Xunta, perdón, Junta, pueden hacer lo mismo, si les apetece. El recuento lo harán como les dé la gana y publicarán el resultado que quieran (o no lo publicarán si no les apetece). Los impresos andan por ahí tirados e incluso los alumnos los cubren por su cuenta (“voy a poner todo en castellano porque así es una asignatura menos” – que vivan el rigor y la buena información).


En definitiva, que esta consulta es tan fiable y tan democrática como las típicas elecciones de república bananera, en las que invariablemente el pueblo agradecido expresa su apoyo masivo e inquebrantable al dicta… presidente de turno.



7º: Chapuzas varias.


Se plantean además un montón de interrogantes que revelan la tremenda chapuza y el nulo rigor de esta consulta: ¿qué pasa si el padre quiere escoger una cosa y la madre la otra? ¿quién prevalece? ¿a quién se le pregunta en el caso de padres separados? El que no tiene la custodia a fecha de la consulta ¿no puede opinar? Y ¿qué pasa con los alumnos que ya tienen casi 18 años, no deberían opinar también algo?


También tiene su gracia que pregunten a los padres por el idioma en el que prefieren que sus hijos hagan los exámenes. Si se supone que estos señores defienden la “libertad de idioma”, no tiene mucho sentido quejarse de que los profesores le “imponen” a los alumnos hacer los exámenes en una determinada lengua (vamos, en gallego – sólo se quejan de estas cosas los de siempre) y a continuación hacer que los padres tomen una decisión sobre ello, con lo que se pasa de una “imposición” a otra.


De hecho, aquí tenemos otro incómodo ejemplo de cómo esa “libertad de idioma” de los padres entra en conflicto con los derechos de los hijos. No es el único caso: permitir, como se pretende, que los padres puedan decidir que su hijo NO aprenda uno de los idiomas cooficiales cercena el derecho del niño a conocer los dos idiomas, y ese derecho está garantizado por las leyes


Si se va a permitir escoger el idioma para los exámenes, debería ser el alumno el que lo hiciera en cada ocasión, y no los padres, pues a fin de cuentas es él el que va a tener que responder y expresarse. Si la cosa le preocupa mucho escogerá lo que prefiera, y si no tiene complejos con la lengua, le dará igual hacerlo en gallego o castellano; o algunos días se levantará con ganas de usar una lengua y otros días otra (vamos, se trata de bilingüismo del de verdad, y no lo que vende Galicia Pilingui).


Y me llama la atención una pregunta un pelín absurda: tras preguntar por la lengua de las clases, a continuación preguntan por el idioma de los libros de texto y otros materiales. ¿Acaso tiene algún interés dar una asignatura en un idioma con libros en el otro? ¿Alguien va a elegir así? Es de suponer que, en esta encuesta, el que escoja clases en castellano escogerá también libros en castellano, y el que las escoja en gallego escogerá los libros en gallego, y lo mismo con todas las opciones, por lo que la pregunta es superflua.


Esta pregunta me parece que tiene muy poco que ver con la pedagogía, y sí mucho con una de las monsergas favoritas de Jloria Lajo y sus mariachis, que exigían que sus hijos tuvieran libros en castellano incluso para las asignaturas impartidas en gallego. La verdadera pregunta que debían tener en mente cuando la redactaron es “¿quiere usted que su hijo use libros y material en el idioma que a usted le dé la gana, al margen del idioma de la asignaturas y de lo que esto pueda entorpecer los estudios de su hijo?



En definitiva, que todo esto es un paripé improvisado para disfrazar de “decisión democrática” lo que no es sino una decisión ya tomada por el gobierno. A Feijoo le han ido los de Galicia Pilingui a reclamar “¿qué hay de lo nuestro?” y ha tenido que montar esto para salir del paso: una encuesta chapucera, engañosa, injusta y sin ninguna fiabilidad, cuyas preguntas parecen haber sido dictadas por Jloria Lajo (especialmente las de los idiomas de los libros y los exámenes).


Me hacen reír los que se regocijan diciendo “qué bien, por fin nos escuchan a los padres”, porque tal como se ha planteado, esta encuesta en una completa tomadura de pelo: deja a la Consellería, perdón, Consejería, margen de maniobra de sobra para hacer lo que le dé la gana y encima quedar bien. En fin, que sí, que “escuchan” a esos padres tan preocupados; luego a ver si se les hace caso.


Afortunadamente han sido muchos (y he de reconocer con alegría que más de los que yo esperaba) los que se han dado cuenta de que esto es un paripé y de que el PP pretende emplear a los padres como coartada para cumplir los deseos de un grupo minoritario y extremista. La mayoría de los padres veían los pataleos de Galicia Pilingui con indiferencia, porque mal que le pese a Jloria Lajo la mayoría de los gallegos no compartimos sus prejuicios lingüísticos ni sus complejos. Pero con esto de la encuesta se ha pretendido envolverlos a todos en una guerra que no es la suya.


El resultado se ajustará como anillo al dedo a los deseos del Conselleiro/Consejero (¿alguien espera otra cosa?), y Feijoo hará el decreto que le dé la gana, con el aplauso de la COPE y los pseudobilingües, mientras Rajoy le pasa la mano por el lomo. Todo el mundo lo sabe, pero la sensación que ha dejado este chanchullo no es buena porque se les ha visto demasiado el plumero: ha habido protestas de ANPAs, de sindicatos de la enseñanza, de claustros, de padres, de profesores, de universidades, de profesionales que desmienten eso de que “el gallego no sirve para nada...


Veo muy probable que la generalizada indiferencia ante esta “guerra de lenguas” importada a Galicia comience a transformarse en una reacción contra la prepotencia y la manipulación de Galicia Pilingui. Bienvenido sea.

sábado, 25 de abril de 2009

Refrito postelectoral a la gallega (III): comentarios blasfemos sobre el voto emigrante

Un magro consuelo para los socialistas (y “consuelo de tontos”, de algún modo) en la resaca del 1 de Marzo fue el hecho de que el voto de los emigrantes arrebatara un escaño del PP y se lo diera al PSOE. Núñez Feijoo pasaba así, una semana después, de una holgada ventaja de 3 escaños sobre PSOE+BNG a una mayoría absoluta ajustada.

El resultado en la práctica de ese cambio está entre insignificante y nulo (mayoría absoluta a fin de cuentas), pero debemos plantearnos algo: ¿y si la noche del 1 de Marzo el PP hubiera obtenido 38 escaños en lugar de 39? Nos encontraríamos con que una semana después de celebrar la victoria y el cambio de gobierno les hubiera caído un jarro de agua fría y hubieran vuelto a la oposición. El escándalo no tendría precedentes, al margen de quién ganara o quién perdiera: que los gallegos de Galicia hubieran elegido al PP con mayoría absoluta y que unas sacas de correo de allende los mares torcieran la voluntad de los electores de Galicia. Eso no puede ser aceptable.

(quién me iba a decir que iba a estar aquí defendiendo los intereses del PP – claro que hace 4 años esos intereses eran opuestos, y el PP pretendía salvar la mayoría absoluta perdida en Galicia con los votos de los emigrantes – esa gente es así)

No me peguen muy fuerte, señores políticos

Y es que con esto del voto de los emigrantes hay cosas que no entiendo: que unos tíos que llevan décadas en el extranjero puedan tener esa capacidad de decidir unas elecciones (recordemos que en Galicia el censo CERA es cerca de una octava parte del total), votando de una manera muy poco fiable (cuestionada desde hace años son haberle dado una solución)… y que encima todos los políticos los traigan en palmitas. Hay gente votando que no ha puesto nunca los pies en Galicia, pero que cuando hay elecciones reciben visitas de políticos (de TODOS los partidos), que les montan un fiestorro, les llevan unas empanadas y unos gaiteiros y les hacen una queimada, y votos baratos pa’la saca. Total, mira qué bien les tratan a cambio de rellenar unos papelitos y escoger una papeleta. Pocos pubs son tan generosos con las horas felices y las segundas copas gratis.

Lo del voto emigrante de Galicia es UNA PUTA VERGÜENZA, y da igual a quién beneficie, sea PP, PSOE o el Cristo que lo fundó (ese escaño 25 del PSOE me importa más bien poco). Un señor que se fue de Galicia hace 40 años volviendo sólo una semana de vacaciones cada 2 ó 3 años tiene más poder de decisión que uno que, después de estar en Galicia toda su vida, se fue el año pasado a Madrid, Barcelona o Canarias, y se plantea volver en un par de años. Da igual que haya nacido, vivido, estudiado, trabajado, tributado y sufrido a los gobernantes en Galicia toda su puta vida: los hijos del primero, nacidos en América o Suiza y que nunca han pisado Galicia, pueden tener más poder de decisión que él.

He leído que el censo de presuntos gallegos en Argentina ha seguido creciendo desde hace años. Será por las masas de gallegos que siguen emigrando para allá, no te jode… Con esto de ampliar la nacionalidad a nietos y biznietos estamos llenando el censo de tíos que de Galicia sólo saben que es “una zona de España” de la que vino su abuelo hace muchos años, y poco más.

Aquí hay una avería que ningún partido está dispuesto a arreglar, porque no les conviene y porque el que se atreva a plantear esto en público será azotado, arrastrado por las calles y crucificado para escarnio público. Mis opiniones heréticas sobre el voto emigrante me harían ganar la acusación de ser un enemigo de la democracia que quiere arrebatar sus derechos a los hijos de Galicia en el exterior. Pero me consta que mucha gente en mi entorno opina lo mismo, aunque nadie se atreve a plantearlo en los medios de comunicación, y mucho menos en el Parlamento (el político que lo haga se estará suicidando políticamente). La cuestión es tan impopular y se presta a tanta demagogia que posiblemente nunca se plantee, pero no sería extraño que un día no muy lejano suceda lo que planteé antes (si no ha sucedido ya): que el voto exterior dé la vuelta a la tortilla, bien en unas autonómicas o bien en algún municipio (algunos tienen más gente censada en el extranjero que en el propio municipio). Entonces habrá que aguantarse.

Me parece muy bien y estoy a favor de que se reconozcan derechos a los emigrantes y sus descendientes… pero no el de votar, al menos pasado cierto tiempo. ¿Acaso si me voy a Madrid y me quedo 10 años tengo derecho a elegir al presidente de la Xunta o al alcalde de Ourense? Mi idea es que el que lleve más de X años fuera de Galicia (5, 8, 10 si me apuran), pierda su derecho al voto, y ya está (y lo mismo si se van a Buenos Aires que a Madrid). No digo que pierdan la nacionalidad (ni sus hijos); y si les da por regresar que tengan todos los derechos automáticamente (aunque no sé si tal cosa tendría fácil encaje jurídico). Pero mientras no vivan aquí, no deberían poder decidir el gobierno que va a gobernar a los que SÍ viven.

Mientras nadie (nadie con capacidad para impulsar ese debate) tenga suficiente audacia para cambiar esto, seguiremos dependiendo de las sacas de correo para saber si a quién hemos elegido, y seguirán apareciendo señoras que nacieron en el siglo XIX y que no se pierden ninguna votación. De momento "se va a estudiar" (ya se sabe que lo mejor para que un tema no se resuelva nunca es nombrar una comisión que lo estudie) , mientras que la gran preocupación se queda en poner urnas en los consulados y montar guateques en Buenos Aires.

jueves, 23 de abril de 2009

Refrito postelectoral a la gallega (II): ¿Y "Galicia Bilingüe"?

¿Y “Galicia Bilingüe”?

Un asunto que personalmente me tiene preocupado es esta especie de cruzada demencial contra la lengua gallega que ha surgido últimamente y de la que ya hablé largo y tendido en su momento. Durante la campaña el PP se apuntó a ella, diciendo que con el Bipartito el castellano “estaba perseguido” y que el gallego “se imponía a la fuerza”. Ahora, el PP ha ganado y el maligno Bipartito devoraniños castellanohablantes ha sido enviado a la oposición. ¿Ha alcanzado sus objetivos “Galicia Bilingüe”? (“Galicia Pilingui” he visto escrito por ahí) ¿Podrán los preocupados padres castellanohablantes impedir que sus indefensos hijos reciban esas espeluznantes clases en gallego, más allá, si acaso, de un par de horas semanales para que “les suene”?

Sobre este asunto Núñez Feijoo ha mantenido un discurso errático: continuamente apela a la “libertad lingüística”, pero cuando le preguntan si se refiere a lo que “Galicia Pilingui” (me lo quedo) entiende por “libertad lingüística” (“apartheid” escolar, que en la práctica y a la larga lleva a una división de la sociedad en dos comunidades monolingües…) dice que no, que él se refiere “a otra cosa”. Aunque nadie sabe muy bien a qué.

Las palabras “libertad” y “derechos” son muy bonitas y visten mucho cualquier reivindicación, incluso las más absurdas e injustificadas: si te opones a ellas, pueden responderte que estás en contra de la “libertad” (así, en genérico) y que eres muy malo malísimo (a mí ya me lo han dicho alguna vez). Pero ni aún así los “pseudobilingües” consiguen que sus prejuicios y sus fobias pasen por “libertades y derechos”.

¿“Derechos lingüísticos”? No está claro de cómo es eso en la teoría, pero en la práctica lo que plantea “Galicia Bilingüe” es un “derecho a la ignorancia”: reclaman una especie de derecho a que sus hijos NO aprendan una lengua, y a negarse a que les den clases en gallego. Claro que esto tiene un encaje peliagudo con la gran ambición de Feijoo, el “trilingüismo”: gallego, castellano e inglés. El objetivo de Feijoo es que se llegue a impartir un tercio de las clases en inglés. ¿Podremos, como hace “Galicia Bilingüe”, negarnos a que nuestros hijos reciban esas asignaturas en inglés, alegando que eso les causa “traumas psicológicos” a los niños y perjudica su rendimiento académico? (eso es lo que alegan contra las clases en gallego) ¿O es que los “derechos lingüísticos” sólo valen para invocarlos CONTRA el gallego?

¿“Libertad de idioma”? Pretenden que los padres tengan que escoger entre que sus hijos den clase en gallego O clase en castellano, y que según esta elección vayan a clases separadas. En la práctica hablamos de una “libertad para excluir”, porque con ello se impone un falso dilema y se obliga a escoger entre ambas lenguas. ¿Y si quiero que mis hijos estudien ambas lenguas al 50%? ¿Y si quiero un reparto de 60/40, ó de 25/75? ¿Qué hay de mi “libertad de idioma”? Algunos pseudobilingües reclaman un sistema de itinerarios como el vasco, pero… ¿hay alguna sociedad más dividida, por una brecha entre nacionalistas y no nacionalistas, que la vasca? ¿Hay en España un lugar donde las lenguas estén más politizadas que en Euskadi? Y me pregunto: ¿acaso ese sistema de modelos educativos separados por lenguas no tendrá algo que ver con ello? ¿Es eso lo que quieren para Galicia? Ese sistema de itinerarios separados por lenguas es un fracaso de la sociedad que de ninguna manera quiero para mi tierra.

En fin, que no me voy a extender mucho más sobre lo que pienso de las tesis de “Galicia Bilingüe”, pues ya escribí mucho en el post específico (y en sus comentarios). En un país con dos lenguas como Galicia el sistema educativo tiene que garantizar el dominio y la soltura en el empleo de ambas. Estudiar una de ellas con dos horas semanales como si fuera latín o francés, o directamente prescindir de ella, por el capricho de unos padres con prejuicios, es sencillamente un despropósito. Y exigirlo apelando a la “libertad lingüística” tiene el mismo fundamento que reclamar el derecho a conducir por la izquierda, en nombre de la “libertad de circulación” – y además reclamar una red de carreteras aparte.

Pero volviendo a la cuestión, ¿va a conseguir “Galicia Bilingüe” su red de carreteras aparte?

¿Ha ganado…?

“Galicia Bilingüe” lleva dando por saco con sus majaderías desde el Decreto de Normalización del Gallego en la Enseñanza de 2007, pero el PP (al menos el PP de Galicia) les ignoró porque veían claramente que eran unos colgaos… hasta que se acercaron las elecciones.

No es extraño: el caso es que el PP de Galicia realmente está a favor de la normalización. Sí, lo sé: con menos entusiasmo que los nacionalistas, vale; tal vez a regañadientes, de acuerdo, pero a favor a fin de cuentas. No podía ser de otra manera, pues la inmensa mayoría de votantes y militantes del PP gallego son gallegohablantes de toda la vida y muchos de ellos provienen de fuerzas de centro-derecha galleguista absorbidas por el PP (Coalición Galega, Centristas de Galicia… – por eso en Galicia no hay partidos nacionalistas conservadores tipo CiU). La normalización del gallego no es un invento del Bipartito: desde hace casi 30 años los gobiernos del PP en la Xunta (con Albor y con Fraga) han tomado y mantenido medidas por la enseñanza y normalización del gallego, que siempre han contado con el apoyo unánime de las fuerzas parlamentarias: desde la Ley de Normalización Lingüística del 83, hasta el Plan de Normalización de 2004, votado a favor por, entre otros, Alberto Núñez Feijoo (21 de Septiembre de 2004)

(por cierto: de lo anterior se puede deducir la insignificancia de los gallegófobos tipo Gloria Lago y su grupo en la sociedad gallega. Si esta gente ha alcanzado algún eco es por la pasta que manejan y el apoyo recibido del nacionalismo español “Españaserrompe!!!” promovido por ciertos medios madrileños – vamos, la COPE, El Mundo, Telemadrid… medios que llegaron incluso a atacar a Feijoo y al PP gallego por “romper España”)

Sólo fue en Octubre del año pasado cuando Núñez Feijoo decidió romper el consenso sobre la normalización del gallego y acercarse a “Galicia Bilingüe”. ¿Por qué lo hizo? Pues seguramente lo hizo aconsejado desde Génova, para seguir con la estrategia pepesuna de “España se rompe”, para tener algo con lo que montar follón contra el Bipartito (a falta de nada mejor) y sobre todo (creo) para frenar una posible fuga de votos hacia UPyDance. Incluso se puede dar una fecha exacta al giro de Feijoo: el 9 de Octubre de 2008 el PP votó a favor de las medidas de política lingüística de la Xunta Bipartita (entre otras cosillas, jejeje…), como se puede comprobar aquí (contado con gran ira por Libelo Digital). Y 15 días después, alegando noséqué polladas de procedimiento, el PP se desdijo y votó en contra, pero sólo porque “no nos han llamado para negociar el texto final”, aun cuando estaban de acuerdo con el contenido (aquí lo cuenta también Libelo Digital).

Pero aún así Feijoo se mantuvo ambiguo: cuando “Galicia Bilingüe” convocó aquella manifestación en Santiago (*) (que digan lo que digan fue un fracaso de asistencia, comparada con otras manifas en la misma ciudad, y aun trayendo autobuses de fuera de Galicia) el PP se sumó con la boca pequeña: sus representantes no acudieron en nombre del partido, sino “a título individual”. Miren si el apoyo fue tibio, que hasta por ello echaban pestes de Feijoo nada menos que Jomeini Losantos y Luis Herrero (el eurodiputado de la COPE elegido en las listas del PP en 2004), conspicuos representantes de los “defensores de la unidad de España” que tanto bombo dan a los pseudobilingües.

Núñez Feijoo fue listo: consiguió los votos y el apoyo de los pseudobilingües (y sobre todo el de los medios que les respaldaban, que era lo importante – el sector más radical de la derecha estaba esperando que Feijoo se la pegara para lanzar su ataque final a Rajoy); pero no se comprometió con ellos a nada. El precio a pagar fue meterse en un berenjenal a cuenta de la lengua del que ahora tiene que salir... pero eso no va a ser difícil.

¿… o ha perdido?

Que sí, que Feijoo prometió en campaña que derogaría el “Decreto del Gallego”… pero es que Feijoo ha prometido muchas cosas. Basta con echar un ojo a su programa electoral (hacia la página 304). Lo que el PP llevaba en su programa viene a coincidir con lo que ya ha anunciado Feijoo: que el reparto de clases entre castellano y gallego será paritario, al 50%, y que en los niveles infantiles (3 a 6 añitos) se consultará a los padres la lengua a emplear, en una especie de referéndum en cada clase.

Lo curioso de esto es que ambas cosas ya estaban contempladas en el decreto que Feijoo va a derogar: lo del 50% en el artículo 6º y lo del “referéndum” entre los padres en el artículo 7º. Otras cosas que escandalizaban tanto a los "defensores de la libertad" (las comunicaciones oficiales internas en gallego, los equipos de normalización o los requisitos para el profesorado) son cosas que de un modo u otro ya existían antes del Bipartito, y seguramente seguirán (quizás con algún cambio de nombre), porque no creo que Feijoo se cargue todo lo hecho por Fraga (de hecho, tendría que derogar leyes firmadas por Don Manuel). Y por “imposición del gallego y exclusión del castellano” no me viene nada. No habrá nada nuevo: Feijoo, simplemente, va a “acabar” con aquellos “abusos” del Bipartito que nunca existieron, porque no eran más que patrañas inventadas para la campaña. Y es que derrotar a los muñecos de paja que tú mismo te inventas está chupado.

En definitiva, que todo va a seguir igual y el cambio del Bipartito al PP, en política lingüística, será mínimo (como en su momento fue el cambio del PP al Bipartito, y es que de hecho es difícil hablar de “cambios” en este terreno). Queda la posibilidad de que Feijoo incumpla su programa, pero en este caso lo más probable, lógico, útil y barato es cumplirlo; no hacerlo costaría un huevo y desarmaría todo el sistema educativo gallego. Y sin necesidad: las polladas de “quiero estudiar en castellano, aldeanos de mierdaapenas las apoya un 20% de los votantes del PP, y aunque se llamen Corina Porro o Alfonso Rueda siguen siendo una minoría muy minoritaria.

De aquí salen dos noticias, una mala y otra buena: la mala es que se confirma que Feijoo ha mentido y manipulado sobre la “imposición del gallego” por parte del Bipartito y sus propuestas al respecto, porque de hecho nada diferencia su programa de lo hecho por PSOE y BNG (pero bueno, mentir y manipular es la marca de la casa). La buena es que el consenso en torno a la política lingüística se podrá recuperar fácilmente: Feijoo derogará el decreto de 2007 y a continuación aprobará su decreto, clavadito al anterior (cambiarán alguna coma y meterán varios sinónimos para que no cante demasiado, claro). Derogar pa ná es tontería, pero cuando uno ha hecho tanta demagogia con el asunto queda feo desdecirse y algún apaño hay que hacer.

Sic transit Gloria mundi

Hay una tercera noticia, no mala ni buena, sino mejor: los UPeyDeiros y “Galicia Pilingui” se van a comer los mocos. De clases separadas, nanay: Gloria Lago, esa atribulada madre desvelada por proteger a sus pobres hijitos de la “agresión” de esa lengua brutal y primitiva de aldeanos analfabetos llamada “gallego” (ella no pudo salvarse, pero luchará por que sus hijos sí)… lo lleva claro. ¿Ha sido bueno para los pseudobilingües que ganara Feijoo? Si hubiera ganado el Bipartito, podrían seguir con el raca-raca y seguir chupando del bote; si a Feijoo le faltaran escaños para la mayoría absoluta y se los pudieran prestar los hipotéticos diputados UPeyDeiros, podrían tener opciones para su proyecto lingüístico-educativo. Pero, ¡ay! no ha habido suerte: Feijoo ha ganado él solito, y el Club de Fans de Rosa d’Ejjjpaña ha obtenido un demoledor 1,41% de los votos (qué penita pena).

Por supuesto protestarán, patalearán, dirán que Feijoo les ha traicionado… pero deberán afrontar su drama: ya no son útiles. A Gloria Lago se le va a acabar lo de chupar cámara, y no sé si ella lo sabe. Muchos pseudobilingües deben ser perfectamente conscientes de que la verdadera y única razón de ser de todo su movimiento era la agitación política, la propaganda y el desgaste del Bipartito: y muerto el perro bipartito, se acabó la rabia pseudobilingüe. Seguramente un grupo de irreductibles se echará al monte para seguir la guerra por su cuenta, pero no pasarán de ser cuatro colgaos. Lo que eran en la época de Fraga, cuando ya en 1996 advertían de que los niños gallegos ya no sabían castellano. Pero que no desesperen: en un futuro, el PP dejará la Xunta (antes o después), y puedo asegurar que el movimiento “por la libertad de idioma” resurgirá cual ave fénix, con la nueva fuerza que la derecha crispadora le dé.

En fin: que ha ganado el PP y Núñez Feijoo será Presidente de la Xunta, pero como dijo otro ilustre gallego (un tal Franco) “no hay mal que por bien no venga”. El consenso por la normalización del gallego será restaurado, a Gloria Lago le cortarán los micrófonos (y los fondos) y “Galicia Bilingüe” tendrá que vender el autobús y comprarse un taxi. Un taxi Citroën, supongo.

(continuará)


(*) Apéndice: sobre la Manifestación de "Galicia Pilingui" del 8 de Febrero en Santiago

A propósito de aquella manifestación de “Galicia Bilingüe” en Santiago “por la libertad de idioma”… ¿os acordáis de aquel “honrado ciudadano agredido por las bárbaras hordas batasunas gallegas”? Aquel vejete al que le hincharon un ojo, sí, aquél, que decía que él no se había peleado, que fueron los otros los que le agredieron. Todos los medios bienpensantes lo sacaron en portada y prime time para que se viera lo malvados que somos los que defendemos el gallego y lo perseguidos y martirizados que están los que hablan castellano (y eso que a mí nunca me ha pasado nada).

Bueno, pues en esta página de A Nosa Terra hay un interesante vídeo (no he podido incrustarlo aquí) en el que se ve muy claramente (a partir del segundo 31) cómo es precisamente ese señor el que intenta agredir a los otros (siendo contenido por la Policía), y finalmente se escabulle de la Policía e inicia la pelea (segundo 51), aunque su víctima se defiende mejor que él y sale perdiendo.

Yo no me peleé, soy un abuelo de 60 años”, lloriqueaba después ante la prensa, el gilipollas. Ése es el “mártir” de “Galicia Pilingui”, los UPeyDeiros y la PPrensa del Movimiento. Que se sepa.

martes, 21 de abril de 2009

Refrito postelectoral a la gallega (I)

Bien, tras otro largo parón bloguero, vuelvo aquí para actualizar esto un poco. A veces da pereza, la verdad: como decía Albert Monteys en el suyo, a menudo uno se ve obligado a escoger entre duras disyuntivas: ¿me voy al cine o actualizo el blog? ¿me marcho de viaje o actualizo el blog? ¿me toco los cojones o actualizo el blog? En mi caso, lo de actualizar el blog siempre pierde: o cojo un post con muchas ganas, o nada. No sé si como bloguero seré bueno o malo (o peor), pero desde luego vago lo soy un rato.

Antes de continuar con mis paridas es casi obligado que hable algo de los resultados de las elecciones gallegas, ya que hablé de ello antes del 1 de Marzo. Ya sé que han pasado siete semanas, pero como el nuevo Presidente de la Xunta acaba de tomar posesión creo que es buen momento (ya que durante esas siete semanas me he estado tocando los cojones en lo que a bloguear se refiere). Lo que viene a continuación es un refritillo postelectoral de mis comentarios, en las semanas posteriores a las elecciones, en Escolar.net y alguno en Xornal.com. El resultado es un “texto refundido” algo chapucero, adobado con alguna cosilla que he copiado miserablemente de otros o que se me ha ocurrido ahora sobre la marcha.

Para evitar esos post kilométricos que siempre me salen voy a dividirlo en varias partes, que iré publicando a lo largo de esta semana. Debería haberlos ido publicando a lo largo de las últimas semanas, pero es que entre actualizar el blog y tocarme los cojones…

La mierda de campaña de la izquierda y la basura de campaña de la derecha

(a una pregunta sobre el asunto del Audi de Touriño o el coste de sus sillones):
Creo que deberíamos parar de hablar de esto
Alberto Núñez Feijoo, tras ganar unas elecciones hablando de esto.

Pocos días después del 1 de Marzo preguntaban en la SER a un periodista de ABC si le parecía bien esta declaración de Feijoo. El plumilla abecedario, coherente con su línea, respondió que sí, que le parecía bien cerrar el tema. Que tocaba darle un margen de confianza al nuevo Gobierno y hablar sobre sus logros y fracasos en la tarea de gobernante.

Viniendo del ABC esa respuesta tiene mucha guasa: el ABC no se pasó la campaña hablando precisamente de “los logros y fracasos en la tarea de gobernante” de Touriño, qué va. Podían haber hablado, entre otras cosas, de la protección de la costa frente a la especulación, los libros de texto gratis, el crecimiento de la economía gallega sobre la media y el aumento del paro bajo la media como logros, y su descontrol del lado nacionalista del gabinete, el follón del concurso eólico y los retrasos en obras como fracasos. Pero no. El ABC fue uno de los medios que con más entusiasmo y dedicación centró la campaña en el coche, las sillas o el despacho de Touriño (no voy a perder el tiempo recordando los infundios del ABC y refutándolos, simplemente remito a vuesas mercedes a este gran artículo de Ciencias y Cosas, y a este comentario de su autor Andrés Rodríguez en lo de Escolar, que lo resume).

Y la prensa supuestamente progresista no actuó mejor, sino al contrario. A El País y otros medios de PRISA sólo les interesaba hablar de Obama y de Penélope Cruz, y cuando trataban la campaña gallega, lo hacían a remolque de la agenda marcada por los medios de derechas. Por no perder el paso se hicieron eco de todos y cada uno de los bulos lanzados por el ABC, sin ocuparse de desmontarlos como merecían (y no era difícil hacerlo). Lo llevo diciendo hace tiempo: en su nueva política de equidistancia papanatas, El País considera que responder es “rebajarse al juego sucio”. Ha renunciado a denunciar las malas artes y engaños de la derecha y a fiscalizar sus promesas, porque desde que son un “periódico global en español” se creen por encima de esas minucias. Ellos a hablar de Obama y de los Oscars. Y luego se preguntarán por qué bajan las ventas

Touriño subido en un pedestal… para recibir tomatazos

Pero no fueron los únicos: por decirlo rápidamente, Touriño palmó por ingenuo y pretender hacer una campaña “de buen rollo” cuando desde el otro lado tiraban con obuses: “no vamos a rebajarnos a ese nivel” era su consigna de campaña. Desde un pedestal de “dignidad” renunció a mancharse las manos y permitió que los PPedrOjetes de la vida dominaran la información y el cotarro. Por ir de “dignos” te acaban comiendo, y para demostrarlo ahí está Touriño con su “siguiente pregunta”: creía transmitir un mensaje de seriedad, y transmitió uno de arrogancia. Sólo después de haber sido derrotado reaccionó como debería haber hecho, pero como decimos en Galicia, “tarde piaches!”.

Se supone que Touriño pensaba que la gente se iba a informar bien (no, desde luego, gracias a los medios presuntamente “progresistas”) y no iba a prestar atención a esa clase de mensajes. Y la cagó espectacularmente (aunque la negativa de Feijoo a debatir también contribuyó lo suyo): puedo atestiguar que todas y cada una de las conversaciones sobre la campaña a las que asistí estuvieron monopolizadas por esas chorradas del coche de éste, el despacho de aquél, el chalet del otro… Es asombrosa la falta de sintonía entre Touriño (y su equipo, y el del PSOE, dicho sea de paso) con lo que se suele llamar “el sentir de la calle”. En el país en el que triunfan “Aquí hay tomate” y “Salsa Rosa”, Touriño hizo una campaña para los que sólo ven los documentales de La 2. Y he ahí el resultado.

Pero ¿tan nefastos fueron?

Hay algún análisis interesante del día después de las elecciones, como éste de Suso de Toro con el que coincido en líneas generales. En la Galicia del Bipartito ha habido demasiada foto de Quintana inaugurando cosas y llenándolo todo de carteles de “Vicepresidencia” y Touriño ha actuado como una especie de Reina Madre de la Xunta. Ahora bien: me parece un poco raro que ahora de golpe tooodo el mundo vea con tanto claridad los grandes errores del bipartito. Lo que pasa es que a la luz de la derrota, lo que antes eran “ciertos defectillos” ahora se han convertido en “cagadas monumentales y estúpidas”.

Extrapoladas a unas Elecciones Autonómicas, tanto las Municipales de 2007 como las Generales de 2008 (poco menos de un año antes de las autonómicas) habrían dado una reedición del Bipartito, con incluso una bajada del PP. El Bipartito no era tan incompetente, despilfarrador, desunido y arrogante como se lo ha querido pintar y su gestión era bastante buena. Pero desde entonces ha caído sobre nosotros la crisis, y las crisis siempre desgastan al que manda, sea quien sea y haga lo que haga. En mi opinión aquí lo que más ha pesado en las elecciones ha sido la crisis, aunque, hay que decirlo, en Galicia ha golpeado menos: más crecimiento económico en su momento y menos subida del paro después.

Pero esa crisis (menor que la media), convenientemente explotada, ha difundido una sensación de pánico injustificada (Galicia no vive del ladrillo como otros lugares de España), lo que unido a la campaña de insidias de la derecha, y combinado con la pésima campaña de Touriño (dejando pasar todas las calumnias desde lo alto de un pedestal aristocrático), ha generado una ola de desencanto que ha apeado al bipartito, haciendo que sus votantes se decantaran por opciones minoritarias, a modo de “voto de protesta” (para mucha gente el Bipartito defraudó por quedarse corto – yo, por ejemplo, hubiera preferido que a la “Cidade da Cultura” le pusieran un barreno y la echaran abajo, en lugar de intentar “reconducir el proyecto”). Y sobre todo, al final resultó que el “voto oculto” era para el PP: la "falta de sintonía con la calle" de la que hablé antes.

¿Vuelco? No, desplazamiento ligero (pero suficiente)

Pero no debemos llevarnos a engaño con la victoria de Feijoo: mirando los números, tampoco ha habido un vuelco acojonante en favor del PP. Simplemente ha pasado UN escaño del BNG al PP, e incluso los socialistas han subido en mi tierra de Ourense. De hecho, entre el PSdeG-PSOE y el BNG siguen sumando MÁS votos que el PP: la oposición cuenta con más respaldo electoral que el gobierno, caso que antes no se daba y que Feijoo debe tener en cuenta. Como decían en su momento Zapatero o Joan Laporta, “no estamos tan mal”.

La oposición de Feijoo ha sido inoperante hasta hace menos de un año y cuando se han puesto las pilas no lo ha hecho con propuestas, sino con la campaña garbancera de demagogia barata de la que tanto se ha hablado. Se dice en los medios que Feijoo ha ganado porque ha “renovado” el PP gallego, pero no es así. La “renovación” se ha limitado a “cambiar la jeta del que sale en los carteles electorales”; fuera de eso, en Ourense no se han renovado ni los calzoncillos (el feudo de Baltar sigue igual que hace cuatro años y que hace ocho), en Pontevedra continúa Louzán y si no están Cacharro ni Cuíña es porque al primero lo derrotaron en las urnas y el segundo falleció prematuramente. No ha sido la “renovación” lo que le ha dado la victoria (si acaso, la renovación la tendrá que hacer ahora). Y es por esto y lo anterior por lo que pienso que estas elecciones, más que ganarlas Feijoo, las han perdido Touriño y Quintana.

Muchos fanboys peperos están eufóricos pensando que han tomado Constantinopla, que “han arrasado” y que pueden hacer de su capa un sayo a partir de ahora. Se frotan las manos pensando en demoler minuciosamente toda la obra del Bipartito, con la idea de que “Galicia es suya” (“Galicia ha vuelto a su estado natural”, ha dicho Fraga, asumiendo que existe una especie de derecho divino del PP a gobernar Galicia – aunque Fraga ya está muy p’allá). Pero mucho se equivocará Feijoo si asume esas actitudes. Su discurso de investidura ha estado lleno de llamadas al consenso, ofertas de diálogo y el tópico de “ser presidente de todos”, pero eso es lo que dicen todos y está muy manido. Será cuando empiece a actuar cuando se pueda comprobar su actitud y si realmente quiere ser “presidente de todos los gallegos”, porque con mayoría absoluta, aún por los pelos, la tentación de imponer el rodillo (sobre todo en el PP) es muy fuerte.

(continuará)

domingo, 1 de marzo de 2009

38, el número mágico

El 38 es el número mágico de estas elecciones en Galicia:

- 38 es el número de escaños que deben reunir entre PSdeG-PSOE y BNG para poder reeditar el bipartito y seguir gobernando Galicia.

- 38 es el porcentaje de gente que tiene que quedarse en casa y no votar para que el PP recupere el poder.

Dos maneras de entender la democracia.

(PD: ¿alguien sigue prefiriendo quedarse en casa?)

jueves, 26 de febrero de 2009

Reflexiones para el domingo

Mañana se acaba la campaña electoral de las elecciones gallegas y aún no he hablado nada del tema (al menos aquí). Y como este es un tema del que al menos hay que hacer unos comentarios, aquí están. ¿Qué me ha parecido esta campaña electoral? Ya he vivido unas cuantas campañas gallegas y puedo asegurar que ésta ha sido, con diferencia, la más sucia que he visto nunca, por la parte que toca a la derecha.

Cuando en 2005 el PP fue desalojado de la Xunta, pensaron que todo había sido “un accidente” y que les bastaba con sentarse a hacer crucigramas mientras esperaban a que el bipartito se hundiera sólo. Pensaban que el PSOE y el BNG se liarían a hostias a los dos meses (había sucedido en otras ocasiones, como en el caso significativo del ayuntamiento de Vigo en 2004), o que la gestión del bipartito sería tan ruinosa que en un año las masas clamarían desesperadas y hambrientas por el regreso del PP, que arrasaría en las siguientes elecciones (las locales de 2007). En todo caso, creían que a lo más tardar en 2007 se adelantarían las elecciones y recuperarían la mayoría absoluta. Confiados en esas previsiones, se echaron a dormir la siesta.

Pero el caso es que las locales de 2007 no dieron el resultado que esperaban, sino que sus resultados, extrapolados a unas autonómicas, empeoraban la situación del PP (el resultado sería PP 35 escaños, PSOE 25 y BNG 15, frente al 37-25-13 de 2005), y además se quedaron sin ninguna alcaldía en las ciudades (perdieron Vigo, Ourense y Ferrol) y perdieron la Diputación de Lugo (y la de Pontevedra la salvaron por muy poco).

Esos resultados tenían su lógica: el bipartito estaba bastante mejor avenido de lo que ellos deseaban y además su política no resultó tan catastrófica como creían (y en cierto modo querían). En los años buenos Galicia creció incluso por encima de la media, y luego se ha visto menos afectada por la crisis, al menos en su fase inicial. Sí, en Galicia hay crisis y hay paro también, pero es donde menos ha crecido el desempleo. Si esto fuera el Levante, estaríamos bastante peor. El bipartito frenó la política de monocultivo del ladrillo (limitaron al máximo la construcción en la costa, por ejemplo), que el PP tanto promovía en Madrid y Valencia y que quería implantar en Galicia. El PP protestó, diciendo que eso nos iba a arruinar... hasta que estalló la burbuja y se vió que frenar a tiempo el crecimiento de la burbuja había sido lo más prudente: gracias a ello el golpe del parón en la construcción fue menos duro que en los “paraísos” del PP, porque la economía gallega era menos dependiente del ladrillo.

El resultado es que tras tres años y medio de bipartito, el PP se encontraba con que no tenía nada consistente que utilizar contra él en campaña. ¿De qué iban a hablar, de la crisis? ¿Del modelo económico? ¿De cuál, del que el PP patrocinaba y que acababa de hacer "¡catacrac!"?

Así que han recurrido al populismo más garbancero: el supuesto “despilfarro” de Touriño. La cosa arrancó de informaciones manipuladas: la PPrensa del Movimiento cogió la reforma de un edificio completo de la Xunta y trataron de colarla al público como que había sido “el despacho de Touriño”. Repartieron datos sobre gastos en coches... sin ponerlos en relación con lo que se gastaba con el PP, porque eso tiraría por tierra el supuesto “lujo y despilfarro”. Más recientemente han vuelto con el coche y la consigna “el coche de Touriño es más caro que el de Obama” (una pista: esa afirmación es falsa, pero han camuflado la mentira muy hábilmente: no han “inflado” el coste del coche de Touriño, sino que se han inventado el coste del coche de Obama, porque la Genral Motors no ha dado ese dato). O dicen que el bipartito tiene ¡355 coches oficiales! ¡escándalo!... cierto, si se incluyen TODOS los vehículos de trabajo de los funcionarios de la administración gallega, es decir, el parque móvil de la Xunta COMPLETO. Y repiten lo de la reforma de presidencia, a pesar de ya estar desmentido, pero troceando y disfrazando sus viejas mentiras como “nuevas revelaciones”: un día hablan de las mesas, otro de las sillas... Aquí tengo un link a un artículo, bien documentado, que desmonta esas manipulaciones. Y aquí hay muuucho más, todo muy jugoso. Touriño ha pecado de ingenuo al decidir "no entrar al trapo"; además, hay que señalar que todos esos costes son públicos y pueden ser consultados, no como antes... consultados y manipulados, claro.

Esta estúpida y pueril campaña sobre lo malvado y despilfarrador que es Touriño (una especie de Imelda Marcos que al parecer come todos los días con vajillas de porcelana Ming y cubiertos de oro, bebe en copas de cristal de Murano y caga en retretes de 12.000.000.000 de euros mientras el pueblo gallego se muere de hambre y piojos por las calles y bla bla bla), ha sido impulsada a todo trapo por la PPrensa del Movimiento, especialmente el ABC, principal agente de propaganda de la derecha en esta campaña. De hecho, esto ha sido LA CAMPAÑA de la derecha, una campaña sucia a más no poder y totalmente vacía de propuestas, porque poca cosa interesante hemos oído al PP, fuera de esto. Sería triste que el electorado tragara con esos cuentos y esa forma de entender la política.

Pero el PP ha hecho cosas incluso peores: no han dudado en romper consensos de décadas, como la política lingüística. El PP exige al bipartito que derogue leyes de normalización lingüística y uso del gallego ¡elaboradas y aprobadas por el propio PP en tiempos de Fraga! No sé si es por armar bronca, o por no perder votos ante UPyDance, o por seguir las instrucciones que llegan de Madrid, pero en el asunto de la lengua han llegado a dar pábulo a movimientos marginales (apenas un 20% de votantes del PP les apoya) contrarios al gallego (camuflados como “por la libertad lingüística”) que buscan dividir la sociedad gallega, que es bilingüe, en dos comunidades lingüísticas separadas: en lugar de que todos los niños estudien en castellano y gallego, quieren que haya clases y grupos separados que estudien sólo en castellano o sólo en gallego. De este tema, que es especialmente repugnante, ya hablé largo y tendido hace unos días. El PPdeG de Fraga nunca sembró la discordia a propósito de la lengua y trabajó por su normalización. Vale, algunos podrán argüir que lo hizo poco y mal, pero lo hizo. Sin embargo Núñez Feijóo ha dado un giro de 180 grados en el aspecto lingüístico y cultural, tomando el peor camino. El PP de Galicia de ahora es muy distinto del que hubo hasta 2005: es mucho peor.

Vamos, que lo que es una alternativa o un proyecto interesante, como que no lo tienen. No lo han ofrecido en cuatro años y no lo van a improvisar ahora. Pero las ideas las tienen muy claras: si Núñez Feijóo se convierte en Presidente de la Xunta lo primero que va a hacer es convertir Galicia en una trinchera contra ZP. Él mismo lo dijo: quiere ganar en Galicia como primer paso para "la reconquista" de España, y Rajoy pretende que Galicia sea un paso previo para llegar a la Moncloa. Y ya sabemos cómo se las gasta el PP en esos menesteres.

Yo no quiero una Xunta que bloquee las ayudas al alquiler del Ministerio de la Vivienda para joder a Zapatero, como hizo €$PP€ en Madrid.

No quiero una Xunta que juegue con la enseñanza dando Educación para la Ciudadanía en inglés para fastidiar a Zapatero, como hace Camps de Golf en Valencia.

Yo no quiero una Xunta que boicotee la aplicación de la Ley de Dependencia como hace €$PP€ en Madrid, para torpedear a Zapatero.

No quiero una Xunta que se dedique a poner trabas y buscar broncas con el gobierno central por sistema, poniendo en riesgo los acuerdos sobre el sistema de financiación o retrasando la construcción de infraestructuras necesaria, sólo por dar por saco a Zapatero.

Yo no quiero una Xunta cuyo objetivo sea “llevar a Rajoy a la Moncloa”: Galicia tiene otras prioridades.

En fin, no digo que el bipartito haya obrado milagros ni maravillas, pero desde luego lo ha hecho lo bastante bien como para seguir. Y si miramos la alternativa que hay enfrente, no tengo dudas.

 
Dejen a nuestros ancianos tranquilos
19A-lomojó